LAS RECETAS DE “CHUMILLÓN”

Última actualización: 07/04/2006 00:00:42

Esta sección tiene lugar en el programa radiofónico “La Hora del Mini”, que se emite los sábados a las 10,00 hs. en Onda Torrelodones (107,3 de la FM). En él, el gran maestro del arte culinario, el chef “Chumillón”, nos va desvelando los secretos de sus famosas recetas. Estos secretos los divulga a voces en nuestro citado programa, pero, dados los profundos sonidos guturales que emite y la velocidad que gasta, pocos pueden tomar buena nota de sus consejos gastronómicos. Por esto, los reproducimos aquí, para que las buenas y buenos amos de casa puedan realizarlos en sus cocinas. Y si queréis degustarlos, todos los sábados, tras el programa de radio, "Chumillón" lleva el secreto del día a la barra del Mini.

 

Para una mejor comprensión de los ingredientes de las diferentes recetas o secretos gastronómicos de nuestro chef, os recomendamos empezar la lectura de las mismas por el "secreto gastronómico núm. 1".

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 61.- CARNE CON TOMATE

Ingredientes

1 Kg. de carne de vaca para guisar

Cebolla, ajo, pimienta, guindilla y aceite

1 Lata de tomate triturado y vino blanco

Lo primero que vamos a hacer es preparar la salsa, para lo cual cogemos una sartén y la ponemos al fuego con un poco de aceite. Por otra parte enfrentamos al "Cebolleto" y el "Periajo" -como ya es habitual- para que se dediquen a decirse todo tipo de improperios, hasta que estén muy picados, momento que aprovechamos para echarlos al aceite que ya se habrá puesto en estado cachondo o caliente. Cuando el "Cebolleto" esté bien lingoteado (nota del transcriptor: al "Periajo" nuestro chef no le hace puñetero caso), le añadimos el vino blanco, dado que se habrá quedado seco tras su confrontación dialéctica con el ajo, y al mismo tiempo le echamos la lata de tomate triturado, y dejamos embriagarse a fuego "roxano" hasta que todos estos ingredientes queden prendados unos de los otros, de tal forma que liguen entre ellos. Rectificamos de sal.

Si no disponemos en nuestra despensa de la lata de tomate triturado, podemos utilizar un bote de tomate haciendo uso del triturador que todo buen cocinero debe poseer. Ponemos el citado artilugio encima del bote e ipso facto quedará triturado su contenido. Es recomendable usar trituradores de la casa "Ogror", pues son los más eficaces y resistentes.

"Chumillón" nos había dicho que rectificáramos de sal, pero ¿qué demonios vamos a rectificar si no hemos echado sal? Al que hay que rectificar es a él, pues todos los días nos organiza unos líos con sus recetas que no hay quien se entere de lo que tenemos que hacer para que el plato nos quede en condiciones y no haya que tirarlo directamente a la basura.

Bote de tomate con feroz triturador incluido

"Periajo" de hermosa cabeza

Y ahora, a ensuciar más cacharros, pues nos manda lingotear la carne, salpimentada, en un poco de aceite. Cuando haya adquirido el color del oro, añadimos la salsa de tomate y, con la cazuela bien tapada para que no se escape nadie, hacemos partícipe a la carne de los lingotazos de vino blanco que se están dando los de la salsa, eso sí, a chupitos cortos y lentos hasta que la carne se ponga melosa.

Servimos caliente. ¡Hala, a quemarse! y luego las reclamaciones para nosotros mientras "Chumillón" tan contento en su casa riéndose por lo bajini del bromazo que ha dado a sus comensales al tratar de degustar el plato en estado cachondo.

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 60.- CARNE AL ESTILO DEL RUBIO DE LA CARMELA

Ingredientes

1 Kg. de carne de ternera para guisar

2 Manzanas rojas, 12 ciruelas pasas sin hueso, 100 grms. de almendras trituradas

Aceite, pimienta, azucar, vino blanco

Llamamos a la Carmela y le pedimos que nos deje un rato a su hijo rubio; le llevamos a la cocina y como el rubio es muy exigente, nos pedirá que le demos los ingredientes que aparecen a la izquierda. El rubio pondrá a cachondear en una cazuela un poco de aceite y se dedicará a estropear, ajar y pochar la cebolla en el aceite. Llamamos a una ternera cualquiera que pase por la calle y la invitamos a pasar a la cocina; una vez en ella, le ponemos música de streeptease y el animal empezará a desnudarse lentamente, en el momento que se quite la falda, nos apoderamos de ella y se la damos al rubio que la hará jirones. Despedimos a la ternera que se irá muerta de vergüenza a la calle al ir semidesnuda.

100 gramos de almendras antes de ser pasadas por el molinillo de triturar. Nótese que las almendras están en plena floración, si bien esta flor no es tan bonita como la de los almendros del valle del Jerte, por lo que, dado su feo aspecto, la cortamos y la tiramos con repugnancia y asco a la basura.

 

Cuando la cebolla, pese a estar estropeada, adquiera un color bronceado como si estuviera en la playa en lugar de en una cazuela con fuego, el rubio añadirá los trozos de la falda de la ternera, eso sí, para darles un poco de gracia dado su penoso estado, los salpimentará y los vertirá en la cazuela dejándolos que también se bronceen bien.

Mientras se broncea todo,  el rubio se apoderará de las dos manzanas y -aunque sea una lástima- las cortará en rodajas con mucho cuidado para no hacerlas daño y mucho menos a los huesecillos que tienen en su interior.

 Par de bonitas manzanas rojas

Ciruelo rojo expulsando el hueso

El rubio cogerá los 100 grms. de almendras y los pasará por el moderno triturador, que con sus plateadas fauces metálicas las destrozará. A continuación se irá a por las ciruelas y las quitará los huesos estrujándolas. Todos estos despojos los echará en la cazuela rociándolos con azúcar y luego los cubrirá con vino blanco para que se alegren el cuerpo después de tanta brutalidad que ha hecho con ellos.

Finalmente, dejará que todo el conjunto se embriague a base de bien, hasta que los restos de la falda empiecen a decir tonterías y memeces, señal inequívoca de que están tiernos. 

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 59.- SOLOMILLO DE CERDO AL PIMENTÓN

Ingredientes

½ Kg. de solomillo de cerdo

100 gr. de jamón serrano. 2 patatas cocidas con piel

Ajo, sal, aceite, pimentón dulce

Si bien la gente piensa que los mejores cerdos se encuentran en tierras extremeñas y salmantinas, últimamente está en pleno auge la raza porcina catalana de la variedad "rovireche-caroditus", por lo que nos podemos hacer con un ejemplar de la misma. Sin hacer ni puñetero caso de los gruñidos del marrano, le arrancamos el solomillo y lo cortamos en trozos tirando el resto del puerco a la basura, pues su conservación puede originar olores sumamente fétidos que dañen la integridad de los restantes productos sanos y de calidad que guardamos en nuestra despensa.

Ponemos a macerar los trozos del cerdo, junto al ajo muy cabreado, sal, pimentón y aceite, dejándolo descansar durante media hora a la pascuala (aunque él no se merezca en absoluto el reposo, pero así jorobamos al pascuala, al que le gusta compartir lecho y todo lo que se tercie con esta clase de marranos). Durante el reposo es muy probable que ambos se dirijan mutuamente unos gruñidos muy raros en forma de preguntas y respuestas, tales como: "¿esta?", a lo que el otro responderá "tut" . No les hacemos el más mínimo caso.

En una cazuela pondremos a cachondear un poco de aceite, añadiendo las patatas ebrias con su piel circuncidadas en rodajas y, como han sido malas, como castigo las ahogamos y ahogamos una y otra vez, junto con unos dados de jamón. Una vez pasada la fase del reiterado asfixiado, apartamos satisfechos el fruto del estrangulamiento y lo dejamos descansar, momentos que podemos aprovechar para jugar una partidita con los dados, pero sin comérnoslos.

Apestoso cerdo rosáceo "rovireche-caroditus"

Suculento jamón serrano en plena producción de feos dados

En la misma cazuela -en la que habrán quedado las babas que hayan soltado las patatas y los dados a causa de las repetidas  maniobras de ahogamiento- echamos el recalcitrante solomillo del guarro, tratando de broncearle bien con un poco de aceite: los trozos del "rovireche" adquirirán un aspecto más sano y doradito.

En ese momento, añadimos las patatas y los dados de jamón, zarandeándolos a base de bien, para luego dejarlos embriagar a fuego roxano durante diez minutos.

Pues ya está. Servir tratando de presentarlo en un recipiente más decoroso que el que nos ha proporcionado "Chumillón" en el día de hoy (tal como muestra la foto), aunque el plato no se lo merezca.

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 58.- POLLO AL LIMÓN

Ingredientes

1 Kg. de muslos de pollo

Aceite, vino blanco, aceitunas negras

Limón, cebolleta, ajo, sal y pimienta

Buscamos un bonito pollo provisto de hermosos muslos y se los cortamos con huesos incluidos. No obstante, el chef nos dice que también podemos hacer este plato con cualquier otra parte del pollo. Una vez cortados los muslitos, los troceamos (tener mucho cuidado para no incluir la fea zona que presenta en el entremuslo, ni tampoco la fiera cabeza rematada en estrafalaria cresta salvaje); los salpimentamos y los freímos en aceite junto a dos dientes de "Periajo" enteros y pelados, para lo cual habrá que llevar al blaugrana al dentista para que le extirpe dos molares, por ejemplo, y con el torno les quite el esmalte.

Bonito pollo mostrando impúdicamente sus muslos

En otro cacharro aparte, sofreímos en un poco de aceite algo más de "Periajo" y la cebolleta, ambos muy cabreados. Para picar al primero no hay más que decirle unos cuantos "Uh, uh, uh...", mientras que la segunda  bastará con que la separemos de sus hermanitas para que se torne muy disgustada al ser alejada del feliz bulbo materno.

Y de nuevo "Chumillón" nos lía con sus recomendaciones, pues nos dice que incorporemos a este recipiente el pollo (¿para qué lo hemos frito aparte con dientes de "Periajo", si luego lo echamos sobre otro poco más del antidrácula que contiene este segundo cacharro?), y va más allá: lo ahogamos y ahogamos bien; pero ¿cómo vamos a estrangularlo si le hemos extirpado la cabeza? Pues bueno, será para despistar. Dicho y hecho, cogemos la testa del ave y nos dedicamos a asfixiarla una y otra vez. Si así se queda contento....

Cebolletas pamperas en plena floración aferradas con sus raíces al bulbo maternal

Herrrrrrmoso ejemplarrrrrr de limón holandés de aspecto muy agrrrrrrrio, perrrrrro de corrrrrazón muy dulce

Añadimos las aceitunas negras también cabreadas, la piel de un limón echa tiras, un poco de vino blanco y los jugos del limón, para lo cual le apretujamos por su orondo cuerpo (ver el cítrico de la foto) y por su boquita en forma de surtidor expulsará todos los líquidos amarillos que contiene (este plato no es para aprensivos, pues imaginaros qué tipo de líquidos de ese color puede expulsar).

Dejamos todo embriagarse durante 20 minutos, añadiendo un poco de agua si fuera necesario, el caso es que debe quedar con poca salsa (y de nuevo nos preguntamos, ¿para qué le añadimos agua si debe tener poca salsa?). Y el reamte final: le podemos añadir unos tacos de jamón (¿de donde los sacamos si no nos los ha incluido entre los ingredientes?).

"Baco" nos recomienda maridar esta receta con vino blanco fransola de Torres.

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 57.- SALTEADO DE HABITAS CON GAMBAS

Ingredientes

800 gr. de habas congeladas

200 gr. de gambas cocidas y peladas

Aceite, ajo, harina

Hoy vamos a llevar a cabo una receta sumamente barata, rápida y fácil de hacer. Por razones presupuestarias no vamos a utilizar gambas de Huelva, ni habas frescas, sino que tanto unas como otras las vamos a comprar congeladas.

Para empezar, cocemos las habas siguiendo las instrucciones del envase (se conoce que "Chumillón" no quiere mojarse sobre cómo hacerlo por si no queda bien no poderle culpar de ello). Una vez cocidas, las resbalamos o escurrimos, reservando una parte del caldo de cocción.

Nos hacemos con el ajo y empezamos a decirle todo tipo de improperios y palabros que puedan irritarle, hasta conseguir que se cabree bastante. Cuando ya está bien picado, lo ponemos en una cazuela con aceite para conseguir que adquiera un colorcillo dorado.

Cuando el ajo esté dorado, añadimos la harina ahogándola una y otra vez hasta que esté bien ahogada. Después agregamos dos vasos  del caldo de las habas que habíamos reservado previamente y las gambas cocidas y peladas.

Sabia advertencia la de nuestro chef en cuanto a que las gambas estén peladas, para lo cual previamente las habremos desnudado del todo y privado de sus hermosos bigotes, así como arrancado la bonita y simpática cabeza.

Por último, añadimos también las habitas escurridas, probamos de sal y dejamos a fuego suavón hasta que la salsa se ponga espesa. Si vemos que la salsa tarda tiempo en ponerse borde, podemos irle añadiendo harina.

Hermoso ejemplar de gambo provisto de portentosa y simpática cabeza

Habos congelados ya cocidos, como se desprende claramente de la cara de embriaguez del mayor de ellos.

"Chumillón" nos dice finalmente, que si no disponemos de gambas, lo podemos hacer con cualquier otro marisco, como por ejemplo colas de langostinos. No entendemos bien esto, pues no nos imaginamos unos percebes con habas.

En cuanto al vino con el que maridar esta receta, "Baco" nos recomienda -en línea con la baratura del plato- un vino blanco de Rueda de los Hermanos Luton (2 hermanos franceses, que no son los Lumiere, los del cine, sino unos borrachuzos) y que es francamente bueno y barato (podéis encontrarlo en el Jardín de Epicuro a 5 € la botellita).

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 56.- SEPIA ENCEBOLLADA

Ingredientes

1 Kg. de sepia

Cebolla, ajo, vino blanco, guindilla y aceite.

3 Huevos duros

 

Cogemos la caña de pescar y vamos al sepiario más cercano a nuestro domicilio; ponemos como cebo una cervecita y casi de inmediato un hermosísimo sepio de 1 kg. picará el anzuelo.

