"CINCO MINUTOS CON MARIO"
Mario comenzó su intervención haciendo historia del año 1971, al que calificó como el año del nacimiento del Minifútbol, recordando que aquél Campeonato no llegó a terminarse, por lo que la entrega de trofeos quedó postergada al año siguiente, en el que el Bar Flores donó cinco copas al equipo campeón.
1972, supuso el año de la confirmación del Minifútbol, cerrándose el Campeonato con la celebración de una simpática fiesta en el Bar Flores, en la que se entregaron 18 trofeos.
En 1973, se reconfirmó el Mini, volviendo a celebrarse la fiesta final en Flores, ascendiendo ya a 24 el número de trofeos que se entregaron.
En 1974, se produjo una participación masiva, llegándose a entregar 210 trofeos... (a partir de este momento reproducimos las palabras textuales que dirigió Mario a aquél público enardecido) "y la fiesta final, una fiesta final de verdadera hermandad en el campo de Javier García de Leániz.
1975 tiene una nueva novedad, es la revista, y los 220 trofeos señalan un hito del Minifútbol y una gran fiesta, esta vez en casa de los señores González, de toda la familia González. Recordamos a Netzer Negro and company.
1976 crea una nueva novedad, es Radio Johnny Lapho. Los trofeos en este caso ascendían ya a 300.
Y 1977 puede considerarse el año boom del Minifútbol, con la ecapada a Galapagar, los cromos, la presencia de los focos, la participación de las categorías Infantil, de las Féminas, de los Veteranos, ascendiendo los trofeos por encima de 400.
1977, 1978, 1979 y esta décima edición, 1980, todas han tenido más de 400 trofeos. Esta última edición, para aquellos aficionados a los números, 428 exactamente.
En 1978 la máxima novedad es la presencia en la prensa, AS.
1979, alcanzamos la radio, Radio Intercontinental. Y una nueva novedad, la presencia de los bebés; nuestros propios hijos son partícipes del Minifútbol.
1980, alcanzamos la televisión.
1977, 1978 y 1979, la fiesta se celebra en el Club. Por encima de 500 personas lo hacen digno del Club.
1980, La Rosaleda nos prima con su local.
Pero si estos detalles son, no digo científicos, pero sí técnicos, interesan mucho más los detalles humanos, de interés, producidos en la andadura del Minifútbol.
Recordaréis que en 1974, año boom del Minifútbol primero, una fiesta terrorífica que ya he mencinado antes, y en 1975, en la casa de los González, cuyo recuerdo es imborrable, un matrimonio con muchísimos hijos, dos... una pareja maravillosa, cómo agradecían delante de mí a Javier García de Leániz su colaboración con el Minifútbol, la realización de esa quinta edición del Minifútbol, puesto que nuestro pobre deporte había logrado lo que, en principio, para ellos era imposible: que su hijo mayor, Netzer Negro, se integrara en la sociedad..., navegando, con muchos problemas..., un chico joven en la adolescencia y en la pubertad, que no encajaba en la sociedad que le rodeaba. Minifútbol le dio esa posibilidad.
Estoy plenamente convencido que todos vosotros, porque aquí el usted quizá sobra un poco, os acordáis de todas las personas que nos han abandonado en el transcurso de estos diez años.
Es posible que en esta revisión, un poco de urgencia, hecha esta misma tarde a las ocho y media aproximadamente, nos olvidemos de alguien, pero en este momento nos acordamos del Abuelo, ese Abuelo tan famoso en Torrelodones, y de Abraham y del padre de Tomás y de Luis García Soria, y de la madre de Carlos Blázquez y, quizá en una mención especial, de los hijos de Agapito Calvo -¿os acordáis de aquella desgracia terrorífica en el río?-, a cuyo entierro Minifútbol y todo Torrelodones colaboró con el pueblo bajo la iniciativa del espíritu minifutbolero; todos vosotros tenéis presente ahora mismo aquel fabuloso entierro.
Y, estoy plenamente convencido, y esto me afecta muy personalmente, ¿os acordáis de Polirrizos?, aquella famosa y fenomenal chavala, aquella jovencita que se fue en 1978. Y también todos os acordáis, un par de meses después creo recordar, el impresionante silencio que hubo en el campo, en Johnny Lapho, cuando D. José Ramón decía aquella misa tan bonita. Todos nosotros estábamos pendientes, aquellos que tenían ideas religiosas y aquellos que no, todos estábamos atentos, porque... porque Polirrizos..., no sé. Angelines Moreno siempre..., siempre estará presente en todos los minifutboleros, por su simpatía, por su bondad, por sus ganas de vivir. ¡Parece mentira, qué joven murió!... Y por su terrible humanidad.
Y os acordaréis de los padres de Javier, de Dª Carmen y D. Pedro. ¡Ay, qué mujer y qué hombre de bien, tan... Oh...! Es el tipo de matrimonio perfecto por el que todos los minifutboleros, estoy seguro, sentimos cariño, respeto y agradecimiento. Todos, creo, recordáis las palabras de D. Pedro en la muerte de su mujer exigiendo que continuara, por encima de todo, aquella edición del Minifútbol, a pesar de la tristeza y la soledad que embargaba al padre de Javier. Soy testigo presencial de su dolor. Era un hombre que amaba, por encima de todo, a su mujer; su ausencia fue la soledad, para él representó la soledad absoluta y la ausencia de ganas de vivir. Ocho o nueve meses después expiraba. Ellos amaban Torrelodones y amaban el Minifútbol con mayor intensidad que quizá la mayoría de todos nosotros.
Y César Palomo, al que habéis visto ahora mismo, ese hombre imprescindible de las últimas ediciones del Minifútbol, porque antes no podía jugar, ni era lo suficientemente hombre y lo suficientemente adolescente, que ha encontrado su primacía de vida en nuestro deporte. Él representa uno de los grandes triunfos morales de las diez ediciones del Minifútbol.
Y, ¿porqué no?, diez años de nuestra vida se nos han ido en el Minifútbol. Una de las mejores épocas que han transcurrido. Muchos nos hemos casado y leo ejemplos: Abraham, Epi, Nieto, Manolo Gracia, Poyepe, Javier Laorden, Avellano, Javier García de Leániz, Paco Delgado, Nadia Comanecci, Apóstol, Asturias, Julio Iglesias, Tintó, Oveja Maya, Juanín Olalla, Palillos, no sé... y un largo etcétera.
Muchos tenemos ahora hijos que están participando en las Categorías más pequeñas del Minifútbol, en los bebés, en los chupetes, como pueden ser Oscar, el hijo de Epi, o Raúl y Yolanda, los hijos de Chusi. ¡Han nacido nuestros hijos! ¡Hemos dejado una época atrás! Una época donde la ilusión, la entrega y la generosidad a los demás han sido estandartes de esta obra fenomenal que es el Minifútbol.
Por último -y se me han acabado los cinco minutos- ¡qué manera de trabajar la de algunos minifutboleros! cuyos nombres más representativos están en la mente de todos. Recordar a DElegatuum ahora mismo, y al Superobrero o a Mariano Miramón y al Disquero Loco o a Moño en sus ediciones. Todos ellos, de verdad, muchísimas gracias.
Y me pregunto, como final de mi intervención, ¿es posible que vuelvan tiempos mejores alguna vez? Lo dudo...
Muchas gracias.
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muchas gracias"