1973.- EL MINI SE CONSOLIDA

Animados por la feliz culminación del Campeonato del verano anterior el grupo de fundadores del Mini se vuelve a reunir, a mediados de agosto de 1973, con ánimo de organizar de nuevo el Campeonato.

Nombran un nuevo Comité Organizador integrado por:

                        Presidente Honorífico ..........               Carlos González Biurrun

                        Presidente ............................              Javier García de Leániz

                        Vicepresidente .....................              Mario Mingo

                        Secretario .............................             Epifanio Martín

                        Tesorero ...............................             Angel Rey

                        Primer Vocal ........................              Santiago Rodríguez

                        Segundo Vocal .....................              Valentín García Soria

                        Tercer Vocal ........................              Francisco Fernández

El 22 de agosto aprueban un nuevo Reglamento sobre la base del anterior, pero bastante más extenso. Se sube el importe de la inscripción a 250 pesetas, estableciéndose que cada equipo (que siguen integrados por únicamente cinco jugadores, formándose por sorteo previa baremación de los participantes de 0 á 10 puntos) ha de ir uniformado con una camiseta del mismo color, y se solicita que al término del Campeonato entreguen la camiseta con el fin de abaratar gastos al año siguiente, pero sólo seis jugadores la entregan. Continúan jugando tres jugadores de campo y portero (siempre será así durante los trece primeros campeonatos) y los partidos tienen una duración de una hora, concediéndose un margen de cortesía para iniciar un partido de 30 minutos.

Se institucionalizan las reuniones semanales del Comité de Competición, que tienen lugar todos los miércoles en Johnny Lapho, dando inicio a las 11 de la noche y terminando a horas insospechadas, ya que alguna de ellas finalizó a las 7 de la mañana, marchando algunos de los reunidos a desayunar (una paletilla de cordero) al Bar-Restaurante Miralmonte, antes de incorporarse a su puesto de trabajo.

De 25 jugadores en 1971 y 1972, se pasa a 30, de ellos, 11 son nuevos respecto a los años anteriores: 6 residentes en Torrelodones y 5 veraneantes. La mayoría de estos nuevos participantes, dejarán su sello particular en la historia del Mini, como por ejemplo, el Dr Freüd, que practicará los “fuegos artificiales” con los cables que cruzan el campo cada vez que se le crucen sus propios cables o cuando descubra su faceta de escritor-filósofo-protesta con sus artículos sobre “the foundation” o su propio “ego”; igualmente adquirirá un protagonismo especial “Merluza” con sus particulares celebraciones de eventos; y qué decir del famoso “Bichofeo”, depredador del área, al que todavía se le conoce por su mote minifutbolero y no por su nombre; o los nerviosos y jovencísimos “Pulpo” y “Micus Escandalosus”; y entre los veraneantes, se incorporan por primera vez el colosal “Netzer Negro” o el imán de balonazos a la cara “Zorrón”. Llama la atención que este año no participa Abraham Matesanz (“La Gorda”) debido a que fallece su padre.

Empiezan a pararse curiosos en la puerta pequeña que da al campo y se quedan allí viendo los partidos, y al rato, tímidamente abren la puerta y se sitúan junto a la portería que da al fondo norte.

Hasta ahora, apenas hemos hablado del campo. Se trata de una antigua cancha de tenis, de aproximadamente 30 metros de longitud por 10 de ancho. El piso es de una mezcla de arcillas y tierras que drenan perfectamente. Como hemos dicho anteriormente, cruzan el campo cuatro cables eléctricos, que servirán para que los jugadores ofrezcan de vez en cuando bonitas producciones de “fuegos artificiales”, especialmente el “Dr. Freüd”. No hay agua corriente, por lo que los jugadores acuden a beber agua a la fuente que hay al otro lado de la calle Jesusa Lara o en botellas dispuestas al efecto.

