1984. TRAS UN AÑO DE AUSENCIA, ¡OTRA VEZ MINI! 

Tras la celebración ininterrumpida de doce Campeonatos de Minifútbol en "Torresana", parecía que la historia había llegado a su fin, al haberse iniciado las obras de construcción de chalets adosados y locales comerciales en la finca que, pacientemente, acogió la presencia continua de los minifutboleros. La conclusión era clara: no había campo, no había Mini.

El verano de 1983 (año en que nace el disco compacto o CD). transcurre con normalidad, es decir, la gente de Torre en general vuelve a recluirse en sus casas, viéndose únicamente con sus convecinos con motivo de las fiestas patronales; ya no hay el lugar de encuentro que constituía el Minifútbol. Y al término del verano, algunos minifutboleros se plantean que la situación ha de cambiar el próximo año.

Y así llegamos al mes de julio del año 1984. Las Fiestas del Carmen, que se vuelven a celebrar en el Bulevar (hoy Rosario Manzaneque) y en el Casino antiguo, de nuevo constituir un gran éxito. Al término de ellas, varios minifutboleros acosan a "La Vieja" para relanzar el Minifútbol, pero volvemos al gran problema: ¿donde?

Con el fresco recuerdo de las fiestas recientes, Javier piensa que el Casino sería un sitio ideal si bien requeriría realizar diversas acciones para acondicionarlo como terreno de juego, al margen de las oportunas autorizaciones

(Baquilla del aguardiente durante las Fiestas, en lo que en pocos días constituirá el nuevo terreno del Minifútbol)

Echemos la vista años atrás para hablar del Casino, dado que muchos de los que leáis estas páginas no sabréis de qué estamos hablando. El Casino era un gran caserón de piedra que estaba situado en la confluencia de las actuales calles Jesusa Lara, Rosario Manzaneque y Agapito Martínez, o, lo que es lo mismo, donde hoy está la Casa de Cultura. En su interior había un escenario con una gran sala y, al fondo de ésta, una barra de bar, los aseos y una habitación con una mesa de billar. Tenía en su fachada principal y en la lateral que da a la carretera de Galapagar, unas inmensas terrazas, y abajo de la del lateral una superficie de tierra con una pista de baile de cemento en mitad de ella, así como una gran pantalla de cañizo y escayola para proyectar, muy esporádicamente, alguna película en verano; también disponía de una destartalada pista de bolos. En la citada terraza lateral, existía una zona cubierta que se habilitaba en los veranos como bar.

Fotografía de 1950, con un coche propio de la época. En ella se puede observar la calle Jesusa Lara sin asfaltar y al fondo el edificio del Casino.

Fachada principal de la actual Casa de Cultura, que se edificó en los terrenos del antiguo Casino, siendo Alcalde de Torrelodones D. Serapio Calvo.

El Casino había servido durante muchos veranos como lugar de reunión de TODOS los que se encontraban en Torrelodones, siendo famosos sus bailes de disfraces. Pero un buen día, a "alguien" se le ocurrió que había que crear un nuevo centro cívico "más apropiado" para la categoría social de nuestro pueblo, y así, a principios de los 70 nació el Club de Campo de Torrelodones, lo que supuso la muerte del Casino, que pasó, años después a ser propiedad de la familia Mollinedo. Estos hechos contribuyeron indudablemente a la separación de las gentes de Torrelodones.

Por tanto, lo primero que había que hacer era solicitar el permiso de utilización del recinto a la mencionada familia, permiso que se obtuvo sin ninguna pega gracias a la mediación de Carlos González Biurrun ("Pippi"). Tras ello, era preciso solicitar la correspondiente autorización al Ayuntamiento:

Autorización que fue concedida, siendo de destacar las grandes facilidades y ayudas prestadas tanto por el Sr. Alcalde, D. Serapio Calvo (quien nos informó que al final del verano el Casino iba a ser demolido para edificar la Casa de Cultura), y el Sr. Concejal de Obras y Deportes, D. Manuel Ávila:

 