Una vez en casa, lo congelamos, ya que nuestro chef nos ha dicho que él prefiere la sepia congelada. Acto seguido, descongelamos el sepio, lo limpiamos bien y lo cortamos en tiras o dados.

En una cazuela ponemos a otoñar o pochar abundante cebolla y ajo, en su estado ya habitual en este recetario, es decir, muy cabreados o picados el uno con el otro, también añadimos guindilla al gusto, y nos preguntamos ¿al gusto de quién?, o es que a lo mejor no hemos cogido bien la receta y lo que hay que hacer es añadir guindilla al busto de alguien o de alguna para darle un toque picante al asunto.

Cuando la cebolla empieza a lingotearse, añadimos el sepio, lo salamos y agregamos el vino blanco para que se consuele, aunque para aplacar los efluvios etílicos le podemos echar un poco de agua.

Gallino silencioso mostrando con orgullo sus hermosos tres huevos duros

Vino blanco somontano  Beckembauer

En cuanto al vino -según "Chumillón"- si hacemos el plato a primeros de mes le podemos echar jerez y si es a finales un simple vino blanco de tetrabik.

Cubrimos todo y dejamos embriagarse al sepio al tiempo que le ponemos la canción de Roxana "a fuego lento". Cuando el sepio, afectado por el vino y la susodicha melodía empiece a decir más tonterías de las habituales en él, será claro síntoma de que se encuentra en estado tierno. Hay que poner especial cuidado en la intensidad del fuego, pues si se nos va la mano y lo ponemos fuerte, el sepio se puede arrebatar y este cefalópodo en concreto, en estado de arrebato o cabreo puede tener unos efectos insospechados para nuestro estómago. Por último, añadimos los tres huevos duros que le habremos quitado al gallino "Silencioso" , hechos rodajas y servimos en estado cachondo, acompañándonos de vino somontano de la variedad "Beckembauer" o de nombre algo parecido.

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 55.- TERNERA A LA JARDINERA CON CHAMPIÑONES Y PATATAS DORADAS

Ingredientes

Ternera para guisar

Cebolla, tomate, apio, pimiento, laurel, sal, pimienta y vino blanco

Champiñones y patatas cocidas

Año nuevo, cocina nueva. Pues eso es lo que tendremos que hacer, una cocina nueva si queremos llevar a cabo la receta que hoy nos transmite "Chumillón", ya que para cocinar una ternera entera, necesitaremos un gran espacio con un fogón enorme.

El caso es que nuestro chef nos ha dejado el plato de hoy sin indicarnos cantidades a utilizar, por lo que podremos emplear lo que queramos.

Abrimos la puerta de la cocina y llamamos a la ternera que todo el que se precie debe tener cuidando su jardín; la invitamos a meterse en una cazuela de más o menos 2 metros cúbicos de capacidad, donde la estarán esperando unos 300 kilos de verduras, una hoja de laurel (?????), cantidades ingentes de pimienta, varios litros de vino blanco, un poquito de aceite (?????) y unas montañitas de sal.

Entre las verduras que hemos introducido en el recipiente, se encuentra el apio. Dado que es la primera vez que utilizamos este ingrediente, vamos a dar unos consejos sobre lo que hay que hacer con él: aunque nos de mucha pena, le cortamos los faralaes de la falda, ya que estarán un tanto sucios de su contacto con el suelo al bailar, y también le arrancamos la estupenda cabeza para conservarla para otros fines, ya que sería una lástima perderla en el comistrajo.

Volvamos a la receta. Cubrimos todo lo que hay en la cazuela con agua (1.800 litros) y lo ponemos a embriagarse con el vino blanco hasta que la ternera de mugidos de placer, señal de que ya está tierna.

Sacamos la ternera y pasamos la salsa por una hormigonera (aunque el chef nos ha dicho que lo hagamos con una batidora pero en el mercado no existen del tamaño adecuado para triturar estas cantidades). Cuando todo esté bien batido, vaciamos la hormigonera en la cazuela.

 Apium provisto de una bonita falda de faralaes

Florus campester arquitectonicuus

En cuanto a los champiñones, "Chumillón" dice que pueden ser naturales o en conserva; preferimos los naturales. Nos hacemos con un buen montón de kilos de ellos y los limpiamos quitándoles las pelusillas que puedan presentar, así como impurezas que se hayan podido adherir a sus prietas carnes. Volvemos a coger la ternera y la echamos a la cazuela junto con los champiñones, así como unas patatas borrachas y lingoteadas con mantequilla.

Dejamos sudar todo a fuego "Roxano" y servimos en estado cachondo. 

© Chumillón.2006

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 54.- SOLOMILLO DE CERDO "ENTOMATAO"

Ingredientes

1 Kg. de solomillo de cerdo

Cebolla, ajo, perejil, guindilla, aceite y sal 

1 Lata de tomate triturado, 2 huevos duros, vino blanco y pimienta molida 

Buscamos un gran cochino para quitarle el solomillo, pero lo más parecido que encontramos es un pequeño ejemplar como el de la foto de la derecha. No nos dejamos impresionar por los extraños quejidos del pérfido cochino y, con saña lo troceamos ayudados por las artes marciales del molinero de pimienta, que, tras descuartizarlo, lo salpimentará. Lo acostamos, con su asqueroso cuerpo tumbado a derechas como castigo. 

Birria de cochinillo "caroditus"

Molinero de pimienta encaramado en su molinillo moliéndosela.

En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite, levantamos al marrano y lo echamos en el recipiente, ahogándole y ahogándole hasta que se ruborice a base de bien. Le expulsamos, y en el aceite que haya dejado el cerdo, ponemos a estropear o pochar el "Cebolleto" y el "Periajo", junto con un poco de perejil y de guindilla, todo ello al gusto.

Una vez se haya pochado todo, añadimos un vaso de vino blanco (descorchando previamente la botella privándola de su raro tapón), y cuando el liquidejo se reduzca un poco, añadimos el tomate y dejamos hacer todo a fuego roxano.

En el momento en que la salsa esté en su punto, añadimos los trozos del cochinejo y dejamos que se embriague hasta que la carne se ponga tierna, labor harto difícil porque el cochinillo de marras es muy duro dado que se junta con otros animales y bestias sin escrúpulos e instintos asesinos. 

Vino blanco Chumillino, con denominación de origen noble y rancio abolengo.

Par de huevos duros de la afamada firma "Capilar"

Lo podemos servir acompañado de unas rodajas de los excelentes e inagotables huevos duros "Capilar" y un poco de perejil cabreado.

Y si alguno tiene ganas, que se lo coma, aunque lo más recomendable es dárselo, en lugar de alpiste, al loro maragallo, para que, al engullir el fatídico perejil, la palme y nos deje a todos en paz.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 53.- REVUELTO DE SALCHICHAS CON PIMIENTOS DE PIQUILLO

Ingredientes

½ Kg. de salchichas

1 Frasco de pimientos de piquillo

Cebolla, ajo, vino blanco y aceite

Ya empezamos con los misterios, pues así, de entrada, "Chumillón" nos dice "las salchichas se ponen a cocer en vino blanco a fuego lento...". ¿Donde ponemos a cocer las salchichas, dentro de la botella? Pues va a ser que no, pues aunque el fuego sea roxano, acabará haciendo estallar la botella; luego entonces habrá que ponerlas en una sartén o en alguna cazuela o similar. ¿Y si no tenemos salchichas hembras y sólo tenemos salchichos machos? Tendremos que utilizar estos últimos, eso sí, antes les quitaremos los feos remates que llevan en los extremos de las cuerdecillas que los unen.

Una vez resueltos estos dilemas y bien limpios los salchichos, los echamos en un recipiente al fuego lenturrón de Roxana, dándoles unos buenos lingotazos de vino blanco, hasta que se agarren una melopea o se cuezan. En ese momento, los retiramos del fuego, guardando los sudores que habrán soltado mientras se emborrachaban.

En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite sobre el que echamos al "Cebolleto" y el "Periajo" en estado de sumo cabreo, lo cual es bastante fácil de conseguir a base de recordarle al primero de ellos la brillante campaña del Madrid, mientras que podemos cabrear al segundo metiéndonos con el tal Olegué o Ulegué o como demonios se llame; el caso es conseguir que se estropeen o pochen.

Cuando el "Cebolleto" esté tan harto de oír los comentarios sobre el Madrid que ya pase del tema, añadimos los pimientos de piquillo cortados en tiras, los salchichos y los sudores que desprendieron cuando estaban toligas.

Probamos de sal y comprobaremos que están totalmente sosos, pues nuestro chef no nos ha indicado que la echáramos, por lo que corregimos y los salamos. Después de ello, dejamos embriagar todo (se entiende que con el vino que conservan los sudores) a fuego roxano durante quince minutos.

 Rosados salchichos importados de Oriente

Traviosos pimientos rojos con piquillo, uno abierto y otro cerrado

Pasado ese tiempo, el guiso de hoy ya está. Al verlo terminado nos percataremos que ofrece un color rosáceo muy cursilón que no lo hace nada apetecible, por lo que podemos acompañarlo con un puré de patatas o con unas rodajas de huevos duros de la marca "Capilar"; mucho mejor que lo acompañemos con estas últimas, ya que disponemos de ellas en nuestra despensa, mientras que el puré de patatas todavía no nos ha enseñado "Chumillón" como se hace y es preferible esperar a que nos lo explique, que ir a la farmacia de la calle Jesusa Lara y sin venir a cuento hacer puré a su titular, pues posiblemente se cabree y nos haga él el puré.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 52.- POLLO A LA CANELA

Ingredientes

1 Pollo

Canela, ajo, vino tinto

Aceite, sal, harina, pimienta y perejil

Nos hacemos con un pollo impúdico, es decir, desnudo para evitar desplumarlo y le decimos que lo vamos a cocinar. Ante tal noticia, al pollo se le erizará la cresta; no le hacemos caso y llamamos a un experto en cortar cabezas, apareciendo al instante el decapitador "Galluflo" que, después de cerciorarse de que no padece la gripe del pollo, le guillotinará para, a continuación, ensañarse con él haciéndole trozos pequeños. Como hemos cogido el primer pollo impúdico que hemos encontrado y resulta que es "Ahumado", salpimentamos todos los trozos en los que le ha convertido "Galluflo", para quitar cualquier resto de sabor a tabaco. Le dejamos reposar durante media hora, pasada la cual y comprobando que está un poco paliducho, le sofreímos con aceite hasta que parezca que viene de una sesión de rayos uva. 

Pollo impúdico "Ahumado". Antes de usarlo en la receta hay que someterlo a una cura de desintoxicación del tabaco

Y ahora, nos preguntamos: ¿cómo sofreímos al pollo en aceite?, ¿en una sartén, en una cazuela, en un puchero, en una olla? "Chumillón" no nos ha dicho nada al respecto, por lo que cada cual haga lo que le de la gana.

Llamamos a "Periajo" y como represalia del pasado 0-3 del Barça, ayudándonos de un forceps, le arrancamos todos los dientes de cuajo. Tampoco "Chumillón" nos ha indicado cuantos ajos necesitamos, por lo que echamos la dentadura entera y sin desarmar ni trocear al comistrajo, pues más vale que sobre que que falte. Cabreamos sumamente al perejil hasta que se pique un montón y lo echamos también en el recipiente, así como un poquito de la fina harina de que disponemos en nuestra cocina. 

Ahogamos y ahogamos todo y lo cubrimos con agua por si no estuviera bien ahogado. Dejamos embriagarse todo a fuego Roxano durante veinte minutos.

 Canelo moliéndose su ramita de canela

Pizcos de harina asustados porque son conocedores de que van a ir a la cazuela. El de la izquierda está muy pero que muy atemorizado, mientras que el de la derecha muestra una sonrisa cómplice porque va a tomar vino

Y de nuevo otra pregunta: ¿cómo se van a embriagar el pollo y sus acompañantes si no les hemos suministrado nada de alcohol? Bueno, continuaremos. Pasados los veinte minutejos les echamos el vino tinto (a buenas horas mangas verdes) y una cucharada de canela en polvo. Hoy nuestro chef nos lo está poniendo muy difícil, pues sólo tenemos canela en rama, menos mal que nuestro canelo particular pondrá manos al asunto y molerá su rama de canela. Por último, dejamos encurdar todo (ahora sí, pues ya tienen vino) alrededor de diez minutos hasta que "el pollo esté hecho". No acabamos de entender esto último, pues si al principio nos ha mandado trocear el pollo, ¿para qué hemos hecho todo este proceso, si al final se van a rejuntar los trozos para hacer el pollo? Lo tomamos acompañados de cerveza para olvidar todo el galimatías que nos ha organizado hoy "Chumillón".

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 51.- TERNERA GUISADA CON GUISANTES

Ingredientes

1 Kg. de ternera

½ Kg. de guisantes en lata

Cebolla, vino blanco, harina, perejil, ajo, aceite y sal 

1 Lata de pimiento rojo 

De paseo por una de nuestras fincas decimos "pitas, pitas" y, en lugar de una gallina como sería lo lógico, aparecerá ante nosotros un precioso ternero; dada su desfachatez al confundir nuestro reclamo, nos lo cargamos. Cortamos 1 kilo de su fantástica carne y, como castigo adicional, la sazonamos con ajo para que no aparezca Drácula y nos la mangue durante la media hora que la vamos a dejar sola sesteando. Pasado ese breve tiempo la despertamos y la  tiramos a una cazuela con aceite cachondo, ahogándola una y otra vez tras haberla rociado previamente de sal, hasta que se sofoque o dore. Es importante la calidad del aceite que usemos para este guiso, siendo recomendable el empleo de aceite procedente de los olivos candelarios, especie que se da muy bien en el pueblo madrileño de Húmera (siguiendo la campaña publicitaria actual que recomienda el consumo de productos de nuestra región). 

Aceite de olivo candelario. Nótese la noble clase que presenta este producto.

A continuación añadimos al "Cebolleto" superpicado tras los numerosos éxitos obtenidos por "Luxa", el perejil machacado por y con un diente del "Periajo" (si se deja que se lo arranquemos), y analfabetizamos o desleemos todo con un poco de vino blanco de "Baco", otro poco de agua y una cucharadita de harina. Se deja embriagar todo con suavidad, es decir, sin dirigir improperios, insultos o soeces al guiso, sino todo lo contrario, hablándole con cariño y dulzura, hasta conseguir que se ponga tierno, estado que conoceremos cuando empiece a lanzar suspiros placenteros al tiempo que proferirá tonterías mimosonas. Si durante ese proceso observamos que pudiera llegar a emborracharse groseramente, le añadimos agua en pequeñas cantidades por si fuera necesario para disminuir el efecto etílico del vino.