Por el este linda con un seto de arizónicas de 3 metros de altura que escondía en su interior restos de la antigua tela metálica del tenis. Este seto cumplió varias funciones: dar sombra a los jugadores cansados que se tumbaban bajo su cobijo; engullir balones con un truco mágico que los hacía desaparecer; comprobar la robustez de algunas piernas de minifutboleros al propinar patadas a alguno de los postes ocultos; etc. El seto separaba el campo de una huerta de más de 40 metros de longitud por 10 de ancho, que daba a la calle Manuel Pardo. Esta huerta sirvió para surtir a los minifutboleros de tomates, ciruelas e higos y brevas, y a Felipe González (no el expresidente, sino el frutero cercano) para satisfacer la solicitud de sus clientas cuando le pedían laurel.  También lindaba con un pozo y un invernadero que, con el tiempo y la mano de obra de “Pornógrafo” y “Merluza”, se convertiría en “vistuario”.

Por el oeste lindaba con varias matas de lilos, y a la altura de la línea del centro del campo había dos bancos de piedra, que constituían un lugar de preferencia. A unos 7 metros de los lilos, se encontraba un lateral de la casa, con una terraza que sirvió como emplazamiento de Radio Johnny Lapho hasta el año 1977.

En el fondo sur, había una morera que producía gran cantidad de moras blancas para regocijo de los porteros durante el mes de julio, ya que tras cada partido acababan con toda la ropa pringosa. Junto a la morera y tras la portería árboles y setos, y próximo a esta zona el famoso pilón con el que se amenazaba a los árbitros.

Y en el fondo norte, junto a la portería un peral que daba unas riquísimas peras y detrás de él otro banco de piedra, que fue la localidad preferida durante varios años del excampeón de Europa de boxeo Luis Folledo. Una tapia de piedra con una pequeña puerta, separaba el campo de la calle Jesusa Lara.

Se compra un nuevo balón, que se entregará como premio al término del torneo, y el 24 de agosto de 1973 se da comienzo al III Campeonato de Minifútbol de Torrelodones, que termina el 22 de septiembre siguiente. ¡Casi un mes de duración y se juegan todos los partidos, y eso que en cada equipo sólo había cinco jugadores!

Como colofón del Campeonato, se celebra una merienda en el Bar Flores, pagada fundamentalmente con el sobrante de las inscripciones, más 50 pesetas que hubo de poner cada jugador. En el transcurso de la merienda, se entregan 23 trofeos, instaurándose el Trofeo Pichocho que durante años será donado por el Bar Flores. Nos queda constancia de los siguientes trofeos:

            Trofeos al equipo Campeón ........................................................................... CACHUPINOS

                Trofeos al equipo Subcampeón .....................................................                FIMOSIS

                Trofeo Pichocho, donado por Bar Flores, al máximo goleador.....             Juan Olalla (Juano)

                Trofeo al portero menos goleado .................................................. ...... . . . .Tomás Gª Soria (Dr. Freüd)

                Trofeo al mejor portero, donado por D. Valentín Laiseca ..........                Carlos Gil (Bubu)

                Trofeo a la combatividad, donado por D. Valentín Laiseca .......                Angel Rey (Leñero)

                Trofeo a la elegancia, donado por Tugurio Johny Lapho ...........              José L. Gª Peña (Poyepe)

Al finalizar la merienda, los comensales se dirigen al Johnny Lapho, organizando una fiesta que duró hasta altísimas horas de la madrugada, con aparición de la Guardia Civil inclusive. El equipo campeón, los Cachupinos, se inventan una genial canción alusiva a los mismos.

Esta canción, así como la que exponemos a continuación su letra, son premonición de la gran novedad del año siguiente: cada equipo va a tener su himno, gracias en gran parte al fenomenal trabajo que realizó Juan Carlos Román, “Moño”.

Tal como decíamos en el párrafo anterior, en el año 1973 la canción del verano no es otra que el famosísimo Viva España de Manolo Escobar, y con esa música de fondo, los innumerables primos Picón, más la multitud de hermanos Chinchilla, crean el himno de Fimosis:

En las tardes soleadas de partido                             Por eso se oye este cantar...