Ahora sólo quedaba ya acondicionar el lugar para la celebración del Campeonato. Para empezar, un reducido grupo de minifutboleros, encabezado por Javier García de Leániz ("La Vieja"), se dirigió hacia el solar donde había estado "Torresana", y, portando una pequeña ánfora de vidrio, la llenaron de tierra trasladándola y vertiéndola en el lugar que se iba a acondicionar como nuevo campo y, gracias a la ayuda de D. Antonio Robles, se cubrió la zona, y en especial la pista de baile, con cuatro camiones de arcilla. PUBLIVIA (a través de la gestión, una vez más, de Luis Rodríguez de Sadia), instaló tres vallas publicitarias para tratar de evitar la salida de balones (una detrás de la portería situada delante de la tapia de la finca "El Granjal", y las otras dos en el lateral que daba a la carretera de Galapagar). De nuevo, Jesús Campesino instaló los focos del Mini y la restante instalación eléctrica necesaria, para lo cual utilizó cables-manguera prestados por el citado Sr. Robles.

¿Y las porterías, qué? Pues no había porterías, ya que al venderse "Torresana" se las llevó Luci Puig de Belda a su casa de La Navata, pero Tere García de Leániz de Picón, había encargado años atrás unas gemelas a las genuinas para que jugaran sus hijos en su casa. Dicho y hecho, Tere nos dejó las porterías, para las cuales fue preciso comprar redes nuevas. Amalio Orihuela se encargó de hacer un nuevo marcador y hubo que comprar todo tipo de material necesario para la conservación del campo (manguera, rastrillo, etc.). También fue necesaria la compra de 12 balones (frente a los 9 utilizados en 1982), ya que, a pesar de las vallas publicitarias, bastantes balones visitaban a menudo los autobuses de Julián de Castro y otros vehículos que pasaban por la carretera de Galapagar, así como las fincas colindantes cuyos propietarios aguantaron pacientemente estas inoportunas intromisiones.

Ya sólo faltaba el imprescindible bar. Se montó en la zona cubierta de la terraza lateral, con unas barras y neveras de hielo cedidas por Coca-Cola. La Rosaleda nos prestó la "cristalería", compuesta por 23 copas de coñac, 17 vasos de vino y 70 vasos de tubo. Al frente del bar ya no estuvieron los Sedientos, sino un cuarteto formado por Yago Benito ("Bonito"), Javier Vázquez ("Risón"), Agustín Zorrilla ("Putín")  y Álvaro Ortega ("Viruta"), que, a las primeras de cambio, se dejaban ayudar por varias monadas de niñas.

Por último la radio. Otra vez Agustín, el "Disquero Loco", ayudado por Álvaro Muñoz ("Caquita") y Manolo López ("Obrero"), se encargaron de entretener al personal, con un equipo de megafonía que se alquiló al Club de Campo por 5.000 pts,-.

El escenario ya estaba montado. Desde luego el marco era el más adecuado para el Mini, un campo con las medidas precisas y a todo lo largo de uno de sus laterales una gran terraza, desde la que los espectadores podían seguir perfectamente el juego, o a pie de campo en unos tablones a modo de asientos dispuestos bajo ella. Sólo faltaban los jugadores.

La revista parroquial NOSOTROS, en su número 41, de julio/agosto, se hizo eco de este nuevo Minifútbol en su editorial:

 

Al igual que en años anteriores, el Bar Flores, vuelve a ser el lugar de inscripción:

 

El resultado de esta inscripción fue de: 75 jugadores "senior"; 30 jugadores "juveniles"; y 36 jugadores "infantiles". Entre los "senior" se echa de menos la presencia de varios jóvenes jugadores de ediciones anteriores, debido a que se han integrado en la plantilla del Torrelodones C.F. y su entrenador, Ángel Lanchas (a la derecha en la foto), considera que "el fútbol sala es contraproducente para un jugador de fútbol grande", por lo que no les permite apuntarse al Mini. En la revista número 3 de este año podéis leer la entrevista que se hizo por aquellas fechas a Lanchas.

César Palomo, el incombustible "Enviado Celestial", ejerce las funciones de Delegado de Campo

Una vez iniciado el Campeonato, se abrió la inscripción para jugadores de la Categoría "Chupete", apuntándose 32 chavalines:

 

Este año, dada la fecha tan tardía en que empezó el Campeonato (25 de agosto) y su término (22 de septiembre), no hay Categoría de "Veteranos". 