 Precioso y tierno ternero mostrando cara compungida conocedor de su triste suerte 

Bolsa de 1 Kg. de guisantes congelados partida en dos para conseguir el ½ Kg. que necesitamos

Al final de la suave melopea, añadimos los guisantes, momento en que se nos planteará un grave problema pues nos percataremos de que se nos ha olvidado comprar la latita de guisantes (aunque oímos comentar al chef en el programa de radio que "lo de los guisantes es una mariconada"), por lo que cogeremos del congelador una bolsa de 1 Kg. de estas legumbres congeladas y la cortamos por la mitad. Echamos la media bolsa al guiso y la otra media la tiramos a la basura, dejando todo sudar copiosamente durante 5 minutos más. Por último, servimos con tiras de pimientos rojos, aunque en esta ocasión y como puede apreciarse en la foto del plato (que aparece debajo de los ingredientes, arriba a la izquierda) a Chumillón se le ha olvidado añadirlos; es igual, así está mejor este suculento manjar.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 50.- ALUBIAS PINTAS CON TROPEZONES

Ingredientes

500 gr. de alubias cocidas

Panceta, chorizo y morcillas tipo asturiano

Aceite, laurel, ajo, cebolla, guindilla y sal

Para empezar, cogemos a "Cebolleto" y "Periajo" y los encerramos en un recinto muy pequeño proyectándoles, alternativamente, goles marcados por el Madrid al Barça y viceversa. Cada vez que el vikingo vea uno del equipo blanco arremeterá contra el culé, y lo mismo hará éste cuando se inviertan los términos. Tras ver unos miles de goles, más o menos, estarán suficientemente picados y, por tanto, aptos para nuestro guiso. Ahora cogemos nuestra cazuela con aceite en estado cachondo (porque está al fuego, cosa que no nos ha dicho "Chumillón") y echamos sobre él a los dos elementos picajosos.

"Galluflo", con cara de mosquita muerta, enseña los guantes como diciendo yo no he sido

Añadimos el laurel y la guindilla y llamamos a nuestro muy pérfido estrangulador  particular para que ahogue y ahogue bien todo, ayudándose con un fuego Roxano para dar más sadismo al tema. Cuando todo este mejunje  está bien asfixiado incorporamos el chorizo, la panceta y la morcilla totalmente circuncidados, y, de nuevo, nuestro estrangulador volverá a actuar ahogando cruelmente las rodajas de embutidos. Se nos había olvidado deciros que para realizar este tipo de viles asesinatos, el malvado usa siempre guantes con una doble finalidad: por un lado, para no dejar huellas de sus fechorías; por otra parte, porque es muy limpio y no quiere contaminar con gérmenes nocivos a sus victimas. A consecuencia de la falta de aire que han sufrido todos los ingredientes por haber sido estrangulados, la sangre se habrá acumulado en ellos, por lo que al rato mostrarán un color rojizo, como si se hubieran dorado.

 Genuino morcillo asturiano saliendo de la morcillera

23 - David Beckham23 - David Beckham

A título de ejemplo, ofrecemos la imagen de tres magníficos ejemplares de alubios pintos, pero que muy pintos. Su precio en el mercado está más alto que las nubes (de ahí el color azulado que presentan de fondo)

Vamos a un bar y buscamos 500 alubios en su estado nocturno habitual, es decir, beodos (o cocidos, es igual) y nos los llevamos a nuestra cocina; los echamos a la cazuela y dejamos que terminen de embriagarse durante diez minutos, tras lo cual podemos servirlos muy cachondos. Al final, podemos añadir un poco de perejil muy picado, pero como "Chumi" no nos lo ha relacionado entre los ingredientes a emplear en este plato, no tenemos, por lo que nos caben dos soluciones: no echar el perejil o, caso de que queramos que quede bonito con esta nota de color, se lo pedimos prestado a la vecina. 

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 49.-TERNERA CON MOJO PICON 

Ingredientes

1 kg. de carne de ternera para guisar 

Cominos

 Pimentón dulce, ajo y perejil

Aceite y Agua 

Comencemos por preparar el mojo picón. Para ello, tenemos que machacar tres dientes de ajo con el perejil y con los cominos, para lo cual usamos los dientes para que trituren el perejil y los cominos, y luego se inmolen o automachaquen. No debemos dejar que el aspecto tierno ni los llantos de los cominos nos afecten, pues podemos quedarnos sin el mojo, ya que este término, "mojo", deriva de "mojao" o sea, del pis que se van a hacer los pobrecitos cominos al machacarlos. Tras el machaque, añadimos el pimentón, un poco de aceite y agua, mezclándolo todo muy bien.

Ternero en pelota picada

Magnífica cabeza de ajo provista de su dentadura. La extirpamos tres dientes expertos en triturar perejil y cominos.

En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite. Nos hacemos con un ternero y llamamos a "Galluflo" para que nos corte un kilo de su zona más sabrosa (marcada por una raya en la foto), pero está en el WC y no puede atendernos, por lo que metemos la zona del ternero que queremos guisar en un pedazo cazuela (desechando la que hemos cogido inicialmente), y dejamos el resto del cuerpo del animal fuera de ella. El fuego, cómo no, tiene que ser Roxano, por lo que tenemos que mover el ternero de vez en cuando (necesitaremos una grúa), para que no se estriñe o agarre.

Comensal sufriendo sobre sí el picante efecto del mojo picón (cierra los ojos a causa de que le caen los orines de los cominos)

 

 

Una vez que el trozo del ternero que hemos escogido esté bien doradito, le tiramos encima el mojo y terminamos de cubrir con un poco de agua para que así no se entere la criatura de que le hemos embadurnado con los pisecillos de los cominos. Y a continuación, dejamos cocer todo hasta que las nalgas del ternero estén bien blandengues (mucho cuidado, no acercarse a olerlas, porque con tanto calor como han pasado durante la elaboración de la receta, pueden soltar un suspiro ventoso de alivio que nos puede dejar patidifusos). 

Y quien tenga ganas, que se lo coma.

© Chumillón.2005

Graciosos cominos

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 48.- REVUELTO AL GUSTO DEL JEFE 

Ingredientes

1 kg. de guisantes congelados

500 gr. de habas congeladas

Panceta, chorizo, cebolla, aceite y sal

 

Hacemos con el "cebolleto" la misma operación que se indica en el siguiente secreto gastronómico, para lo cual tendremos que buscarnos un hermano gemelo de nuestra particular cebolla, pues el original ya lo hemos estropeado en la receta citada. 

Llamamos por teléfono a nuestro proveedor habitual de comida para mascotas, perros y gatos y le preguntamos si también tiene guisantes y habas congelados; cuál no será nuestra sorpresa, cuando al poco rato aparecerá portando una bolsa de 1 kilo de guisantes congelados en su cabeza y los 500 gramos de habas en un bolsillo. Al parecer sufría una fuerte jaqueca y un dolor agudo en cierta zona de su cuerpo, por lo que -afortunadamente para nosotros- disponía de estas legumbres. 

Parece ser que las habas y los guisantes no se llevan muy bien, por lo que los pondremos a sudar por separado en sendas cazuelas con agua, así, además, quedarán totalmente desinfectados de cualquier posible virus a causa del contacto con el proveedor de comida para mascotas (aunque es muy limpio), especialmente las habas.

Al solitario "cebolleto", le añadimos la panceta y el chorizo en trozos, y ahogamos y ahogamos muy despacito. La panceta la habremos cortado, una vez más, de una "Vieja", sin que nos preocupemos de que se quede sin nada de ella, pues por mucho que cortemos misteriosamente se regenera en breve. En cuanto a los chorizos podemos utilizar de los mismos que usamos para las recetas 24 y 22, de las casas "Alcocer y Cortina" y "Roldán", respectivamente, pues son unos estupendos chorizos, aunque si no encontramos de estas firmas podemos usar chorizo de Industria Montilla, que últimamente está teniendo mucha aceptación, gracias a la campaña publicitaria  de gran éxito que está desarrollando la cadena radiofónica COPE. 

Proveedor de comida para animales provisto de saquito de guisantes

Habas en estado de cocción

Recuperamos las habas y los guisantes ya cocidos y los vertemos sobre el guisote con un poco de los líquidos sudorantes que habrán soltado mientras estaban en sus cazuelas, pero procurando que no nos caiga ningún habo macho (como el que aparece en la foto), pues puede liarse a dar patadas a los chorizos destrozándolos. Metemos el dedo para probar como está de sal y volvemos a dejar sudar todo durante otros 10 minutos.

Llamamos al personal y... a comer.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 47.- ALUBIAS BLANCAS A MI ESTILO

Ingredientes

½ kg. de alubias blancas cocidas

½ kg. de oreja de cerdo cocida

Cebolla, guindilla, sal, aceite, vino blanco y zanahorias cocidas

Para empezar, nos apoderamos de "cebolleto" y, sin que se de cuenta y armados de un cuchillo, lo picamos finamente. Cogemos los despojos y los echamos a una cazuela con una base de aceite, poniéndolos a pochar por si todavía no están bastante estropeados. Nos vamos a la calle con el cuchillo y nos dirigimos a una cerdería, buscando una cerda que se encuentre en estado etílico o cocida; sin mediar palabra, le cortamos medio kilo de una de sus orejas, tras lo cual le pedimos disculpas por el cortecillo, pero la muy guarra no las aceptará pues no parará de chillarnos (lógico, la hemos dejado sorda).

"Cebolleto" muy picado

Volvemos a la cocina con el medio kilo de oreja y lo tiramos a la cazuela con la guindilla y un vaso de vino blanco de "Baco"; intentamos que se agarren una cogorza durante 15 minutos, cosa  bastante difícil dado lo tacaños que hemos sido en la cantidad de vino que les hemos dado a ingerir.

Acto seguido, vamos a la despensa a por el medio kilo de alubias blancas, pero sólo disponemos de alubios machos bastante sucios y llenos de impurezas; los lavamos muy bien y les quitamos todas las pelusillas que les afean aún más, cortándoles igualmente todas las protuberancias que emergen de sus hermosos cuerpos, así como extraemos los dos puntillos negros que tienen cada uno de ellos en forma parecida a unos ojos, dejándoles las hendiduras que se aprecian en las fotografías, para que así puedan empaparse interiormente de la salsa que se está organizando en la cazuela.

Guindilla picantona

Resbalamos o escurrimos los alubios y, junto con las zanahorias, los introducimos en la cazuela, tapándola y dejando que todo el conjunto sude copiosamente. Pasado un  rato, ya podemos servir en estado bien cachondo, acompañando el comistrajo de un vaso de vino blanco para pasar el trago.

Como "Chumillón" no nos ha dicho nada sobre si hay que trocear la oreja o no, la hemos dejado entera por lo que el que sea más rápido, se la comerá, dejando a los demás compuestos y sin oreja, por lo que únicamente podrán comerse los alubios.

© Chumillón.2005

Hermosos alubios blancos que juntos pesan más o menos ½ kilo

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 46.- CONEJO ESTOFADO

Ingredientes

1 Conejo troceado

Aceite, laurel, ajo, guindilla y jerez

Cebolla, perejil y sal

¡Loles!, ¡Loles!... nada, que la Loles no contesta, ¿dónde se habrá metido la Loles? y ¿ahora qué hacemos si nos hacía falta su conejo para cocinar la receta de hoy? Está claro, necesitamos los servicios de un asesino. Llamamos a nuestro cazador con gorro y él se encargará, con su certera puntería, de proporcionarnos un conejito adecuado para preparar el sabroso plato que nos ha recomendado el sanguinario "Chumillón".

Cazador con gorro

Coto de caza "Doña Arrasadora", en el que pueden encontrarse entre la maleza todo tipo de animales .

El cazador con gorro se dirigirá al coto de "Doña Arrasadora", que está repleto de animales. ¡Pum, pum¡ dos tiros y dos víctimas: por un lado ha obtenido el conejo que deseamos, y por otro, se ha cargado a su perro; tiramos a la basura el sabueso y llevamos el conejo a la cocina, donde, en una cazuela, pondremos a calentar aceite y cuando esté cachondo le añadimos 3 dientes de "periajo" con su piel blaugrana incluida, una hoja de laurel (a la que le quitaremos la bonita flor) y la guindilla. Le decimos al asesino que estrangule todo un poco. Una vez finalizada esta acción homicida, le encomendamos que lleve a cabo otra de descuartizamiento, partiendo en trozos el conejo, trozos que salará para que no se descompongan. Y a continuación le daremos la orden de que sumerja los trozos en la cazuela para tratar de hacer desaparecer pruebas que nos podrían comprometer, diciéndole que los remueva bien para que no vuelvan a juntarse y recomponer de esta forma el cuerpo del delito.

Después de esto, podemos dejar ir a nuestro sicario y seguir nosotros con el comistrajo. 

Añadimos la cebolla y el perejil, muy pero que muy picados. Mareamos bien el meollo y le obsequiamos con un vasito de jerez y agua hasta que quede todo sumergido, dejándolo sudar a fuego Roxano, hasta que las carnes del pobre y triste conejo se pongan fofas, blandas o tiernas.

Pues ya está, a servir y a comer. 

© Chumillón.2005

Preciosa hoja de laurel en bonita flor

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 45.- COSTILLAS DE CERDO ENTOMATADAS

Ingredientes

500 gr. de costillas frescas

1 Lata de tomate, cebolla, ajo, guindilla, aceite, pimienta, sal y vino blanco

Del arsenal de costillas frescas que suele haber en cualquier nevera y, por lo tanto, en la nuestra, cogemos medio kilito. 