La gente anima a Fimosis con calor,                        ¡Que viva Fimosis!   

Nadie ha visto equipo tan divino                              Y siempre le recordarán...

Y es imposible que pueda haber dos,                         ¡Que viva Fimosis!

Y todo el mundo sabe que es verdad                         La gente canta con ardor...

Y cantan siempre que les ven juga.r                         ¡Que viva Fimosis!

La liga tiene otro color...

¡Que viva Fimosis!

El equipo “Fimosis” debe su nombre a que una semana antes del inicio del Campeonato, su portero, decide someterse a esa intervención quirúrgica. Antes del primer partido, su compañero de equipo “Marcus Mingus” le protege la zona afectada con dos paquetes de algodón. No obstante, el primer tiro a puerta fue a estrellarse directamente con la zona intervenida, ocasionando que dos puntos de sutura se hicieran añicos.

El Tugurio Johnny Lapho

Hemos dicho que gran parte de la historia del Mini estuvo íntimamente ligada con el Johnny Lapho. ¿Qué era este local?

En Torresana había un gallinero que databa de los años 50. El local medía 6,50 metros por 3 de ancho y tenía un corral anexo de unos 300 metros cuadrados. Durante años, más de 100 gallinas fueron las ocupantes de este recinto.

Con el transcurso del tiempo, el número de gallinas fue disminuyendo, por lo que Javier propuso a su padre el traslado de esta fauna avícola a una zona del invernadero. Y así se hizo.

Corre el año 1971, y Javier y Manolo Tena, ponen manos a la obra y en poco más de un mes, cambian por completo el aspecto del local. Epifanio Martín se ocupa de montar la instalación eléctrica y Javier, con unos costeros de pino de desecho que le regala Miguel Gracia, forra la barra y un banco en ele, dándole un aspecto interior de cabaña rústica.

En años sucesivos se crea el porche cubierto de cañizo (facilitado por Diego Nebro, “Capataz”) y la zona ajardinada de lo que fue corral de las gallinas, en la que destaca el precioso carro con el que antiguamente repartía carbón D. Cayetano García (Alcalde de Torrelodones en la década de los 50), padre de José Luis García Peña, “Poyepe”.

El Johnny Lapho permanece ligado al Mini desde 1971 a finales del verano de 1978, en que pasa a ser propiedad del hermano mayor de Javier. Y de lugar de reunión permanente de los minifutboleros se convierte en la caseta de un gran mastín. Finalmente, en 2002, se derrumba su cubierta y se decide derribarlo entero.

 

 
 


Durante esos ocho años, el Johnny no sólo sirve de lugar de reunión las noches de los miércoles, sino todas las noches del verano, en las que 30 ó 40 amigos se juntan allí para jugar a los dardos, a las cartas, dominó o dados, o a lo que se tercie. Hay lista de precios, calculados al precio de coste más 1 peseta para reposición de material (vasos, sobre todo): por ejemplo, un cubata costaba 35 pesetas (34 de coste más 1 pela para gastos).

El proveedor del Johnny es Poyepe, que reabre el negocio que puso su padre: una tienda de ultramarinos. Y todas las tardes se presenta en el Mini con su vespa atiborrada de género (al mes se consumían 300 botellas de ginebra, MG, por supuesto, o más de 100 de whisky). Son muchas las tardes en que su madre llama por teléfono para preguntar si sigue en Torresana y, mintiéndola, se la contesta que no. Poyepe regresa a su casa de madrugada o a la mañana siguiente tras haber echado un montón de partidas de dardos y, claro, tiene que dormir... la tienda tarda poco en cerrar sus puertas.

Datos del Campeonato

Los Datos del Campeonato pueden consultarse en "Competiciones anteriores"->"III Campeonato de Verano 1973"

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PRÓXIMA PUBLICACIÓN:  1974.- ¡YA SOMOS 45!

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