1974. ¡YA SOMOS 45!

Como aperitivo del IV Campeonato de Minifútbol, se celebra en Semana Santa un Mini-Campeonato, con participación de cuatro equipos, sin tener en cuenta, por primera vez, la regla minifutbolera de formación de los equipos por sorteo, sino que se inscriben como tales, sin realizarse abono alguno por jugar, ni entregarse trofeos al término del torneo.

Llegan a la final los dos equipos cuyas formaciones aparecen a continuación:

  A la izquierda el equipo Campeón,  in-   tegrado por Jesús Campesino, Abraham Matesanz  (ambos de pie), Carlos Bláz- quez y Luis García Soria.

  A la  derecha, el equipo Subcampeón, formado  por  (de izquierda a derecha): Angel Rey, Mario Mingo, Epifanio Mar- tín,  Javier García de Leániz  y  Eusebio Mingo.

Fue decisiva en el resultado final la pronta lesión, al rato de comenzar el encuentro, de Epifanio Martín, que se estrelló contra la morera del fondo sur, resultando maltrecho; la morera, afortunadamente, no sufrió daño alguno pese a la brutalidad del impacto recibido, eso sí, cayeron multitud de moras al campo. Y aunque decíamos que no hubo trofeos, si hubo un premio para cada uno de los vencedores: una Botella de ginebra MG  regalada por la discoteca Carucho para ingerir cubatas en la misma. Con el tiempo, el cubata de MG se convirtió en la bebida oficial de los campeonatos, y tras pronunciar en cualquier barra de los bares de Torre la frase "me libe", te servían el correspondiente cubata,

Y pasamos al Campeonato de Verano.....

1974 puede considerarse como el año en que el Mini inicia realmente su andadura progresiva, sobre la base un tanto titubeante de los tres años anteriores, contribuyendo decisivamente a ello la inclusión en la Directiva de Paco Salcedo y Luis Zorrilla, personas ya "talluditas" y que encima no participan como jugadores, pero que aportan múltiples ideas y, sobre todo, el fomento de la amistad entre los participantes y seguidores, sin distinción de edades, clases sociales o ideologías. Paco ("Pancho I de Torrelodones"), tendrá un papel fundamental en la creación del Fondo Sur, que, al grito de "salvajes, ¿queréis cerveza?" iniciarán en años sucesivos las famosas "invasiones de campo", dejando perplejos a jugadores y árbitros. Desgraciadamente, en 1985 nos abandonó siendo un hombre todavía joven pero que dejó una huella profunda en el Mini, así como Luis que ha fallecido muy recientemente.

El importe de la inscripción (que ha de realizarse en el Bar Flores) sigue siendo de 250 pesetas para jugadores mayores de 15 años, ascendiendo ya el número de inscritos a 45. La inscripción se cierra  el 27 de julio, realizándose el sorteo para formar los 9 equipos (que siguen integrados por 5 jugadores cada uno) al día siguiente en el Mesón La Pera, con la degustación por casi el cien por cien de los apuntados, de una fenomenal sangría durante más de tres horas.. A pesar del reducido número de componentes de cada equipo, únicamente dejarán de disputarse 2 partidos, en un campeonato que dura desde el 4 de agosto al 29 de septiembre.

Cada equipo pone el nombre al conjunto y sigue aportando las camisetas que, obviamente, no muestran dorsales a excepción de un gigantesco número 10 que se coloca en su espalda Carlos Barrio, del equipo Acalorados, hecho que será recogido en la letra del himno del equipo. Y ya todos los jugadores tienen su mote oficial:, y así, sin darnos cuenta, con este bautismo a base de seudónimos, contribuimos a un punto muy importante del Mini: despersonalizar a los jugadores, o, lo que es lo mismo, que muchos de ellos no sepan quienes son o a que se dedican sus compañeros: en un equipo pueden juntarse un abogado, un albañil, un médico, un carpintero o un estudiante, pero, a la hora de jugar, son todos un equipo (con el tiempo esto se plasmará en Don Cubato, representación de esta conjunción de profesiones, oficios y clases sociales en una única figura símbolo del Minifútbol)... ¡En el Mini no hay clases sociales, todos somos iguales!