En una cazuela ponemos un poco de aceite a cachondear y procedemos a lingotear las costillitas, que habremos salpimentado. Cuando éstas cojan el color del oro, añadimos un majado de cebolla (muchos os preguntaréis cómo demonios se hace el majado, pues bien, para obtenerlo no tenéis más que seguir las indicaciones que se hacen en el recuadro inferior derecho de este secreto gastronómico, eso sí, conseguirlo implica cierto riesgo), también le echamos el ajo sin cabrear, es decir, entero, un poco de guindilla y otro poco de vino blanco que, una vez más, nos proporcionará "Baco", si es que conseguimos contactar con él, pues a lo mejor está en una cacería, en una cata, en un curso, en una vendimia, o en cualquier otro sitio, porque este tío no para. 

Restos del comistrajo de hoy

Ahogamos y ahogamos bien todo, dejándolo embriagarse muy lentamente con el vino blanco, tapando muy bien la cazuela para que no se nos escape nadie. Al rato, añadimos el tomate ¡triturado!... ¿qué hacer, si sólo tenemos un brik de tomate frito?, pues bien sencillo: trituramos este envase y lo echamos en la cazuela (no deja de ser una pena hacer trizas el paquete de tomate frito, con lo bonito y, sobre todo, práctico que puede ser para usos posteriores, pero hay que seguir los consejos de "Chumillón".

Las costillas y sus amiguitos de guiso, como no son egoístas, invitan también al tomate a participar durante media hora en la borrachera colectiva de vino blanco.

Cuando todos ellos se encuentran emitiendo cánticos como claro exponente de su estado etílico, sabremos que ya están listos para ser degustados, por lo que procederemos a servirlos bien cachondos.  

Original envase de tomate dotado con una boquilla novedosa de extracción. 

Para obtener un buen majado de cebolla nos dirigimos al museo del Prado y, sin que nadie nos vea y con un poco de disimulo y despreciando el marco, cogemos el lienzo de una de las famosas majas de Goya (preferiblemente el de la desnuda, pues así nos evitamos tener que pelarla, aunque si alguno tiene ganas puede aprovechar la ocasión para hacerlo). Le cortamos la cabeza y ponemos la del "cebolleto", y ya está, hemos conseguido el majado. 

© Chumillón.2005

Majado de "cebolleto". Obsérvese la cara de gustirrinín que tiene en su nuevo cuerpo

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 44.- ENSALADA DE PRIMAVERA A MI ESTILO

Ingredientes

1 kg. de judías verdes

½ kg. de patatas

3 Huevos duros, 5 tomates, 2 latas de anchoas 

 Aceite,  vinagre y sal 

Ahora que parece que llega el invierno, "Chumillón" no tiene otra idea mejor que proponernos para hoy un plato primaveral.

Prepararos que para empezar viene un auténtico galimatías. Textualmente dice: "Se cuecen las patatas, con piel, en agua fría con sal; una vez cocidas se pasan por agua fría y se dejan enfriar". Totalmente lógico, ya que si nos acercamos al invierno es normal que todo se haga en frío. Lo que no acabamos de entender es cómo nuestro chef consigue cocer las patatas con agua fría, y todavía menos, para que las pasa por agua fría y, de remate, las deja enfriar. Pero, ¡señor mío!, si hemos cocido las patatas con agua fría, ¿para qué las volvemos a echar más agua fría y encima las dejamos enfriar? Lo que sí que parece estar claro es el porqué las patatas se cuecen con piel, ya que, si estuvieran desnudas, con tanto baño de agua fría se podrían enfriar o constipar, transmitiéndonos virus gripales al ingerirlas. 

Arrasadora en su salina

Las judías... bien, las judías..., llegado este momento "Chumi" nos dice que son congeladas y nosotros las habíamos comprado frescas, ¿qué hacemos con ellas?, pues tirarlas y agenciarnos rápidamente una bolsa de judías verdes planas congeladas. ¿Y para qué las queremos congeladas si,  a diferencia de las patatas, nos indica que las pongamos a cocer  en agua hirviendo?, eso sí, con sal de la afamada casa "Arrasadora", que es la mejor.

Retomemos otra vez las patatas: "una vez frías" -insiste el chef- se cortan en rodajas finas, así como los tomates -nos imaginamos que para no desentonar- también fríos. Y como las pobres patatas y los tomates deben estar tiritando, pues... ¡hala!, los echamos en una ensaladera y, para que entren un poco en calor, añadimos las judías verdes cocidas, eso sí, bien escurridas.

Bolsa de judías congeladas. Dos esbeltos jodíos verdes escurridos tratan de escapar .

Buscamos a "Capilar" y le pedimos que nos de sus huevos duros, en concreto 3, y, ante su sorpresa, los circuncidamos. Nos aprovisionamos de 2 latas de anchoas, si bien en nuestra tienda sólo las hay de 1 kg. (es igual, así hay más anchoas), las incorporamos a la ensalada junto con las rodajas de los huevos de "Capilar". Vertimos sobre todo esto un buen chorro de aceite y vinagre al gusto de cada uno y a continuación mareamos la ensalada a base de removerla bien.

Y por si no estuviera suficientemente fría, "Chumillón" nos hace la recomendación de que, antes de servirla, la metamos en la nevera durante diez minutos. Lo dicho al principio: plato especialmente apropiado para el tiempo caluroso al que nos aproximamos. 

© Chumillón.2005

Par de latas de anchoas de 1 kg. cada una, la lata se entiende, porque si pesa 1 kg. cada anchoa, necesitaremos una piscina como recipiente para la ensalada.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 43.- ESTOFADO DE TERNERA

Ingredientes

1 kg. de falda de ternera

Cebolla, ajo y pimienta

2 Tomates maduros, laurel y clavo

 Aceite, perejil, vino blanco, sal y cilantro 

Hoy va de canciones. Compramos una ternera vestida y la ponemos a escuchar una canción sensual, como por ejemplo la de la película nueve semanas y media; la ternera, al oír esa música, y creyéndose Kim Bassinger,  enloquecerá y se pondrá a hacer un streeptease; se quitará la falda arrojándonosla, momento que aprovechamos para hacernos con la prenda dejando a la ternera que continúe con su despelote, pues ya no nos sirve para ningún otro guiso al haber contraído el mal de las vacas locas. Indignados por el despilfarro que nos ha supuesto el gasto de la ternera para sólo usar un kilo de su falda, hacemos esta prenda jirones o, lo que es lo mismo, la troceamos. Salpimentamos los retales y los ponemos a lingotear en una cazuela con aceite, que se habrá puesto bien cachondo al pensar que va a ungir con su viscosidad el cuerpo de la  famosa actriz. Una vez que se haya estropeado del todo la falda, al dorarse, la sacamos del recipiente y la guardamos con mucho cuidado de no mancharnos.  

Fakir en plena producción de clavos 

En ese mismo aceite, ahogamos unos dientes de ajo, la cebolla y los tomates, todos ellos muy cabreados. Cuando todo esto esté bien ahogado y ahogado, lo trituramos por si todavía les queda algo de vida. Recuperamos los restos de la falda y los tiramos a esta salsa con una hoja de laurel. Buscamos un fakir de los numerosos que suele haber por ahí y, sin venir a cuento, le pegamos un puñetazo muy fuerte en el estómago con lo que le provocaremos que devuelva los clavos con los que se alimenta cada día. Haciendo de tripas corazón, cogemos tres clavos y se los arrojamos a la falda junto con un vaso de vino blanco de Baco. 

Genuino cilantro momificado recién importado de Egipto

Bonitos tomates de la huerta de la abuela. Ojo con el de la derecha, que es más hermoso, pero tiene una cría que no podemos utilizar para el guiso porque pezqueñines no, gracias.

Para terminarnos de asegurar de que en la cazuela no queda un resto de vida, cubrimos todo con agua y dejamos que el guisote vaya reduciendo la borrachera provocada por el vino, para lo que le ponemos la canción de Roxana "a fuego lento". Cuando la carne empiece a musitar la melodía que puso de moda en los 70 Jane Birkin con su marido Serge Gainsgbourg mientras jugueteaban ("je t'aime... moi non plus"), sabremos que está en su punto. Y si queremos que esté un poco más picantona, le añadimos un poco de pimentón picante (habrá que pedirlo prestado, pues "Chumillón" no nos lo ha dado entre los ingredientes) al gusto. Un poco antes de servir, le espolvoreamos un poco de perejil picado. 

Lo que no entendemos es porqué "Chumillón" nos ha hecho importar el cilantro si luego no lo hemos utilizado. 

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 42.- CARNE GUISADA CON PIMIENTOS

Ingredientes

1 kg. de carne de vaca para guisar

4 pimientos verdes y 2 rojos

Cebolla, ajo, aceite, perejil, guindilla y vino blanco 

Nos dirigimos a nuestra nevera y del congelador sacamos la vaca; la cortamos 1 kg. de los 400 que aproximadamente pesa, y volvemos a congelar los 399 kg. restantes. Llamamos a "Galluflo" para, después de verificar que no está loca, nos la destroce en pequeños trozos.

Cogemos los pimientos y los cortamos en trozos grandes (dado el reducido tamaño de los pimientos que estamos utilizando, está claro que nos van a salir pocos trozos). Los salamos y los echamos en una cazuela puesta al fuego, y  los rociamos con un poco de sal, aceite y agua. Los tapamos bien, para no ver como se retuercen, y los dejamos que suden muy  lentamente, para que purguen bien sus pecados y fechorías. Es importante lavar bien estos pimientos, pues en el huerto del que los hemos cogido huele un a modo de así como a pozo negro atrancado.

Nos olvidamos de momento de los pimientos y seguimos con la preparación del plato de hoy.

Bonito y limpio pimiento rojo

En otra cazuela ponemos la carne a lingotear en un poco de aceite. Juntamos al "cebolleto", el "periajo", la guindilla y el perejil y les echamos un buen puñado de pulgas; cuando no paren de rascarse tras la acción de estos simpáticos animalitos, les ordenamos que se retiren y echamos estos condimentos a la cazuela junto con un poco de vino blanco de "Baco"; tapamos bien para que no se escape ninguno de ellos (por si todavía siguieran tan picados que dieran algún brinco y escaparse arruinándonos la receta) y, a continuación, -palabras de Chumillón- "dejamos cocer la carne". Pero bueno, oiga, ¿cómo hay que hacer para que sólo cueza la carne y el resto no?  

Feo y sucio pimiento verde, impregnado de malos olores (véase su cara caída)

"Cebolleto" de cosecha reciente

Debemos tener en cuenta que los "cebolletos" de cosechas recientes, suelen venir con bastantes raíces,  e impurezas, por lo que conviene rasurarlos a tope hasta dejarlos limpios y desnuditos que resultan más sabrosones.

Con palabras medidas, suaves, melosas y cariñosas nos dirigimos a la carne hasta conseguir que se ablande, momento que aprovechamos para tirarle encima los pimientos con sus jugos propios y quitárnoslos de la vista.

Dejamos cocer todo este potingue el tiempo que nos parezca -el cocinero no nos ha dicho cuanto-, puede ser un rato, media hora, cuatro horas o incluso un día entero, el caso es que hay que servirlo bien caliente y, luego, comerlo o tirarlo, a gusto del consumidor. 

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 41.- COSTILLAS CON VERDURAS DE TEMPORADA

Ingredientes

500 gr. de costillas frescas

Cebolla, ajo, guisantes, zanahorias y judías verdes

Aceite, guindilla y vino blanco

Nuestro chef nos da dos alternativas para hacernos con los ingredientes de este plato: a) Cocer las verduras frescas ; b) Comprarlas en un super ya preparadas. La verdad es que no le entendemos, porque si compramos el género ya preparado, ¿qué misterio tiene el secreto?

Pues bueno, nos dirigimos a la fresquera y nos hacemos con unos cuantos guisantes (4 ó 5), dos judías verdes y una zanahoria. (Como "Chumillón" no nos ha indicado cantidades, sugerimos las citadas para ahorrar). Según él, ahora tenemos que "cocer por separado las verduras" hagámosle caso y pongamos en un recipiente los guisantes, en otro las dos judías verdes, y en otro la zanahoria, y las ponemos a sudar o cocer en agua con sal en sus recipientes respectivos. Cuando ya han sudado bastante, las resbalamos y, como estamos en plan amarrategui, nos guardamos el caldillo que hayan soltado. Nos imaginamos que este caldo hay que echarlo en otro recipiente. (Al término de la receta nos acordaremos de "Chumillón" cuando nos toque fregar todos los cacharros que estamos utilizando).

En una cazuela -otro cacharro más-, ponemos a estropear los ya habituales "cebolleto" y "periajo", en estado de sumo cabreo y enfrentamiento, con un poco de aceite para suavizar tensiones. "Baco" nos recomienda usar un aceite extra de la variedad verdial, en concreto de la marca "Amistad" (la vende él), que es pistonudo. Nos hacemos con el medio kilo de costillas, que podemos cogerle a a algún sujeto como el de la derecha y las destrozamos. Cuando el "cebolleto" empiece a lingotearse (el "periajo" debe dar lo mismo lo que haga, puesto que nuestro cocinica no nos indica nada respecto a él), le arrojamos los trozos de costillas, ahogándolas una y otra vez hasta que tomen colorcillo, porque la verdad es que es un asco como están en la foto. Y si queremos animarlas un poco les añadimos guindilla del modelo de la receta número 37, sobre todo para aquellos que les gusten las cosas picantillas.

Jugador de ajedrez esperando pacientemente que su contrincante mueva ficha

Chumizanahorio sonriente ignorante de su destino 

Añadimos a continuación un vaso de vino blanco ("Baco" está hoy en plan vendedor y nos sugiere vino Castell de Reney, de la Bodega Gotin Brue), y cubrimos las costillas -para no ver lo feas que son- con el caldo que nos guardamos de la cocción de las verduras separadas. Dejamos embriagar a fuego roxano con tranquilidad (hasta podemos echarnos la siesta) hasta que las costillas estén bien mimosas, cariñosas o tiernas, momento que aprovechamos para, en un descuido, añadirles las verduras; ahogamos y ahogamos todo y dejamos embriagar durante unos 15 minutejos. Probamos de sal (no meter el dedo en la cazuela para probar, por favor) y ya podemos servir.

Al final, "Chumillón" nos dice que podemos usar otras verduras, como, por ejemplo, habas o incluso coles de Bruselas, aunque en este segundo caso el guiso nos iba a salir un tanto caro si es que hay que irse hasta Bélgica para conseguir las coles. 

