CRÓNICA DE SUCESOS

Edición del 5 de abril de 2004

     

Torre, 4 de abril: Le confunde con una chavala y casi lo desgracia.- Una ancestral "Momia" había salido a dar un  tranquilo paseo fuera de su sarcófago, cuando, de pronto, un joven "Letroso", en estado de suma excitación, le practicó unos tocamientos en su seno izquierdo, que dieron con  la reliquia humana por los suelos. Pasada más de una hora, cuando la "Momia" inició el regreso hacia su pirámide, todavía se encontraba dolorida a causa del tremendo ataque sexual sufrido. 

Nueva Guinea Papúa, hace unos cuantos años: Cansado de tener un hombro cachondo, lo pone en manos de un brujo.- Encontrándose el guerrero "Pincho Ortopeda" practicando el fútbol en una tribu en este país, experimentó una nueva salida de su hombro derecho (hecho que ya le había sucedido en dos ocasiones anteriores), por lo que decidió cortar por lo sano. Dicho y hecho, un galeno se ocupó de hacerle una incisión para reponer definitivamente el hombro a su sitio.  

Torre, 3 de abril: Descubre un banco de sangre en su rodilla.- En el transcurso de un partido de minifútbol, uno de los cracks de más reciente incorporación, el imprevisible "Albino", notó como de su rodilla izquierda manaba un líquido viscoso de color rojizo. Rápidamente se dirigió al puesto médico de urgencia donde le confirmaron que su articulación había dado a luz un precioso banco de sangre.

Torre, 4 de abril: Es arrollado repetidamente por un energúmeno.- El pacífico "Polifemo" fue objeto de dos ataques consecutivos por parte del fiero "Garcilónez". En el primero de ellos, cuando el pequeño "Poli" se encontraba en plena carrera, fue asaltado bruscamente por el cancerbero que, sin  piedad alguna y utilizando su rodilla como espumadera,  le hizo una suculenta tortilla. No contento con ello, pasados unos minutos, le propinó un fuerte balonazo impulsando el cuero con su puño, yendo a estrellarse en el ojo de "Poli", sin que afortunadamente le produjera daños.

 

Torre, 4 de abril: Un sastre catalán vuelve loco a todo un equipo.- Es tal el amor que siente un tal "Periquito" por los colores culé, que no dudó en equipar con los mismos a la totalidad de componentes de un equipo de minifútbol, hinchas acérrimos del Real Madrid. Para ello tuvo que usar un maléfico conjuro, ayudado del traidor "Filamento". Los efectos fueron tan nocivos que, mientras portaron esos colores, fueron perdiendo el partido, hasta que, conforme se recuperaban, algunos de ellos fueron cambiando las elásticas por otras de colorido mucho más agradable; gracias a esto y al reloj del árbitro, consiguieron empatar el encuentro.

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