Muchos de aquellos motes continúan hoy totalmente vigentes. A más de un "clásico" le puedes preguntar: "¿tú sabes quien es Bichofeo?" Y te responderá, "claro que sí, el Bicho", pero no te sabrá decir que realmente se llama Antonio Pérez. Y como este ejemplo, muchos otros: "Feísimo", "Asturias", "Lomos", "Obrero" o, sin ir más lejos, "Poyepe", que en su boda el celebrante, en el momento de darse los síes, preguntó, "¿Poyepe, quieres a Cari por esposa?". 

Se impone la obligatoriedad de que cada equipo tenga su himno. Ante la falta de iniciativa musical de la mayoría de los jugadores, se ocupa de esta labor el genial Juan Carlos Román ("Moño"), quien hace las veces de compositor, instrumentista e intérprete. Y para divulgar los himnos, es imprescindible contar con una megafonía apropiada, con lo que cada tarde de partido se retira del Johnny Lapho el equipo de música para instalarlo en la terraza de Torresana que da al campo. Con ello, ¡nace Radio Johnny Lapho!, encargándose Carlos González Biurrun ("Pippi"") -con su seriedad y su frenillo congénito- y Mario Mingo ("Marcus Mingus") -voz radiofónica cien por cien- de trasladar a jugadores y público las incidencias de cada partido, así como informar sobre insólitas noticias surgidas sobre la marcha o la realización de entrevistas al término de los encuentros.

Antes del inicio de cada partido, se anuncia al pueblo de Torrelodones que un encuentro va a empezar mediante la difusión de una versión instrumental de la canción weels, que será denominada como "sintonía de combate" (puede oírse esta melodía en la sección "himno" de la web) escuchándose a continuación los himnos de los dos equipos que van a disputar el partido en cuestión. Y al oído de nuestra sintonía de combate, muchos habitantes de la Colonia de Torrelodones acuden a Torresana a presenciar los partidos y allí se pasan tardes enteras o las mañanas de los domingos: el campo se llena todos los días. Se ha pasado de las miradas recelosas tras la puerta pequeña que da al campo de años anteriores a la "osadía" de acceder libremente a la casa de unos veraneantes. Muchos años después, un gran colaborador de Minifútbol, Manolo Adánez, "Lolónez", al preguntarle cómo llegó al Mini, nos contestó: "muy sencillo, desde mi casa oía todas las tardes una bonita musicaina, a continuación unos gritos horrorosos con fondo musical y luego gol, gol, gol... y me acerqué a ver qué pasaba allí y... ¡me enganché!".

Al igual que surge de la calle Manuel Pardo la figura de "Lolónez", de la mismísima Torresana aparece uno de los personajes más populares y simpáticos de los años 70 en el Mini, el hombre que todos los días se encarga de pegar manguerazos al campo, amén de colaborar en muchas otras cosas más: Juan Márquez, "Delegatum", con su gracejo extremeño (cascarabajos, ovispas, boniaco, y otros palabros, forman parte de su léxico particular) y su enorme corazón.

Como innovaciones, se pintan las porterías de blanco lo que requiere la imprimación de varias capas de pintura dada la base de madera vieja y semicarcomida que tenían, y se compran también unos pocos artículos de farmacia a modo de botiquín.

Como colofón del Campeonato, el 29 de septiembre se celebró la Ceremonia de Clausura del IV Campeonato de Minifútbol de Torrelodones, acto que tuvo lugar en el propio campo. Por primera vez se cobró entrada a un acto de este tipo; por 100 pesetas (excepto los jugadores, que tenían derecho a una invitación adicional, y los niños), los asistentes accedían  a presenciar un partido entre el equipo campeón y los restantes equipos, degustar una fantástica merienda-cena, y asistir a la entrega de trofeos.

Se inició la sesión con el partido en que el equipo campeón -S'ha Futut- se fue enfrentando a cada uno de los restantes conjuntos durante veinte minutos, empezando por el último hasta llegar al segundo clasificado. Perdió el campeón por agotamiento de sus cinco integrantes.