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 40.- PATATAS GUISADAS CON MORCILLA

Ingredientes

1 Kg. de patatas

1/2 Kg. de morcillas

Aceite, pimentón, cebolla, ajo y vino blanco

Alegres y contentos, cogemos nuestro carrito de la compra y nos vamos al mercado más próximo a comprar el kilo de patatas. Son muy recomendables las del género "chumilluus chumillensis" (ver las que utilizamos en el secreto gastronómico núm. 37). Al llegar a la cocina y sin que nadie vea nuestros feos vicios, las... ¡desnudamos!. Una vez desprovistas de sus sucias vestimentas, las destrozamos y las hacemos trizas en pedazos adecuados para este guiso.

En una cazuela, con un poco de aceite, ponemos a perjudicar o pochar el "cebolleto" y el "periajo" (tradicionales en nuestra surtida despensa). El periajo mostrará al otro un ejemplar del Estatut, y, lógicamente, el cebolleto se cabreará sumamente, máxime cuando el otro empiece a largarle palabros en una lengua extraña, a los que contestará con casticismos madrileños. Ambos se enzarzarán en una profunda lucha dialéctica hasta lograr un profundo grado de picadura.

Que no se nos haya olvidado previamente haber encendido el fuego bajo la cazuela. 

Cuando "cebolleto" y "periajo" estén tan hartos el uno del otro con tanto Estatut y casticismos -a lo que hay que sumar el calor proporcionado por el fuego-, presentarán un aspecto lingoteado o dorado, momento que aprovechamos para echarles encima los impúdicos trozos de patatas desnudos, ahogándolos y ahogándolos lentamente hasta conseguir un buen estrangulamiento.

Y para terminar de animar el sarao que tienen organizado en la cazuela los liliáceos con los tubérculos en pelotas, añadimos un poco de vino blanco (¡"Baco", vino blanco, no tinto!) y una cucharadita de pimentón por si no están suficientemente picados. Cubrimos el espectáculo con agua y dejamos embriagarse a fuego roxano.

"Baco", en su afán de mostrar una pose de fantástico y excelente sommelier, descorcha una botella de vino tinto, que no nos sirve para la ocasión.

Horrísono morcillo en estado compungido antes de ser capado 

Cuando el guisote esté a media melopea, incorporamos la morcilla en rodajas. Ojo, que esta operación es muy delicada, pues tras proveernos de un hermoso morcillo, es preciso caparlo para cortarle el remate final que suelen llevar en las puntas atado con una cuerda y, después de eso, procedemos a circuncidarle en sabrosas rodajas. Lo normal es que el morcillo no se deje hacer estas intervenciones "a lo vivo", pero hacemos caso omiso de sus quejas y actuamos.

Los trozos desnudos de las patatas al contacto con las quejumbrosas rodajas del morcillo, sentirán lástima por su dolor y se enternecerán en grado sumo.

Pues, hala, a la mesa y, haciéndonos de tripa corazón, a comerse el comistrajo de hoy quien quiera saborearlo.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 39.- ALUBIAS CON POLLO

Ingredientes

500 grms. de alubias blancas cocidas

300 grms. de pechuga de pollo

Cebolla, ajo, pimienta, sal, tomillo, romero, aceite y vinagre de jerez.

 

Recurrimos, una vez más, a nuestro pollo favorito, el "Galluflo", y le comunicamos que necesitamos 300 gramos de su pechuga. Él, solícito, nos mostrará la zona más adecuada para el guiso de hoy y, sin más ni más, se la arrancamos. Antes de su empleo, conviene pasarla por el fuego para quitarle todo el plumón y cañamones que presenta.

En una cazuela ponemos a pochar (aún más), el "Cebolleto" y el "Periajo", como de costumbre cabreados o, lo que es lo mismo, muy picados. Para realizar este pochado por supuesto que es necesario que en la cazuela haya aceite en estado cachondo, lo que contribuirá a rebajar considerablemente la indignación de ambos condimentos.

El pollo "Galluflo" nos enseña cual es la zona más sabrosa de su espléndida y plumada pechuga.

Haciéndonos de tripas corazón, troceamos la bonita pechuga del pollo "Galluflo" y la salpimentamos, añadiéndola a la cazuela. Es conveniente ponerse unos tapones en los oídos para no escuchar los quejidos de nuestro ave, que no se explicará porqué lo tratamos tan mal, después de desvivirse custodiándonos el aseo. Antes de echarlo a la cazuela, comprobar que el trozo de pechuga no lleva incorporada la llave del baño.

Cuando la pechuga adquiere un aspecto bronceado, como si viniera de la playa, incorporamos las especies y un poco del barato vinagre que nos recomienda "Chumillón", ya que para hacer como debe ser este plato, tenemos que irnos a Jerez en busca del dichoso vinagrito. Bueno, no importa, nos tomamos unos finos y volvemos con una botellita del líquido elemento.

Alubio blanco asomando a través de su delicada piel

Preciosa mata de romero de la familia "fantasmagóricuus".

Mención especial merece el romero, pues para esta ocasión nos hemos esmerado procurando uno de máxima calidad, cortándolo de una mata muy poblada de buenísimas ramas.

Cuando el pollo esté meloso, mimoso y blandengue o tierno, añadimos las alubias. En este caso, únicamente disponemos de unos bonitos alubios blancos de la firma "Kung-Fu", que, pese a su en principio aspecto temible, son exquisitos dada la suavidad de su blanquísima piel y carnosidad del fruto.

Probamos de sal, para lo que introducimos el dedo índice en la salsa y chupamos (no vale probar más de una vez), y dejamos cocer durante diez minutejos. Pues ya está, a servir y a comer sin acordarnos de lo bueno que era "Galluflo". 

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 38.- CARNE EN CALDERETA

Ingredientes

1 Kg. de carne para guisar

1 Cebolla, 1 Zanahoria, 2 Tomates. 1 Cabeza de Ajo, 1 Pimiento, Perejil, ½ Guindilla.

3 Patatas

Aceite, Vinagre, Sal y Pimienta

En primer lugar y con objeto de hacer el mínimo esfuerzo en la ejecución de esta receta, nos dirigimos al insectario que todo buen cocinero debe tener en casa. Cogemos unas cuantas pulgas (unas 2.000, por ejemplo) y rociamos con ellas el "Cebolleto", la zanahoria, el tomate y el pimiento, hasta que estén bien picados;  tras felicitarlas por el buen trabajo que han realizado, retiramos las pulgas. Llamamos a "Galluflo" para que nos trocee la carne, debiendo previamente limpiarla a fondo, quitándole todos los pelos e impurezas que presenta, ya que el carnicero nos ha vendido un trozo de carne bastante feo de aspecto; la cabeza, una vez cortada, se la puede quedar "Galluflo".

Pedazo de carne para guisar. Puede notarse el lamentable estado en que nos la ha vendido el carnicero, toda llena de pelos e impurezas

Tomate emergiendo sobre la tomatera. Nótese que sólo hay un tomate, eso sí, de aspecto francamente bueno; el otro que nos indica "Chumillón" entre los ingredientes, se lo ha debido comer la planta, dada la cara pícara que muestra.

En una cazuela ponemos todas las verduras citadas y picadas (sin pulgas), y encima colocamos la carne. Sazonamos todo con sal de la casa "Arrasadora" y añadimos el aceite y el vinagre, así como la guindilla y el "Periajo" entero. Cubrimos todo con agua y lo ponemos a cocer -cómo no- a fuego Rosano durante 45 minutos. Recuperamos las 3 patatas del secreto gastronómico núm. 37 y las freímos, añadiéndolas a la carne cuando ésta esté casi cocida. Ponemos un poco de "Filamentil" enojado, cabreado o picado y, para que se apacigüe, dejamos de nuevo cocer todo un poco más.

Y ya sólo nos queda servir en estado cachondo o caliente.

Hasta ahora no hemos hablado de un complemento indispensable para acompañar a las recetas de "Chumillón": se trata, ni más ni menos, que del pan. Es importantísimo, pues puede cumplir una doble misión: por un lado, es utilizado por los comensales para empapar las diferentes salsas que suelen acompañar a todos los comistrajos; por otra parte, puede servir como ayuda para pasar el trago a aquellos otros forzosos catadores que ingieren alguna receta no muy de su gusto. En todo caso, es recomendable el pan de "Cabra" , con la única pega de que hay que arrebatárselo a este extraño panadero, que lo defiende, no con uñas, sino con dientes.

© Chumillón.2005

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 37.- PATATAS CON MEJILLONES

Ingredientes

¾ Kg. de mejillones

1 Kg. de patatas

Cebolla, ajo, sal, perejil picado, aceite, salsa de tomate, vino blanco, guindilla y pimentón dulce.

Nos agenciamos unos mejillones vocingleros que suelen encontrarse entre una maraña de niños. Pasado un rato, dejarán de emitir chilliditos, momento que aprovechamos para echarlos en una cazuela con vino blanco de "Baco" sobándoles un  rato para que se calienten. Pasado éste, se creerán cabareteros y ante nuestros atónitos ojos se quitarán sus negras vestiduras. Ayudados con un cuchillo, les afeitamos quitándoles los pelillos que salen de su rosado cuerpo, al tiempo que colamos los líquidos que habrán soltado mientras se encontraban en estado cachondo.  

Mejillón impúdico tras realizar un streap-tease y despojarse de sus cáscaras, no así de sus estropajillos.

A continuación, nos enfrentamos, cuchillo en mano, con el kilo de patatos y procurando que no nos vea la mata patatera chumillona pues a lo mejor se indigna al intuir nuestras intenciones, los desnudamos. Ante esta durísima visión para nuestros ojos, es lógico que procedamos a descuartizarlos, haciendo con ellos unos graciosos dados con los que nos podremos entretener con diferentes juegos cada vez que esperemos que termine de cocinarse alguno de los secretos gastronómicos de nuestro chef, dada la afición que continuamente muestra de utilización del fuego Rosano. 

Variados patatos del género "chumilluus - chumillensis", antes de ser vilmente pelados

En una cazuela con aceite cachondo, lingoteamos el "Cebolleto" y el "Periajo" -cómo no- muy cabreados o picados el uno con el otro, y para jorobarles más, les rociamos con sal "Arrasadora". Añadimos los patatos revoltoseándolos muy bien y les agregamos la guindilla picantona y el pimentón dulce "Capilar" (de la receta 15), y ahogamos y ahogamos todo con fruición. 

Cuando todo esto esté bien ahogado -y por si acaso no lo estuviera suficientemente-, le echamos los líquidos desprendidos por los mejillones en su estado cachondo, la salsa de tomate y, encima, cubrimos con agua. Como remate de esta maniobra de ahogamiento, dejamos el contenido de la cazuela sudando durante 20 minutos.

Pasado ese tiempo, añadimos los mejillones desnudos y depilados y echamos unos garbeos al aire con "Filamentil" cabreado (¡qué miedo, qué cara pone!). Rectificamos de sal y servimos.

 © Chumillón.2005

Bonita guindilla muy picantona

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 36.- MANITAS DE CORDERO CON SALSA DE TOMATE

Ingredientes

12 manitas de cordero

Tomate triturado

Aceite, cilantro y vino blanco

Cebolla, laurel, guindilla y sal

Como en nuestra despensa sólo tenemos un cordero, tendremos que hacer esta receta únicamente con 4 manitas. Si conseguís otros 2 corderos, podéis hacer la receta tal y como dice "Chumillón". Este que os ofrecemos es de raza "silenciosa", pero seguro que al cortarle las manitas, comienza a lanzar una verborrea peculiar y característica de esta especie. En una olla a presión echamos las manitas, con la media cebolla, laurel "Sor Rocía" y sal de la casa "Arrasadora". Cubrimos todo con agua y lo dejamos sudar hasta que las manitas estén tiernas; las escurrimos y deshuesamos un poco, reservándolas para más adelante.

Nótese que el cordero presenta serias molestias tras haberle deshuesado una de sus manitas

Sabrosa media cebolla de la especie "abueluum"

Nos olvidamos de momento de lo que tenemos en la olla (que tendrá bastante presión con los quejidos del "Cordero Silencioso"), y en una cazuela ponemos un poco de aceite: "Chumillón" no nos ha dicho que pongamos el aceite al fuego, pero el caso es que tiene que ponerse caliente, para lo cual le enseñamos una fotos guarronas hasta conseguir que se ponga cachondo, momento que aprovechamos para añadir el resto de la lamentable cebolla abuelítica que nos habrá sobrado y el "Periajo", ambos muy cabreados; ¡oh, milagro! la cebolla y el ajo, tras estar un rato en contacto con el aceite cachondo, mermarán su tamaño, y para darle más emoción al asunto, cuando el "Cebolleto" empiece a lingotearse le arrojamos un poco de tomate sobrante de la receta nº 9, un poco de vino blanco de "Baco" y la guindilla. Y probamos de sal (¿qué pasa, que hay que echarse un puñado de sal a la boca?, nuestro chef, guarda tan celosamente sus secretos que no nos da pistas).

Se deja hacer la salsa (textualmente dice esto, y nosotros nos preguntamos, ¿qué tiene que hacer la salsa?, o ¿qué es lo que hay que dejarle hacer a la salsa?) y, a continuación, las manitas, que, cansadas de reposar en la reserva a la que las mandamos anteriormente, muy disciplinadas se incorporarán a la cazuela, eso sí, como son un tanto conservadoras, se habrán llevado un poco del mejunje en que habrán quedado convertidos el "Periajo", el "Cebolleto", el tomate caprino y la guindilla (la sal habrá desaparecido por arte de magia en nuestra boca). Y una vez sumergidas en dicho líquido viscoso las dejaremos sudar a fuego Rosano durante media hora. Y luego, a servir.

Lo que no sabemos es para qué "Chumillón" nos ha incorporado entre los ingredientes el fabuloso cilantro "Tutankamento", pues, palabrita de honor, no nos lo ha mencionado en absoluto en el texto que nos ha proporcionado de esta receta. A lo mejor es de adorno o para ayudar a ingerir este plato pues de todos es conocido el dicho de "con cilantro "Filamento" entra  tó p'adentro". 

© Chumillón 2004

Cilantro. Como se puede apreciar esta especie, parecida al perejil, es de origen egipcio.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 35.- REVUELTO AL GUSTO DEL CHEF

Ingredientes

500 grs. de guisantes

4 Huevos duros

100 grs. de panceta y 100 de picadillo de jamón

Cebolla, pimentón, aceite,sal cayena y una pastilla de caldo.