El Comité Organizador de Minifútbol'84, está integrado por: Javier García de Leániz (Presidente-Dictador); Rafael Lesmes (Vicepresidente); Tony Frost (Delegado Senior); José Martín (Delegado Juvenil); Manuel Adánez (Delegado Infantil); Jesús Campesino (Delegado Chupete); César Palomo (Delegado de Campo); Juan Carlos Román (Delegado de Publicaciones); y Agustín Rodríguez (Delegado de Emisora). Es notable la falta de Mario Mingo, fijo en la Organización durante los doce anteriores años, pero el hecho de haber asumido la Presidencia del Consejo de Administración del Club de Campo, le hace olvidarse totalmente del Mini.

Son pilares fundamentales en la organización de este Campeonato, sin menospreciar en absoluto la fenomenal labor desarrollada por los restantes miembros del Comité Organizador, Manuel Adánez ("Lolónez") y Rafael Lesmes ("Melenas"). Ellos soportan el mayor peso del desarrollo de las competiciones, realizando un gran trabajo durante todos los días que duró esta edición del Mini.

El 25 de agosto estaban previstos varios actos con motivo de la inauguración del Campeonato, pero no se llevaron a cabo. "La Vieja", había escrito las palabras que aparecen a continuación, pero tampoco llegaron a hacerse públicas. No obstante, consideramos oportuno hacerlas ahora:

El verano pasado, diversas personas trataron de convencerme para la continuidad del Minifútbol. En ciertos momentos estuve a punto de ceder, pero, al final, la comodidad impuso su ley y pasé, junto a los míos, un verano tranquilo y feliz.

Este año, esas mismas personas y algún que otro "insidioso" han vuelto a la carga y, tras un largo tira y afloja, con un gusanillo incordión dentro de mi cuerpo, decidí: QUE RESURJA MINIFUTBOL.

Había que decidir el lugar donde nuestro Campeonato tuviera un marco adecuado tanto para la competición, como para la concurrencia y convivencia de nuestro público, y qué mejor sitio que el Casino antiguo, donde nuestros mayores e incluso nosotros mismos hemos pasado tantos ratos agradables, sin distinción social de tipo alguno.

Esto ha sido posible gracias a la colaboración inestimable de la familia Mollinedo, propietaria del lugar quien nos ha cedido gratuitamente la finca, y del Ayuntamiento de nuestro pueblo, en especial del Alcalde y el Concejal de Obras y Deportes, nuestros buenos amigos Serapio Calvo y Manolo Ávila, quienes han dado todo tipo de facilidades para llevar a cabo el Campeonato.

Y surge la pregunta: ¿porqué relanzar una "cosa" que había culminado su período "lógico", digamos que más o menos triunfante, en un ambiente, sobre todo al principio, difícil? La respuesta es sencilla: PORQUE SÍ, porque los que nos hemos conocido durante estos doce años, nos echábamos de menos, nos faltaba un "algo", nos faltaba... MINIFÚTBOL.

Y quizá me haya equivocado y al final esto sea un desastre, pero no lo creo, porque confío en vosotros, raza minifutbolera, que estoy seguro vais a crear un ambiente de amistad y alegría como nunca ha existido. Creo en vuestra colaboración en todo, bien seáis "clásicos" o nuevos en este tinglado.

Y, sobre todo, confío en la gestión siempre supereficaz que, ANTE QUIEN CORRESPONDA, pueda llevar a cabo ese fenómeno del Minifútbol, hombre sin par trabajador, ecuánime y único, que, aunque nos dejó, está presente en la mente de todos nosotros y en nuestro Mini: ¡VA POR TÍ, "MADRE"!