Al término del partido, se montaron sobre el terreno de juego dos largas mesas cedidas para esta ocasión por el Restaurante Gabriel, seguramente el más antiguo de la Colonia de Torrelodones, frente a la estación y cuyo comedor contaba con un impresionante artesonado de madera en su techo. Hoy, según nos han dicho, está a punto de demolerse para construir viviendas. La terraza de Gabriel era un sitio de privilegio para contemplar las Fiestas del Carmen, que en aquellos años tenían lugar en lo que hoy es calle Doctor Mingo Alsina, a la vez que algunas noches acogía modestos espectáculos circenses; y en el bar, en forma de ele, se celebraban en las sobremesas varias partidas de mus, amén de ser el único estanco de la Colonia. 

Nuestro buen amigo y colosal jugador, Epi, se encargó de montar dos focos para iluminar el "salón de celebraciones", bajo la morera, donde dio comienzo el ágape en el que se inició la tradición minifutbolera de aportar cada uno lo que buenamente pudiera (la familia Mingo, por ejemplo, contribuyó con nueve tortillas de patatas). Desde las cuatro de la tarde, la cocina de Torresana fue un hervidero de chicas (las Mingas y sus Minguillettes) preparando la merienda, mientras Poyepe se encargaba de hacer ¡¡¡200 litros!!! de sangría (los gastos del campeonato ascendieron a 27.850 pts,-, de las cuales 7.147 pts,- se destinaron a esta bebida; a efectos de comparación, podemos significar que un balón -bueno- costaba en aquel año 795 pts,-). 

El menú fue el siguiente: "omelettes de tubérculos"; "pequeños gardenios"; "palmerillos"; "desde Santurce a Bilbao"; "pijaditas Fernando Díaz"; "de oca a oca"; "carnecillas de guarro con mostaza"; "sal ya chichón"; "villalbinas"; "disgustillos Delegado de Campo"; "jamón de mono"; "dulzuras ratoniles"; "amorcillos de sangre"; "canapés Johnny Lapho"; "angustias de chorizo"; "pichones voladores";  "peditos olientes"; "verdolagas"; "delicias del chef"; "Español-Betis, X". Más de cuatrocientas personas dieron buena cuenta de este variopinto menú, agotando la sangría para combatir el frío que apareció a partir de las diez de la noche, hecho que contribuyó a que algún jugador se refugiara en los lugares más insospechados para combatirlo, como Pepe Pavón al que se le encontró al final de la fiesta tumbado dentro de  la pila de agua que había junto al pozo, dormido pero cubierto su abdomen y piernas de agua: desde aquel día llevó aparejado el mote de "Merluza".

A las diez y media se inició la entrega de trofeos con unas palabras de agradecimiento a D. Pedro García de Leániz, quien respondió que para él era precioso ver como un hijo suyo retomaba la amistad hacia los habitantes de Torrelodones, amistad que el había profesado siendo niño, cerrando su alocución diciendo que, en tanto él viviera, su casa, Torresana, podían considerarla los minifutboleros como suya.      

Acto seguido, se hizo entrega a Socorro Salcedo -la mujer de Javier- de un precioso ramo de flores, por "prestarnos" durante el verano a su marido. Ese día era domingo y entonces los domingos no abría ninguna floristería, por lo que para confeccionar el ramo Luis Zorrilla lo "compró" en los macizos de flores del Club de Campo. También se le hizo entrega de un tarjetón, firmado por todos los jugadores, por el que se la nombraba "Hada Madrina" del Mini y a su hija, Natalia, nacida el 30 de julio de ese año, "Damita de Honor". Reproducimos a continuación el tarjetón y las firmas:

A esta entrega de trofeos contribuyeron donando gran parte de los mismos numerosos simpatizantes, lo que hizo que, por primera vez, se efectuara una masiva entrega de premios. He aquí la relación de premiados:

Medallas a cada uno de los participantes, donadas por Minifútbol'74.

Trofeos, donados por Minifútbol'74,  al equipo Campeón: S'ha Futut.

Trofeos, donados por Minifútbol'74, al equipo Subcampeón: Hermanos Pinzones.

Trofeos, donados por Minifútbol'74, al equipo Tercer Clasificado: Chupones.

Trofeo "Delegado de Campo", donado por Mesón la Pera, al mejor regador del campo: Juan Márquez.