Lo primero que hay que hacer es proveerse de los 500 gramos de guisantes, para lo cual vamos a un campo de minifútbol y posiblemente encontremos a algún tipo traficando con esta mercancía, que suelen llevar oculta en los pies. Engatusamos al desaprensivo (nótese la cara de faccioso que tiene el de la foto) y se los cambiamos por cualquier bagatela o chuchería (para este caso puede resultar adecuado el trueque por una médico). Hechos con la mercancía nos vamos a nuestra cocina y allí, en una cazuela, ponemos a cachondear aceite, al que añadimos unos trozos de panceta de alguna "Vieja" y dejamos que se lingotee. Acto seguido echamos un "Cebolleto" muy cabreado y un poco de cayena "El Estático", dejando cocer todo a fuego Rosano.  

Típico traficante de guisantes

Jamón picando a charcutero

Cuando el "Cebolleto" empiece, también, a lingotearse, echamos los guisantes (antes es conveniente orearlos para eliminar cualquier olor fétido), el jamón picado, un poco de pimentón y la pastilla de caldo, ahogando y ahogando todo muy bien. 

Hay que tener mucho cuidado al picar el jamón, ya que se trata de un producto típicamente ibérico que en algunos casos puede resultar muy peligroso, no sólo por el alto precio que alcanza en el mercado, sobre todo el llamado de pata negra, sino que en ocasiones -incluso el de pata blanca- puede tratar de revolverse contra el picador. Como ejemplo de esta peligrosidad, os ofrecemos la foto de la izquierda en la que el hermoso jamón de pata blanca , aparece haciendo trizas a su pacífico charcutero, mientras que lo ahuma.

Tras esta seria advertencia, continuemos con el guisote de hoy. 

Añadiremos un poco de agua cachonda y dejamos sudar todo tapando bien la tapa de la cazuela, a modo de sauna. Cuando los guisantes empiecen a lanzar suspiros de gustirrinin, sabremos que están blandos y tiernos, momento que aprovechamos para arrancarle cuatro hermosos huevos duros (no importa, tiene muchos huevos) al famoso productor de ovoides pétricos "Capilar". Una vez que los limpiemos de pelusillas (de ahí le viene el nombre a la empresa) y posibles parásitos, los cortamos en rodajas y los echamos al comistrajo. 

Dejamos sudar con lanzamiento de burbujas todo y, según dice "Chumillón", servimos para su degustación. Pensamos que será más lógico dejar que se apacigüen las burbujas para no abrasarnos al saborear este revuelto. 

© Chumillón 2004

Propietario de la empresa de huevos duros "Capilar".

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 34.- ALUBIAS BLANCAS CON PAN Y TOMATE

Ingredientes

500 grs. de alubias

Tomate frito, pan, chorizo. 

Cebolla, ajos, cayena y aceite.

Dado que la vida está muy cara desde la implantación del euro (no sabemos de donde se saca el I.N.E. los datos para elaborar el l IPC), cogemos los alubios de las recetas números 7 y 12, y les volvemos a quitar todas las feas raíces de su tierna piel. Tras suministrarlos unos cuantos litros del buen vino de "Baco", comprobaremos que están suficientemente embriagados; los escurrimos -aunque se quejen- y los tiramos con desprecio en una cazuela. Encima de ellos (pensábamos que era debajo), pondremos unas rodajas de pan lingoteadas en un poco de aceite cachondo

Hermosos alubios de las recetas 7 y  12, a los que de nuevo les han crecido las raíces.

Titi más buena que el pan

Como "Chumillón" es un consumado sibarita de la cocina, en lugar de pan, podemos utilizar algo similar. ¿Y qué hay más bueno que el pan?, pues está muy claro, una estupenda gachí, como la que os enseñamos a la izquierda. La verdad es que es una pena cortarla en rodajas, pero si no hay más remedio para que el guisote quede en su punto, la cortamos.

En una sartén con aceite (nuestro chef no nos ha dicho como debe estar el aceite, pero nos imaginamos que en estado cachondo, pensando en lo que le puede venir encima) lingotearemos unas rodajas de chorizo. Si queremos evitarnos esta operación, podemos utilizar directamente los chorizos de recetas anteriores, que ya están suficientemente autolingoteados.

A continuación añadimos el "Cebolleto" y los "Periajos", que estarán muy picados tras el 3-0 encajado recientemente en Villareal. 

Cuando el "Cebolleto" empiece a lingotearse, añadimos 3 ó 4 cucharadas de tomate frito (podemos utilizar alguno de los empleados en recetas anteriores), junto con un poco de picante (cortar un poquito del cayeno, procurando que no sea de su cuellecillo para no decapitarlo, es mejor de la puntita inferior, que, según dicen, da mucho cosquilleo); dejamos que todo esto se haga con parsimonia a fuego Rosano, hasta que el sofrito esté en su punto. Y a continuación, lo vertemos sobre la titi: milagrosamente todo el sofrito se irá poniendo caliente al entrar en contacto con el similar al pan empleado hasta llegar a cocer (no es conveniente que el chorizo se erija en líder del asalto al a modo de pan, pues luego pasa lo que pasa). Dejamos todo en estado de cocción un ratito y luego les jorobamos, impidiendo que continúen estas calenturas. Servimos y a comer. 

 © Chumillón.2004

Esbelto y elegante cayeno (de la casa "El Estático"). Pese a su finura innata, pose un sabor picantón

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 33.- POLLO ESCABECHAO AL ESTILO CHUMILLÓN

Ingredientes

1 Pollo

Vinagre, aceite y sal. 

Una cabeza de ajos, pimienta negra en grano, laurel y orégano. 

Nos hacemos con un pollo desnudo similar al de la foto (este pertenece a la rara raza de los "polliis caprinus"). Llamamos a "Galluflo" para que nos lo corte en trozos pequeños, y luego los sazonamos con sal y orégano. A falta de esta especie en nuestra despensa, podemos enseñarle al pollo revistas porno al tiempo que le leemos el kamasutra, lectura acompañada de insinuantes quejidos y grititos, con lo cual nuestra alocada ave alcanzará un estado de excitación más que suficiente. Tras ello, está claro, orgasmo al canto que experimentará a causa de este tratamiento; le dejamos que descanse durante media hora más o menos para que recupere toda su vitalidad y vigor.

Pollo bien desnudo

Vinagre con cara muy avinagrada

Cuando los trozos del "polliis caprinus" ya estén relajados, los recogemos y los echamos en una cazuela puesta a la lumbre, agregando una taza de vinagre (que pediremos prestada a un vecino de "Capilar") y otra de aceite. Cogemos una cabeza llena de idems de ajos (son preferibles las cabezas procedentes de Catalunya) y le extirpamos una cabecilla tirándola a la cazuela. Asimismo le arrancamos unos cuantos granos negros a "Filamento" (de los que más le piquen, a modo de pimienta negra) y le pedimos a "Sor Rocía" que nos de dos hojitas de su laurel; echamos todo esto también a la cazuela. Según nos dice "Chumillón", podemos sustituir los granos de "Filamento" a nuestro gusto por un poco de guindilla, y como el Fila no nos gusta un pelo, pues le reponemos los granos en su lugar con cuidado de no mancharnos de pus y cogemos una guinda de las que todo el mundo tiene habitualmente en su casa, la intimidamos con grandes gritos a modo de "dí, ya"; cuando consigamos que diga ya, la guinda está lista para echarla a la cazuela, pero como esto va a ser bastante difícil, echamos cualquier otra cosa, como, por ejemplo y para matar el tiempo de espera de preparación de este plato, podemos echar una cana al aire. 

Dejamos todo sudar a fuego Rosano, removiendo de vez en cuando los trozos de pollo para que no se agarren unos a otros y vuelvan a recomponer el cuerpo troceado. Cuando éstos empiecen a dar besos a todo lo que se les ponga por delante, será señal de que están tiernos. Es recomendable no ponerse a su alcance pues los trozos de este pollo caprino son muy besucones. Si vemos que es necesario le añadimos un poco de caldo (no nos ha dicho el chef qué tipo de caldo, por lo que podemos echarle lo que tengamos a mano), pero si no tenemos ningún caldo, le echamos un poco de agua para que no quede excesivamente seco, y así, de paso, nos servirá para terminar de apagar los estertores del orgasmo sufrido por nuestra ave en la fase de preparación de esta receta. Bueno, pues ya está listo para servir y comer. 

 © Chumillón.2004

Hermosa cabeza llena de ajos

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 32.- PATATAS CON CHISTORRA

Ingredientes

1 Kg. de patatas

300 grms. de chistorra

Aceite, cebolla, ajo, laurel, pimentón y vino blanco

Pinta, tienen buena pinta, y el caso es que estaban muy, pero que muy buenas.

"Chumillón" nos recomienda emplear patatas "nuevas", por lo que en lugar de ir a nuestro patatal tradicional (ver receta nº 25), nos apoderaremos de un patato nuevo de aproximadamente 1 kilo de peso. Le ponemos la famosa canción de la película "9 Semanas y Media", y él solito, iniciará un bonito streptease. "Galluflo", al oír las notas de esa melodía, aparecerá pensando que está Kim Bassinger actuando, pero, ¡oh desilusión!, se encontrará a nuestro patato en pelota picada. Ante tan horrísono espectáculo, procederá furioso  a trocearlo, evitándonos esta penosa y desagradable operación.

 Hermoso ejemplar de patato nuevo de la familia de los "tuberculus chumillensis"

Vemos aquí a "Periajo" y "Cebolleto", hermanados por el aceite, esperando incautos la llegada de los mosquitos para ser picados copiosamente.

Mientras tanto, habremos puesto a lingotear en una cazuela con un poco de aceite el "Periajo" y el "Cebolleto", eso sí, muy picados, para lo cual contratamos un batallón de mosquitos con muy mala leche y se los soltamos en la cazuela tapándola. Cuando oigamos extraños sonidos guturales procedentes del interior, tales como "Barça campeó" o "donde esté el Madrí que se quiten los culés", sabremos que están bastante bien picados. Levantamos la tapa y, tras felicitar a los mosquitos por su labor, dejamos que se vayan. 

Cuando el "Cebolleto" empieza a lingotearse un poco (del "Periajo" no nos ha dicho nada "Chumillón", por lo que le mandamos a tomar por saco con su Barça), añadimos la chistorra, lo cual nos supondrá un enorme problema pues en estos momentos no disponemos de este embutido en nuestra despensa, por lo que, a falta del mismo, invitamos a participar en este guiso a Paz Padilla. Ahogamos y ahogamos todo.

Mientras hacemos estas sádicas maniobras estranguladoras, añadimos  el laurel "Sor Rocía", pimentón "Capilar" al revoltijo (el chef no nos ha dicho si picante o dulce) y el tradicional vino canoso de "Baco". Dejamos todo embriagarse con el vino poco a poco (o lentamente). En este proceso etílico, añadimos los trozos del patato y los cubrimos con agua para que les afecte menos la curda general.

Cuando los patatos empiecen a decir palabros como "mi papá es muy guapo", "mi papá es muy bonito", "mi papá me quiere mucho", "mi papá me mima", y otra serie de ñoñerías, sabremos con certeza que los patatos están fofos, blandengues y tiernos. Entonces los podemos servir ya. 

 © Chumillón 2004

Preciosa mosquita "anofelis-raquelata". Nótese que tiene su trompa picadora lista, pero esta insectilla es totalmente inofensiva ya que es muy buena y no pica a tíos tan feos como los ingredientes de nuestra receta, sólo pica a algún desordenado.

 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 31.- HABAS A LA MURCIANA

Ingredientes

1 Kg. de habas (granos)

Tocino y chorizo 

Pimentón, aceite y vino blanco

La receta de hoy: las cosas de color marrón no son riñones, sino habas al más puro estilo Chumillón

Hoy os ofrecemos un plato típico de Murcia. Como su propio nombre indica, se trata de unas habas a la murciana, para lo cual precisaremos una mujer de dicha Comunidad para hacerla ingerir nuestra receta. Dado que en Torre nos ha sido imposible localizar a ninguna guapa murciana, nos hemos hecho con un precioso señor de Murcia (sin Ninette, pero con un bonito sombrero), al que le daremos a catar nuestras habas.

Al mismo tiempo nos proveemos de un habo en fase de plena pubertad (nos puede servir el habo de la receta nº 24, pues está bien congelado desde su época de adolescente).

 

Fotografía obtenida del señor de Murcia antes de probar las habas de hoy. No os enseñamos la foto hecha después de comérselas, pues podría resultar sumamente dañina para la sensibilidad de alguno de nuestros maravillosos lectores.

 

Fabricante de tocino en fase de producción. Véase como sale el tocino de la tocinadora listo para nuestra receta de hoy.

Como el habo que vamos a emplear está en hibernación desde que cumplió los 17/18 añitos, se encontrará afectado de acné juvenil. Le quitamos con gran repugnancia bastantes granos de los que presenta en su cutis, hasta obtener un kilo de ellos. Dado el asco que nos darán estos granos, nos olvidamos de ellos, con lo que se descongelarán. Mientras tanto habremos puesto a encurdar agua y cuando esté bien borracha, echamos los granos y furúnculos recolectados, dejando que se embriaguen durante diez minutejos, transcurridos los cuales los retiramos y los resbalamos o escurrimos. ¡Oh sorpresa!, los granos habrán adquirido un sospechoso color marrón a consecuencia de nuestro despiste.

En una cazuela ponemos un poco de aceite y cuando esté cachondo, añadimos el chorizo (usar cualquiera que nos haya sobrado de las recetas 22 ó 24, dado que son unos señores muy chorizos y cunden bastante) y el tocino muy, pero que muy, cabreados.

El tocino recién salido de la tocinadora presenta un aspecto muy pálido, similar al de dicho artilugio, por lo que es preciso que tome color; cuando empieza a tornarse color tocino (a causa del cachondeo del aceite), añadimos los granos del habo, un poco de pimentón picante feroz de la famosa marca pimentonera "Capilar" y, cómo no, el consabido vino blanco de "Baco", al que habremos aguado un poco, con gran cabreo de nuestro somelier. Dejamos todo cocer a fuego Rosano, hasta que los granos estén tal como si se hubieran reventado, o lo que es lo mismo, fofos y un tanto blandengues, es decir, tiernos.

