CRÓNICA DE SUCESOS

Edición del 6 de noviembre de 2005

     

Torre, 6 de noviembre: El pitido de un espontáneo pone fin a un partido.- Un elemento con aspecto de mono irrumpió en la caseta de un campo de fútbol y tras emitir unos sonidos ininteligibles, se apoderó de un silbato haciéndolo sonar fuertemente. La sorpresa fue que jugadores y hasta el propio árbitro del encuentro dieron por acabado el partido cuando aún faltaban 2 minutos.

 

 

Torre, 5 de noviembre: Le rapan el pelo sin pedirlo.- Cuando se encontraba tranquilamente bajo un portal el ciudadano "Hilado", esperando pacientemente a que su mujer terminara de hablar por teléfono, notó como un aprendiz de peluquero llamado "Bombín", hacía prácticas con él usando una fuerte rasuradora esférica, de tal forma que, en un plisplas, le aplicó la máquina sobre la cabeza, cortándole la parte superior de su hermosa y rubia cabellera al "1".

   

Torre, 6 de noviembre: Se descubre en Torrelodones la presencia de un voraz gigante mitológico.- Efectivamente, el cíclope "Polifemo" se ha debido escapar de la Odisea, y como el gigantón tenía bastante hambre desde que Homero escribió dicho libro hasta su reciente aparición por nuestro pueblo, se puso a buscar algo que llevarse a la boca descubriendo una bonita muchacha rubia llamada "Penélope" a la que, tras engatusarla previamente con cara bonachona y diciéndole mil lindezas, sin mediar palabra alguna la devoró los tiernos bracitos.            

En las fotografías puede verse, a la derecha, a la muchacha feliz y confiada ante las zalamerías y piropos del grandullón, mientras que a la izquierda aparece con cara de sorpresa y recelosa, tapándose los brazos engullidos por el gigante con una espléndida manta que tejió sobre la marcha a la espera de la aparición de algún Ulises que la vengara de tamaña propelía.

Torre, 6 de noviembre: Grupo de desalmados acosan a una joven.- Cuando una preciosa joven, llamada Elsa, paseaba tranquilamente, de pronto se vio asaltada por tres individuos con claros síntomas de abstinencia sexual. El más violento de ellos la acosó por la espalda ante la mirada complacida de los otros dos desaprensivos. Posteriormente estos dos,, animados por la brutalidad del barbudo, se abalanzaron sobre ella, mientras que el más sádico intentaba estrangularla. Felizmente la muchacha consiguió zafarse del feroz ataque que estaba sufriendo, dejando a los bárbaros con las ganas.  

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