Trofeo "Lesionado Oficial", donado por el Dr. D. José Luis Mingo, al principal lesionado del Campeonato: Julio Iglesias, por su lesión de rotura de radio. Julio, en lugar de estar rebotado con el Mini por su lesión, regaló unas botellas de cava al Comité Organizador, en agradecimiento a cómo se había pasado el verano.

Trofeo "Mejor Himno", donado por D. José Manuel Blázquez, al mejor himno del Campeonato: Remoñonzana & la I la O.'74.

Trofeo "Chupete", donado por Cine-Bar La Gardenia, al jugador más joven: Juan Zorrilla.

Trofeo "Gaphael", donado por D. Ignacio Román, al jugador que sin gafas no ve ni pedo: Fernando Díaz (desgraciadamente, Fernando murió once años después, siendo todavía muy joven a consecuencia de una grave enfermedad).

Trofeo "Revelación", donado por Bar-Restaurante Miralmonte, al jugador que ha rendido más para lo que se esperaba de él: José Luis Redondo.

Trofeo "Diego Valor", donado por D. Alejandro Vázquez, al jugador más valiente de entre los jóvenes: José Luis Zorrilla.

Trofeo "Ilusión", donado por Supermercado Avenida, al jugador novel con más ilusión: Juan Vicente Ruisánchez.

Trofeo "Adversidad", donado por D. Antonio Arias, al jugador más desgraciado: Francisco Fernández.

Trofeos "Entrevista", donados por D. Mario Mingo y D. Carlos González Biurrun, a las mejores contestaciones ante los micrófonos de Radio Johnny Lapho: 1º Juan Ayala; 2º Valentín García Soria.

Trofeo "Gigi", donado por D. Ignacio Román, al jugador máquina del amor: César Laiseca.

Trofeo "Leñero Oficial", donado por D. Miguel Gracia, al jugador más brusco: Luis Laorden.

Trofeo "López-Ibor", donado por D. Julio Díaz Martín, al jugador más loco: Tomás García Soria.

Trofeo "Jugador de Hierro", donado por D. Angel Somalo, al jugador "más fuerte": Francisco García Escuder.

Trofeo "Secante del Monstruo", donado por D. Mario Mingo, al jugador que mejor ha secado al "Monstruo'74": José Julio Laorden.

Trofeo "Pie Poderoso", donado por D. José Carretero, al pie más potente: Luis González-Iglesias.

Trofeo "Carnes Prietas", donado por D. Mariano González, al jugador de más volumen: Antonio Barreno.

Trofeo "Agradecimiento", donado por D. Luis Alonso, a la labor más sacrificada por el Minifútbol de 1974: Javier García de Leániz.

Trofeo "Sacrificio", donado por D. Francisco Delgado, al jugador más sacrificado por su equipo: Julián Nieto.

Trofeo "Combatividad", donado por Hermanos Laorden, al jugador más combativo: Angel Rey.

Trofeo "Simpatía", donado por D. Valentín Laiseca, al jugador más simpático: José Luis García Peña.

Trofeo "Mínimo Goleador", donado por D. Pedro García de Leániz, al jugador que no haya conseguido meter un solo gol: Antonio Chenel.

Trofeo "Cerrojo", donado por D. Valentín Laiseca, al portero menos goleado: Juan Carlos Román.

Trofeo "Pichochito", donado por D. Francisco García Molina, al segundo máximo goleador: Abraham Matesanz.

Trofeo "Dedicación", donado por D. José Luis Madrazo, al jugador que se ha consagrado más a su equipo: Luis García Soria.

Trofeo "Regularidad", donado por Hermanos Laorden, al jugador más regular del Campeonato: Angel Rodríguez.

Trofeo "Agujero", donado por D.- Valentín Laiseca, al equipo más goleado: Incluseros.

Trofeo "Deportividad", donado por D. Pascual Gracia, al jugador más deportivo: Juan Zorrilla.

Trofeo "Coraje", donado por Hermanos Picón Alonso, al jugador más corajudo: Juan Olalla.

Trofeo "Pito de Oro", donado por D. Francisco Salcedo, al mejor árbitro: Abraham Matesanz.