Y, como decíamos anteriormente, sin ningún tipo de preámbulo, dio comienzo el Campeonato el 25 de agosto. En las Categorías de niños y juveniles, se llevó a cabo una liga a doble vuelta, mientras que en la "senior", la liga fue a tan sólo una vuelta, pues al término de ella se celebró el IV Torneo Pedro García de Leániz (aunque, por error, se anunció como III). Del total de partidos programados para todas las Categorías, únicamente dejaron de celebrarse 2 en la "senior" y 1 en el llamado Torneo Cuadrangular (P.G.L.). Fue masiva la asistencia de público durante los 27 días en que se celebraron partidos.

Tratando de crear un ambiente distendido y recordando los tiempos pasados del famoso "Fondo Norte" y las "invasiones" de campo que se producían en "Torresana", se creó el Club de Invasores, cuyas normas aparecen a continuación.

Para ello, se acotó con tela metálica una zona anexa al lateral de una de las porterías. Allí debía encerrarse a los invasores, dándoles suelta cuando la ocasión lo requiriera.

Fueron miembros de este exclusivo Club: Javier García de Leániz; Tony Frost; Juan Carlos Estévez; Luis Rodríguez de Sadia; José Miguel Múgica; Mario Mingo; Manolo López; Pancho Salcedo; Luis Zorrilla; Germán Guilabert; Juan Ayala; Jaime Caballer; José Luis Redondo; y Juan Carlos Román.

 

 

Algunos días se organizaba, en zona próxima al bar, una barbacoa. Para poder degustar los productos que se hacían a la brasa, era preciso adquirir previamente un vale como el que aparece a la izquierda, con lo que se pretendía evitar la participación de "gorrones".

También tuvo lugar un partido de rivalidad hostelera, en el que se enfrentó la plantilla de La Rosaleda (donde se seguían haciendo las reuniones semanales del Comité de Competición) y personal de hostelería de otros bares o restaurantes de Torrelodones. En el número 1 de la revista podéis leer la crónica de este peculiar encuentro, a cuyo término, al tristemente desaparecido Mariano Canales ("Enano") se le "perdieron" sus singulares guantes de portero (guantes de boxeo) y la máscara (también de boxeo) que utilizó para protegerse de posibles balonazos en la cara.

 

 

Dos semanas después de iniciarse el Campeonato se lanza el primer número de la revista, que se vende al precio de 75 pts,- dado que es bastante más voluminosa que las de la etapa anterior. El tamaño del papel se normaliza a Din-A4 y ya no se utilizan los clichés de cera, pues las páginas se fotocopian. Desaparece una de las secciones más apreciada por los minifutboleros, los cronicones, y tampoco se publican pasatimes. El "suicidado" "Jenofonte" da paso a "Jason" y "Melenas" se ocupa de analizar las Categorías "Infantil" y "Juvenil".

Únicamente se editan 3 números, vendiéndose tan sólo un total de 137 ejemplares. 

En el número 2 se anuncia el II Campeonato de Chito, pero jamás llegará a celebrarse.

Como hemos dicho anteriormente, una vez finalizado el Campeonato tipo Minifútbol (inscripción individual y formación de equipos por sorteo), tiene lugar el IV Trofeo Pedro García de Leániz (aunque en el cartel, por error, ponga III), con inscripción de 16 equipos, si bien dos de ellos son excluidos al iniciarse el torneo por falta de pago. 77 jugadores que no han participado en el Campeonato tradicional lo hacen en este Trofeo junto a otros que sí lo han hecho.

Hubo un altísimo nivel de juego en el Torneo, siendo de destacar, pese a que no llegó a clasificarse para la fase final el equipo THE CAMALIONS, compuesto por varios hermanos Díez Rubio, siendo de destacar la presencia de su padre como entrenador que casi hacía más kilómetros en la banda que sus hijos corriendo. Al final resultó vencedor el equipo de las RUINAS TORRELODONENSES en una igualadísima final con el PENTAGRAMA DE MACIUS.

El número total de jugadores participantes en esta edición del Mini, ascendió, por tanto, a 250.

Como cierre de esta decimotercera edición de Minifútbol, tuvieron lugar las fiestas finales de entrega de trofeos, los días 21 y 22 de septiembre en el local de la Unión Cultural y Deportiva.