Y ahora viene lo más difícil: convencer al señor de Murcia para que se coma este guisote.

   © Chumillón 2004

Pimentón picante emergiendo de la lata, con cara de circunstancias. 

 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 30.- CALAMARES EN SALSA DE FRUTOS SECOS

Ingredientes

1 Kg. de calamares

Cebolla, tomate y aceite.  

Uvas pasas, piñones y espinacas.

Vino blanco

Ración con varios tenedores acechantes

Lo primero que hay que hacer es irse de pesca a por los calamares. Si conseguimos un ejemplar como el de la foto, nos puede bastar para esta receta, pues su peso es de 1 kilo, aproximadamente (kilo arriba, kilo abajo, qué más da). Acto seguido, lo limpiamos bien, aunque si lo logramos de esta especie no es preciso lavarlo y quitarle inmundicias, pues es muy aseado y emana buen olor, eso sí, le  sacamos todas las presas de su bolsa y la tinta la tiramos, no sea que nos engendre pulpitos (que no necesitamos para este guiso).   

 

Calamar con varias presas entre sus tentáculos. El cefalópodo que presentamos en esta ocasión es procedente de Turquía, en cuyos mares habitan estos bichos que son de la mejor calidad, pero, al mismo tiempo, son peligrosísimos, pues sus atractivos tentáculos atrapan a sus victimas tras engatusarlas con miraditas picaronas. No obstante, el trato que dispensan a las mismas es muy bueno, a la par que elegante (nótese la cara de satisfacción de las atrapadas).

Bolsa de piñones, de horrísono aspecto pero sabrosísimos.

En una cazuela al fuego ponemos aceite, y cuando ya esté cachondo, añadimos el "Cebolleto" y el tomate, extraído del carnoso labio de un "Cascarabajo" o un "Mantis Religioso" (ver secreto gastronómico núm. 4), tras haberlos sometido a un tratamiento de mosquitos para que estén muy picados, y para más inri y sadismo con ellos, los dejamos que se pochen (aún más) con nuestra famosa canción de Rosana.

Haciéndonos de tripas corazón y tras pedirle mil disculpas, cortamos el calamar en anillas y lo incorporamos al mejunje, ahogándolo y ahogándolo con el vino blanco (de nuevo "Baco" nos lo facilitará, con lo que con tanto vino como nos está dando acabaremos arruinándole sus establecimientos gastronómicos y vitivinícolas).   

A media borrachera del calamar, tras el vino blanco ingerido, añadimos los uvos pasos y los piñones, embriagando todo muy despacito hasta que el calamar se ponga blandengue, fofo o tierno.

Os recomendamos la utilización de uvos pasos del género galluflero, pues son muy buenos y sabrosos, eso sí, su aspecto exterior puede llegar a asustarnos por los muy numeroso pelos que presentan. Tras depilar los uvos, ya estarán listos para el potingue, presentando una única pega y es que no habremos conseguido desprender de ellos un extraño objeto metálico, que, si lo encontramos al degustar la receta, nos puede servir para evacuarla de nuestro cuerpo en un recipiente a propósito.

Antes de servir el presente comistrajo, podemos añadir una hojas de espinacas (Nota de la redacción.- No entendemos que demonios pintan aquí las espinacas, y además, en nuestra surtida despensa no se encuentra Popeye) y tapamos todo durante 5 minutillos.

   © Chumillón 2004

Feo y peludo uvo paso galluflero

 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 29.- TERNERA GUISADA CON SALSA DE ALMENDRAS

Ingredientes

1 Kg. de ternera para guisar

8 Almendras tostadas

1 Cebolla, 2 dientes de ajo, laurel, perejil y aceite.

1 Vaso de vino blanco

Una rodaja de pan

Localizamos una ternera "Gralla" y se la damos a "Galluflo" para que nos la trocee; sin que se de cuenta, la sazonamos con ajo para que no nos la quite Drácula. Tras esto, la ternera se echará una siestecita o reposo de media hora. En una tartera ponemos a cachondear aceite y añadimos la "Gralla" con un poquito de sal para animarle esa cara seria que presenta en la foto, y la ahogamos y ahogamos despacio hasta que su carne se lingotee.

Bonita ternera de raza "Gralla". (Fotografía obtenida en su paso migratorio por Torrelodones camino de Cataluña). 

"Periajo" tras haberle extirpado los 2 dientes.

A continuación añadimos el "Cebolleto" muy cabreado, laurel "Sor Rocía", el email de "Filamento" machacado con un diente de "Periajo" y el vino blanco que, una vez más, nos habrá proporcionado "Baco".

Para machacar el email mencionado, nos apoderamos del ordenata de "Fila" y lo metemos en un mortero con el diente de "Periajo" (si bien en los ingredientes "Chumillón" nos indica 2 dientes, sólo hemos utilizado 1 según nos ha trascrito el chef, se conoce que al extirparle los dos dientes, uno debía tener una carie, por lo que nuestro cocinero lo ha desechado). Una vez introducidos en el mortero, los machacamos hasta la saciedad, de tal forma que no se les oiga pronunciar palabros extraños en culé o voces estentóreas

Dejamos que todos estos ingredientes se emborrachen poquito a poco con el excelente vino 

Cuando sirvamos este suculento plato, podemos acompañarlo con unas bonitas tiras de pimiento rojo, siendo perfecto para ello el excelente pimiento "Uan". Le darán prestancia.

A mitad de la borrachera, añadimos la rodaja de pan frita con los ocho almendros; a falta de pan, podemos usar una tía maciza, hecho que el almendrón agradecerá pues hay que emplear sus ocho productillos (¡qué bestia, 8!) machacados con la rodaja, o, lo que sin duda es mejor para el almendrón, que la maciza lo machaque a él o viceversa. Y añadimos también un poco de agua.

Dejamos que la tea adquiera su grado sumo: sabremos que lo ha obtenido cuando la "Gralla" se ponga melosona y cariñosota, o, lo que es igual, tierna. 

   © Chumillón 2004

Hermosísimo ejemplar de almendro de la especie "Tinoco", mostrando un sabroso fruto en el interior de la cáscara. Como es un poco tímido, no nos ha querido enseñar sus ocho almendrucos, sólo el almendrón.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 28.- GUISADILLO MADRILEÑO A LA IMPORTANCIA

Ingredientes

1 Kg. de carne de vaca

Cebolla, ajos, laurel, pimienta negra molida, perejil, pimentón dulce, orégano, sal, aceite, vinagre y caldo de carne.

¼ Pimientos verdes

Nos agenciamos una vaca y se la damos a "Autopsio" para que nos proporcione un kilo de su zona más sabrosa cortada en trozos . Se ponen en una cazuela las nalgas de vaca junto con un buen "Cebolleto" troceado, la cabeza de "Periajo" (con permiso de Mónica), laurel "Sor Rocía", pimienta negra molida (o lo que es lo mismo "Filamienta" en su estado feroz  tras soltar una de sus reprimendas con sus espeluznantes "nononos"), una pizca de pimentón, perejilamento,  un poco de sal y el orgasmo provocado en "Cebolleto" a la vista del trozo de vaca.

 

Hermoso y suculento trozo de carne de vaca, una vez seccionado por "Autopsio". Nótese que no se ve la cabeza, pues la vaca ha sido decapitada previamente por "Galluflo" dada su afición a estos menesteres.

Cebolleto mostrando cara de satisfacción al ver la carne de vaca. 

Se rocía todo con un buen chorretón de aceite, un poco de mal carácter o vinagre y el caldo suficiente para cubrir la carne por si "Cebolleto" no lo hubiera logrado. Para esta operación, recurrimos una vez más a nuestra particular máquina de licuar carne (ver este artilugio en la receta núm. 19), que nos extraerá el jugo suficiente de este hermoso trozo de vacuno tras ser presionado vorazmente con sus brazos-aspas demoledores.

Se tapa bien la cazuela para que la fusión sea perfecta y se deja enervar con la canción más conocida de Rosana. El hecho de tapar este recipiente es muy recomendable y fundamental para evitar los efluvios y gases que puedan evadirse del trozo más suculento de la carne de vaca.

Todos los pasos de este secreto gastronómico son muy importantes, por lo que es preciso prestar mucha "importancia" a los mismos, sobre todo para estar de acuerdo con el nombre que "Chumillón" ha dado a la receta.

A continuación, se retira la carne (una vez satisfecha tras recibir las ardorosas atenciones de "Cebolleto"), junto con la cabeza, o lo que quede, del "Periajo" y el laurel "Sor Rocía", que es muy mono y es una pena tirarlo. 

La salsa sobrante (afectada con toda seguridad por los efluvios del trozo de carne), la pasamos por el pasapurés para eliminar cualquier resto de los mismos, y, después, añadimos la carne y su caldo si fuera necesario, no vaya a ser que no haya quedado totalmente complacida con los favores de "Cebolleto". Volvemos a dejar todo a enervar durante 15 minutejos.

Como punto final, podemos acompañar este guiso con unos pimientos verdes fritos cortados en trozos, aunque alguno de ellos no sea preciso trocear, pues él mismo lo hará ante la vista de un poste en el que incrustará su pedúnculo.

   © Chumillón 2004

Bonitos y estilizados pimientos verdes felices, pues no saben que van a ser fritos

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 27.- POLLO AL JEREZ CON SETAS DE CARDO

Ingredientes

1 Pollo en trozos 

½ Kg. de setas de cardo 

Cebolla, ajo, cilantro, sal, aceite

Jerez seco

Armados de valor nos dirigimos a conseguir un pollo de buen ver y para eso los mejores son los famosos pollos gallufleros. Si de pronto nos entran ganas de hacer  pis (u otros) es el momento para ir al "Galluflo" y pedirle la llave del WC; una vez en poder de ella, se encuentra totalmente indefenso, con lo que podemos hacernos con su cuerpo. Se lo entregamos a "Autopsio" para que nos lo trocee y después de salarlos, para más inri, los freímos hasta que estén como si vinieran de la playa, o, lo que es lo mismo, dorados. Los colocamos en una cazuela para que no escapen.

Hermoso ejemplar de pollo galluflero dispuesto a presentar pelea para no soltar la llave del WC

Precioso seto de cardo en flor 

A continuación, añadiremos el "Cebolleto", el "Periajo" y el cilantro (o en su lugar el email de "Filamento"), en su estado habitual, es decir, muy picados. (En esta ocasión el pique viene dado por sí solo, dado el muy diferente comienzo de Liga del Barça y el Madrid).

Una vez provistos de unos soberbios setos de cardos en flor (preferiblemente de la especie "canisetus carniborus cannis"), los hacemos trizas o trozos y los echamos al comistrajo.   

Al mismo tiempo de añadir los setos, rociamos el contenido de la cazuela con jerez seco, seco, seco, y también con el aceite que haya sobrado después de freír el galluflo-pollo.

Si fuera necesario, añadimos un poco de agua y dejamos todo cocer al ya tradicional fuego Rosano, hasta que la carne del pobre "Galluflo" esté bien tiernecita.

Para que este exquisito plato nos quede como Dios manda, debemos utilizar un jerez seco, seco, seco, de primera calidad, por lo que desde aquí "Baco" nos recomienda el jerez "007, Espionajes del Esférico", que, aunque sus consumidores temen por su sequedad, resulta muy apropiado catarlo especialmente por los deportistas futboleros, para apreciar lo que es realmente un buen caldo seco.

 © Chumillón.2004

Baco contempla satisfecho la excelencia de la denominación de origen del jerez seco, seco, seco.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 26.- ENSALADA MINIFUTBOLERA

Ingredientes

Chicharrones, pepinillos en vinagre, aceitunas negras, zanahorias.

1 Lata de pimiento rojo

Sal, aceite y vinagre

La verdad es que nuestro chef, el gran "Chumillón", no se esmeró mucho a la hora de proporcionarnos esta receta, pues ni siquiera indicó las cantidades a utilizar, tal como se puede comprobar en el primer apartado de los ingredientes que aparecen a la izquierda, por lo que nos apañaremos como podamos.

Llamamos al hombre del saco, que, como buen cocinero que es, llevará chicharrones con toda seguridad. Con un millón de chicharrones, por ejemplo, nos puede bastar para preparar este plato frío. Eso sí, le pediremos que nos los proporcione del grosor de un dedo, y luego..... paciencia, pues tenemos que cortarlos en dados, pudiendo aprovechar algunos de ellos para echar una partida mientras descansamos de tan laboriosa tarea.  

"Hombre del Saco" con su artilugio repleto de chicharrones

Pinche feliz tras haber encontrado el pepinillo en el cuerpo del tipo avinagrado 

A continuación viene una operación harto difícil, pues tenemos que agenciarnos unos pepinillos, para lo cual mandamos a nuestro pinche a buscarlos. Cuando localice a un tipo con cara de vinagre, sorpresivamente y tras muchos intentos para encontrar el fruto que requerimos para la receta, se apodera de él (del pepinillo, se entiende, pues el tipo en cuestión puede enfurruñarse y en tal estado resulta sumamente peligroso). Dado el feo aspecto que presenta (el pepininillo), lo circuncidamos en rodajas y lo mezclamos con los chicharrones. 

¡Oh, milagro!, el pobre y mísero pepinillo circuncidado, se perderá entre el millón de chicharrones. Para que no esté triste, cortamos en rodajas también las zanahorias y el pimiento en trocitos pequeños, y los dispersamos entre los chicharrones. 

Por último, ponemos quinientas mil aceitunas negras y revolvemos todo el comistrajo. Lo aliñamos al gusto, o sea y a modo de sugerencia, con mil litros de aceite, doscientos kilos de sal y cien litros de vinagre. 

Con esta macroensalada tenemos para dar de comer durante un montón de días a los minifutboleros. Es lo que pasa, por no darnos las cantidades a emplear, por lo que, dada la ridiculez que supone un pepinillo y una lata de pimiento en la ensalada de marras, los podemos tirar tranquilamente. 

Nota del Traductor: para aclaración de este secreto gastronómico, transcribimos el texto que nos ha pasado Chumillón: "Pediremos los chicharrones del grosor de un dedo y los cortaremos en dados; se le añaden los pepinillos en rodajas así como las zanahorias junto con el pimiento en trozos pequeños. Se ponen las aceitunas y se aliña al gusto". 