Trofeo "Últimos días de libertad", donado por Tugurio Johnny Lapho, al jugador que se va a casar antes: Epifanio Martín.

Trofeo "Pichocho", donado por Bar-Restaurante Flores, al máximo goleador: Antonio Pérez.

Trofeo "Monstruo Oficial 1974", donado por D- Luis Zorrilla, al jugador más completo: Mario Mingp.

Para reducir gastos, el Comité Organizador de Miifútbol'74, recurrió a los servicios, totalmente desinteresados, de Julián Nieto -delineante de profesión- para que, con un lápiz eléctrico facilitado por D. Alejandro Vázquez, grabara una por una todas las chapas de los trofeos. El artilugio en cuestión consistía en una especie de puntero movido por electricidad, que lentamente penetraba en las chapas metálicas de los trofeos, eso sí, produciendo un efecto vibrador en la mano del que lo manejaba. El caso es que el bueno de Julián, tras dos días y buenas horas de sus noches encerrado en el Johny Lapho, acabó con un colosal tembleque en su mano derecha.

Finalizada la entrega de trofeos, comenzó a sonar por los altavoces música de baile, animándose todos a este menester, así como a continuar en el consumo de los escasos litros de sangría. Se interrumpió el bailoteo para pedir a todos los jugadores que colaborara cada uno con 100 pesetas para eliminar el déficit que presentaba el Campeonato. Cuando ya veinte lo habían hecho, D. Luis González-Iglesias padre, aportó las 3.000 pesetas que restaban, con lo que sólo arrojó un saldo negativo de 33 pesetas.

Punto y aparte merece este señor, pues desde aquel momento y hasta la fecha mostró un apoyo total a Minifútbol, y es que en aquel año comentó al cura-párroco de la Colonia, D. José Ramón Fernández-Baldor que, gracias al Mini, había conseguido tener en verano a sus hijos en casa, en lugar de en otros sitios. Hasta que se habían incorporado a nuestros Campeonatos, no querían estar en Torrelodones porque era muy aburrido, pero desde que se inscribieron por primera vez, soñaban con que pasara pronto el invierno para jugar al Mini. Con ello, nos dimos cuenta que nuestra distracción veraniega servía para algo más que el simple hecho de jugar al fútbol.

Pasadas las doce de la noche se dio por concluida la cuarta edición de Minifútbol. Eso sí, durante la tarde-noche, el bar vecino de nuestro buen amigo Mariano Cuesta (Maito, hombre emprendedor cien por cien, ejemplo de lo que era un empresario modelo y que trataba de ofrecer a sus convecinos el mejor cine... y el mejor jamón y lomo, pero que, junto a su mujer y una nieta fue, desgraciadamente. victima de la carretera, causando un fortísimo impacto en la población de Torrelodones este luctuoso hecho, pues sin lugar a dudas era un personaje muy importante en nuestra población), como decíamos, el Bar "La Gardenia", se vio desbordado por el número de cafés que sirvieron los buenos de Valentín ("Cobardín") y Daniel ("Caracuervo"), hasta quedarse sin tazas. 

Como resumen de aquel año os ofrecemos un precioso testimonio que nos ha sido comunicado por email en este año de 2003, cuando hemos solicitado anécdotas o hechos en busca de recuerdos de aquella época: "El año 1974 lo recuerdo más que perfectamente pues fue el año que yo me incorporé, pues debo confesar que hasta entonces no conocía (ni quería conocer por más que Abraham me insistía) ese maravilloso invento y a aquellos benditos locos que cambiaron la manera de sentir de un pueblo...". Y esto lo dice "Padre", fantástica mujer que al año siguiente se convirtió en la esposa de quizá nuestro buque insignia: "Madre".

Despues de 1974, se puede considerar que el Minifútbol ha alcanzado su mayoría de edad y como Campeonato ya consolidado, es capaz de acometer mayores empresas como posteriormente los años han demostrado.

Datos del Campeonato

Los Datos del Campeonato pueden consultarse en "Competiciones anteriores" > "IV Campeonato de Verano 1974"

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PRÓXIMA PUBLICACIÓN:  1975.- I LUSTRO DEL MINIFUTBOL