CRÓNICA DE SUCESOS
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Edición del 13 de noviembre de 2005 |
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Torre, 13 de noviembre: Se le congela la mano tras asir un órgano.- "Agarrando el pito se me queda la mano helada". Esta fea y sucia confesión hizo un árbitro llamado "Pornógrafo", al delegado de campo en un partido de minifútbol celebrado bajo la lluvia. Desde luego no nos extraña nada el nombre del trencilla, dadas sus pervertidas aficiones.
Torre, 13 de noviembre: Le citan para que retire los restos de su foyoneta.- Quizá la publicación en nuestro noticiario de una breve reseña hablando de lo que le está costando al "Pequeño Saltamontes" recuperar su foyoneta, ha dado resultado, pues el día 14 ha sido citado para presentarse con una grúa y llevarse sus despojos, ya que el vehículo tiene el motor fuera de su lugar, una puerta reventada y varios desperfectos más. No, si ya lo dice Fernando Alonso en un anuncio televisivo: "que no dejes prestado tu coche...".
Torre, septiembre de 2005: Extraña desaparición de un gran remedio para los golpes.- Desde finales del pasado mes de septiembre, se ha echado en falta una de las dos estupendas bolsas de guisantes que han apaciguado numerosos golpes producidos en distintas zonas de los cuerpos de jugadores de minifútbol. Dado que las citadas legumbres eran de primera calidad, seguro que alguno que no tenía preparada comida para ese día se los llevó.
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Torre, 13 de noviembre: Le confunde con su casero y trata de degollarle .- Un "Inquilino", un tanto despistado, creyó ver a su casero corriendo por el campo. Pensando que se trataba del arrendador de su habitación (de la que no está satisfecho en absoluto), lanzó con suma violencia sobre él un objeto esférico que fue a impactar en plena traquea, dejando temporalmente al falso casero traspuesto. Afortunadamente, "Chileno" -así se llama el agredido- se recuperó del susto transcurridos unos instantes.
Torre, 5 de noviembre: Sin tenerlo previsto visita el tinte.- Dos hermosos ejemplares humanos corrían como críos detrás de una pelotita, pero ninguno de ellos se percató de la carrera del otro tras el esférico y, claro, se produjo una impresionante colisión frontal. El más perjudicado por el choque fue un tal "Ytalytal", que vio con sorpresa como su nalga derecha adquiría un color violáceo, consecuencia de que su oponente, el vil "Gargantúa" estaba haciendo prácticas para trabajar en una tintorería e indignado por el encuentro fortuito con el parlanchín le pintó de morado el citado glúteo.
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