A mediados de los años 70 y por iniciativa, principalmente, de Serapio Calvo y D. José Ramón, se fundó esta Sociedad como alternativa al rimbombante Club de Campo, tratando de crear un club social alternativo al otro. Era un chalet situado en la vía de servicio a la derecha del final del Bulevar. Tenía una piscina que era muy frecuentada los fines de semana y en su interior, la planta baja, que tenía un pequeño bar, estaba destinada para que los socios tuvieran un lugar donde reunirse o echar una partida, mientras que la superior se habilitó como biblioteca. Entre sus actividades culturales cabe destacar un interesante ciclo de conferencias, así como, sobre todo por el éxito que tuvo, un concurso entre jóvenes de la localidad al que se llamó "cesta y puntos" en similitud con un popular programa de televisión; en este concurso, coordinado por Mario Mingo, actuaba como sabio para resolver las dudas de los concursantes Enrique Muñoz. Curiosamente, tres exalcaldes de Torrelodones coincidieron en la gestión de este club, al que popularmente se llamó "el club de los pobres". Su mayor auge lo tuvo siendo presidente Abraham Matesanz. Pasado el tiempo, se destinó a puesto de la Cruz Roja y, posteriormente, hubo un proyecto de destinarlo a centro de rehabilitación de drogodependientes, pero finalmente fue paralizado a iniciativa popular.           

 

 

La Fiesta Final de la Categoría "Chupete" se celebró el 21 de septiembre, a partir de las seis y media de la tarde, encargándose Agustín Rodríguez (el "Disquero Loco") de la entrega de trofeos, cuya relación podéis ver pinchando aquí. Abajo aparecen las fotos que quedan como recuerdo de esta entrega de trofeos.

Y al día siguiente, a partir de las diez y media de la noche, se llevó a cabo la Fiesta Final y entrega de trofeos de las restantes Categorías. Durante el acto se efectuaron varias subastas con objeto de recaudar fondos para absorber el habitual saldo deudor, recaudándose 14.000 pts,- por un balón firmado por jugadores del Atlético de Madrid que se adjudicó a D. Francisco Cano, 18.000 pts,- por otro balón firmado por los integrantes del Real Madrid que se lo llevó Ricardo Sanz, y 24.000 pts,- para que actuara Juan Ayala ("Angustinhas") con sus imitaciones especiales de Jerry Lewis y Raphael, no quedando constancia de quien fue el generoso adjudicatario de esta singular subasta. La fiesta terminó a altísimas horas de la madrugada, quedando al final un cierto sabor agridulce entre los minifutboleros, porque definitivamente parecía que no habría continuidad. En un momento de la larga noche, no podían faltar las tradicionales palabras de César, el "Enviado Celestial", que podéis leer pinchando aquí. La relación de premios otorgados, podéis verla pinchando aquí.

Finalmente, comentaremos que en el aspecto económico 1984 resultó con un saldo de 0 pts,-., gracias a la subvención concedida por el Ayuntamiento. Los gastos ascendieron a 817.019 pts,-, mientras que los ingresos fueron de 760.000 pts,-, por lo que, en principio, resultó un saldo deudor de 57.019 pts,-, saldo que fue asumido por el Ayuntamiento. Pinchando aquí, podréis ver las cuentas de ese año, así como el escrito de petición al Ayuntamiento y el de respuesta de éste, en el que la Comisión Permanente hace constar "la diversión y entretenimiento que ha supuesto para los habitantes de la localidad, el esfuerzo realizado por los organizadores para intentar el equilibrio económico-financiero de su desarrollo, y la detallada y completa presentación de sus cuentas, por todo lo cual, la Comisión Permanente, hace constar en acta su felicitación a los organizadores".

Y de nuevo el Minifútbol parecía que había muerto definitivamente, al no disponer de campo. Pero, tras otro año de interrupción, el Mini volvió a convocar a sus jugadores y simpatizantes en el Club de Campo en 1986.

Datos del Campeonato

Los Datos del Campeonato pueden consultarse en "Competiciones anteriores" > XIII Campeonato de Verano: 1984

También puedes hacerlo en "La Revista del Mini" > 1984: Sequía revistera, tan sólo 3

 

PRÓXIMA PUBLICACIÓN:  1986.- EL MINI EN EL CLUB DE CAMPO

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