CINCO MINUTOS CON..... MARIO
Como viene siendo habitual en las fiestas minifutboleras, me han reservado un espacio, titulado cinco minutos con Mario, para comentar distintos hechos del Minifútbol. Y, como en años anteriores, lo hago con ilusión y sentimiento.
En 1986 hemos iniciado una nueva andadura minifutbolera, la décimocuarta edición, tras un año de ausencia. Un nuevo recinto, el Club de Campo de Torrelodones, ha venido a sustituir al lugar de origen, la casa de Javier García de Leániz. Minifútbol nació en "Torresana" para lograr su destino: la unión, la amistad y la diversión de los residentes en Torrelodones.
Si la idea inicial, allá en 1971, fue el deporte como diversión, las sucesivas ediciones minifutboleras, de éxito siempre creciente, transformaron nuestro juego-diversión en algo mucho mayor, una mezcla especial de relación social, cultura, comportamiento, amistad..., en fin, una forma de vida cuya definición hizo furor entre los jóvenes de Torrelodones en los años setenta: "soy minifutbolero".
El resultado de ser minifutbolero llega a su cota más alta en la anécdota siguiente: ayer, el Comité Organizador del Minifútbol, se reunió para otorgar los trofeos de este año; en la discusión para elegir los premiados de compañerismo, deportividad, pundonor, señorío, etc., fueron nominados más de noventa jugadores de los ciento cincuenta y siete inscritos.
Porque amigos, esto es Minifútbol.
En 1979, un minifutbolero de pro, que siempre colabora con especial generosidad, Luis Rodríguez de Sadia, me descubrió a un gran escritor, premio Nobel y mordaz ensayista, Rudyard Kipling. En 1982, y en muchos días amargos del verano, otro gran minifutbolero, hoy desaparecido, Abraham Matesanz, comentaba conmigo la valía de las afirmaciones de Kipling y su identificación con lo que D. Pedro García de Leániz quería y hacía por el Minifútbol.
Permitidme que os recite en un minuto uno de sus temas más profundos y más relacionados con todo lo que rodea al Minifútbol:
"Y serás hombre.
Si en tu puesto mantienes la cabeza tranquila, cuando a tu lado todo es cabeza perdida.
Si tienes una fe en tí mismo que te niegan y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera.
Si engañado, no engañas, y no buscas más odio que el odio que te tengan.
Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.
Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.
Si sueñas y los sueños no te hacen su esclavo.
Si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas el triunfo; si llega la derrota y a los impostores los tratas de igual modo.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado a pesar del sofisma del orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida, aunque esta obra sea la de toda la vida.
Si arriesgas en un golpe, y lleno de alegría, tus ganancias de siempre a la suerte de un día; y pierdes; y te lanzas de nuevo a la pelea sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan aún después de la fuga de tu cuerpo en fatiga; y se agarran contigo cuando no queda nada; porque tú lo deseas, lo quieres y mandas.
Si hablas con el pueblo y guardas tu virtud.
Si marchas junto a reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiere llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa.
Si llenas el minuto inolvidable y cierto de sesenta segundos que te lleven al cielo.
Todo lo de esta tierra será de tu dominio; y mucho más aún: serás hombre, hijo mío".
Desde su morada celestial D. Pedro y Abraham nos están escuchando, y quiero creer, deseo creer, me parece ver en ellos un ademán de asentimiento y una sonrisa en sus labios.
Gracias.
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