 © Chumillón.2004

Manojo de divertidas y alocadas zanahorias

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 25.- ENSALADA VARIADA A MI ESTILO

Ingredientes

1 Kg. de patatas

6 huevos duros

3 latas de atún en aceite

2 latas de pimientos rojos 

Vamos a la farmacia más antigua de Torrelodones, en la calle Jesusa Lara, y en un momento de descuido a causa de la mucha clientela que suele haber en ella, nos apoderamos de su titular (si se deja). Lo echamos tal como está en un recipiente con agua y lo cocemos durante 25 minutos. Pasados estos minutejos, comprobamos que el "Patata" esté cocido y, sin dejarle rechistar, le pelamos al tiempo que le quitamos la piel. Es posible que se cabree por este tratamiento, pero no le hacemos ni caso.

Imagen de todo un "Sr. Patata" con toda su piel antes de pelarlo 

 

Pimiento rojo feo a causa de los muchos parásitos y gusanos negros que atacan su piel. 

Durante el proceso de cocción del "Patata", tenemos que buscarnos otro ingrediente de esta sencilla receta, para lo cual vamos a casa "Capilar" y, sin que el dueño de esta afamada marca de huevos se de cuenta, le quitamos media docena, cerciorándonos de que estén bien duros a base de los balonazos que le han propinado durante varios días para conseguir una calidad óptima.

Quitamos a los huevos el escroto (perdón, la cáscara) y los circuncidamos en rodajas. Esta misma operación de cortado en rodajas, la hacemos con un kilo del "Sr.Patata", para lo cual podemos elegir cualquier parte de él, pues es bastante tierno.

Abrimos las latas de pimientos rojos y, horrorizados ante el feo aspecto que presentan, procedemos a desinfectarles y a quitarles todos los parásitos y gusanos que presentan cubriendo su piel. Una vez estén bien limpios, los cortamos en tiras, tomando como modelo la famosa tira "Filamenta", que es la planta de la que suelen colgar estos pimientos antes de ser envasados.

Disponemos bien ordenaditas las rodajas del "Sr. Patata" en una fuente y encima de ellas colocamos las rodajitas de los huevos "Capilar", y cubrimos todo ello con el atún troceado y el aceite que lleva impregnado. (Aunque hemos colocado el atún sobre los huevos, no hay peligro de que vuelva a engendrar sardinillas, pues sólo se reproduce con los huevos propios de su especie y no con los de "Capilar"). Y para remate, y por si acaso como anticonceptivo muy eficaz,  ponemos las tiras de pimientos rojos.

Por si el aceite que haya soltado el atún resulta escaso, podemos añadir también unas gotas de vinagre, que, una vez más, nos puede proporcionar "Baco" en uno de los paseos que da con su amigo Epicuro por el jardín de este último.

Y ya sólo queda servir, para lo cual no nos hace falta ningún horno o fuego, pues este sencillo plato se degusta en frío.

 

© Chumillón 2004

Atún en aceite "Tinoco". Obsérvese su frescura dado lo azulado de sus escamas. Este pez acaba de terminar un proceso reproductor habiendo traído a la mar unas bonitas sardinillas. 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 24.- CAZUELA DE HABAS A LA MADRILEÑA

Ingredientes

1 Kg. de habas congeladas

100 grms. de panceta

2 chorizos

Aceite, pimentón picante y sal .

Cebolla, ajo, vino blanco y caldo de carne.

Nos abrigamos bien y nos vamos al polo norte en busca de unas buenas habas congeladas, naturalmente a causa del frío que impera en dicha zona geográfica. Si no encontramos habas hembras, cogemos habos machos. Una vez hechos con ellos, los ponemos a cocer para que entren en calor, con un poquito de sal "Arrasadora" durante 10 minutos. Es importante quitarles a los habos toda la estrafalaria vestimenta que usan, así como los pies desgastados a causa de los golpes contra postes de hierro que suelen darse para quitar la especie de uña que suelen llevar las habas y habos.

"Habo" congelado vestido de gala para causar buena impresión. 

Hermosos ejemplares de chorizos de la afamada casa Koplovitz.

En una sartén, se pone un poco de aceite y, cuando está cachondo, ponemos a lingotear el "Cebolleto" y los "Periajos", como siempre, muy cabreados, máxime después del brillante papel del Madrid en la temporada y la abstinencia de copas ya habitual en el Barça. 

A continuación añadimos los 100 grms. de panceta de "La Vieja" (todavía nos queda mucha para otras recetas) y los chorizos  (sin sus mujeres, aunque podemos contactar con alguno de sus ligues para pasar el rato) todos ellos en trozos pequeños, y los ahogamos y ahogamos a fuego Rosano. Los chorizos que empleamos para esta receta tienen un aspecto un tanto desvaído, por lo que precisaremos darles un poco de color, para lo cual es muy recomendable utilizar un pimentón picante de primerísima calidad

Tiramos todo lo anterior a una cazuela e incorporamos el pimentón picante junto a un vaso de vino canoso que, una vez más, nos habrá proporcionado el gran "Baco". Y, para saciar los instintos de este condimento, lo cubrimos con caldo de carne.

Cuando la salsa, y sobre todo el pimentón, hayan ligado con el caldo de carne y los cabreados de turno, añadimos los habos y dejamos que, todos juntos, se embriaguen a fondo, para lo cual tapamos la cazuela para no oír las sandeces e improperios que puedan decir según vaya progresando su estado etílico.

En el momento que oigamos a los habos decir que donde hay un poste para pegarle una patada, sabremos que están en su punto, por lo que los retiramos del fuego para que no se hagan daño.

Bueno, pues por hoy, ya está listo el guisote para comer. 

© Chumillón 2004

Pimentón picante "Capilar" emergiendo de un vaso de vino de "Baco"

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 23.- GUISO A LO POBRE

Ingredientes

1 Kg. de carne de cerdo

Aceite, cebolla, ajo, perejil, cayena y sal .

Vino blanco. 

Aceitunas verdes sin hueso.

La receta que nos ha preparado hoy nuestro chef, es un tanto erótica y escatológica, por lo que sería recomendable que no la vieran o copiaran los pequeños de la casa. Para ella, no nos sirven los cerdos de nevera, por lo que nos tendremos que ir al campo para conseguir el kilo de carne de cerdo. 

Orgía de cerdos muy cerdos haciendo marranadas (cedidos por "Capilar"). 

Una vez localizados los marranos, tendremos que separarlos para coger la carne que necesitamos, que previamente habrá sido calentada en el interior de otro de estos bichos. Se la damos a "Galluflo" para que la descuartice en trozos pequeños.

En una cazuela se pone a cachondear aceite, y añadimos los trozos de carne dejando que se lingotee. Si queremos que el guiso nos quede muy sabroso, nos volvemos a ir al campo en busca de una "majada" (en ciertos lugares se emplea este término para denominar a los excrementos de vaca). Nos hacemos con una majada sabrosa.

Cogemos el "Cebolleto", "Periajo", "Filamentil" y ""El Estático", todos ellos en su estado habitual, es decir, muy cabreados tras lanzarse mutuamente todo tipo de improperios acerca del brillante papel desempeñado por el Real Madrid y el Barça en el final de Liga, y los majamos. Añadimos esta marranada, junto a un vasito de vino canoso de "Baco" y los aceitunos también cabreados. Hay que limpìar bien los aceitunos de pelusillas. Rectificamos todo con sal.

Preciosos aceitunos

Los aceitunos los habremos pasado previamente por la máquina de extraer huesos que empleamos en la receta número 12, para que les arranque con delicadeza los huesos. Dejamos cocer todo a fuego muy Rosano hasta que la carne esté blandengue, fofa o tierna; por esto os hemos recomendado el empleo de cerdos de campo "Capilar", ya que, después de separar de la orgía el cerdo en cuestión que vayamos a usar para el guiso, al poco rato de producirse la separación el kilo de carne se habrá ablandado ridículamente, lo que nos facilita el tiempo de cocción o emborrachamiento 

© Chumillón 2004

Condimentos majados

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 22.- CARACOLES A LA MADRILEÑA

Ingredientes

1 Kg. de caracoles ya preparados

Aceite, ajo, pan rallado, pimentón picante y cominos.

2 Chorizos, un trozo de panceta. 

Sal, laurel, cayena.

En una sartén se pone a cachondear aceite, para lo cual es necesario que encendamos el fuego; cuando ya está cachondo se añade el "Periajo" cabreado porque no va a ganar la Liga ni nada este año, junto a una cucharada de pan rallado, un poco de pimentón airado "Capilar" y una chispa de cominos "Totetinos"

 

Típicos caracoles ya preparados. 

Bonito ejemplar de comino 

A todo ello, añadimos los chorizos y la panceta cortados en trozos pequeños. Os recomendamos emplear chorizos de "Embutidos Roldán", son de la máxima calidad choricera. En cuanto a la panceta, se puede utilizar un trozo de tripa de "La Vieja", pues aunque ya hemos utilizado otro pedazo para una receta anterior, todavía tendremos suficiente.  

Dejamos todo a cocer a fuego Rosano y bien tapado (sobre todo para que no se fuguen los chorizos) hasta que el "ajilimojili" (precioso palabro made in "Chumillón") esté bien ligado. 

En una cazuela se ponen los caracoles bien aseados y se añade el contenido de la cárcel, perdón, de la cazuela, junto a dos vasos de agua cachonda; se ponen unas hojas de laurel "Sor Rocía", se añade un poco de cayena "El Estático" y se sazona con sal "Arrasadora". Se vuelve a tapar la cazuela para que no intenten escaparse los chorizos (los caracoles no hay cuidado, pues son bastante lentos de movimientos) y se deja cocer de nuevo a fuego Rosano.

Es conveniente, dada la lentitud de los caracoles, preparar este plato al día anterior en que vaya a ser degustado por quienes les gusten esta especie de babosas con cáscara. 

© Chumillón 2004

Chorizo de "Embutidos Roldán".

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 21.- POLLO A LA CERVEZA

Ingredientes

1 Pollo troceado.

Pimienta, sal y harina.

Cilantro, ajo y cebolla.

Cerveza.

Dado que en nuestra despensa sólo tenemos pollas de Hidalgo y para este guiso lo que necesitamos es un pollo macho, cogemos un "Lechuzo", con lo que Hidalgo se quedará tan contento al poder seguir contando con todas sus pollas. Desnudamos el "Lechuzo" (le quitamos todas las plumas) y le cortamos las uñas, pues son peligrosísimas dado que se clavan en todo lo que pillan. El aspecto que presente esta ave desnuda puede resultar horripilante, por lo que se la entregamos a "Galluflo" para que nos la trocee y le extirpe todas las cañerías que suele llevar en el buche. Una vez hecho esto, la sazonamos con sal de la marca "Arrasadora" y pimienta "La Filamenta"; luego, pasamos los trozos por harina y los freímos en una sartén hasta que se chapen en oro. Los retiramos de la sartén y los echamos en una cazuela.

Magnífico ejemplar de "Lechuzo" con todo su plumaje. Obsérvense sus poderosísimas uñas que gusta de incrustar en las pelotas. Mantenerse apartado de su poderosa e hipnotizante mirada 

Harina de primera calidad de la casa "Hommer". Tiene unas propiedades adherentes muy buenas, pegándose con movimientos convulsivos sobre todo en las piernas de las piezas a enharinar.

En el aceite que nos ha sobrado tras freír el "Lechuzo", echamos a "Cebolleto", "Periajo" y "Filamento" (este último a falta de cilantro, que, para el que no lo sepa, es una especie de perejil egipcio que le hemos encargado a la "Momia" que nos lo traiga la próxima vez que salga de su pirámide para tenerlo en nuestra bien surtida despensa), todos ellos muy cabreados, pues el "Periajo" se habrá mofado de los otros dos tras el reciente 1-2 del Barça en el Bernabéu, a lo que éstos habrán respondido con 9 copas de Europa. Los freímos.     

Dado que hemos echado estas especies muy picadas, las revolvemos un poco y se vierte todo en la cazuela donde está esperando impaciente el "Lechuzo". Esta mezcla puede resultar explosiva, pues el estado de cabreo de todos ellos puede alcanzar cotas insospechadas al mezclarse con el ave, que empezará a darles grandes voces. 

Para apaciguar los ánimos de los residentes en la cazuela -que estarán hasta el gorro de las voces del "Lechuzo"- bañamos a todos con cerveza, hasta cubrir totalmente las carnes del rapaz. Para esta operación buscamos un "Cabra", raro ejemplar experto en apropiarse sorpresivamente de cervezas y otros líquidos espirituosos sin ser visto y que cuando es descubierto emite una sonrisa infantil propia de una travesura de críos. El "Lechuzo", impregnado del dorado líquido, poco a poco se tornará meloso y delicado (proceso harto dificultoso, teniendo en cuenta su rancio abolengo), por lo que lo dejaremos embriagar durante un buen rato. Sabremos que el ave está borracho perdido o suficientemente cocido, cuando notemos que sus carnes se han vuelto tiernas. Bueno, pues ya está listo para servir a todos los que quieran catar este sabroso plato.

© Chumillón 2004

Un "Cabra" feliz, tras haber afanado varias cervezas de las neveras de un bar.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 20.- CALDERETA DE PASTORES

Ingredientes

1 Kg. de carne de cerdo para guisar.

Cebolla, ajo, perejil, pimienta, tomillo, laurel y sal.

Aceite y vino tinto.

Vamos al wc del Mini y sacamos a la fuerza a "Galluflo", que estará allí cobijado en compañía de su prole (que, con voz lastimera, le estarán diciendo "papá tengo hambre, cómprame algo", a lo que el guardián de la llave del excusado responderá con cara de incomprensión), y le encargamos nos consiga el kilo de carne de guarro para guisar. Una vez nos proporcione el marrano, se lo entregamos a "Autopsio" para que nos lo haga trozos pequeños. Mientras realiza esta operación, nosotros continuamos preparando este guisote bucólico-pastoril.

Arbusto de laurel de la especie "Sor Rocía". En esta fotografía se puede apreciar que la planta se encuentra en plena fase de floración, ya que presenta una bonita y alegre flor. 

Precioso salero de mesa de la casa "Arrasadora". Tiene sal para toda la vida, pues debajo del salero propiamente dicho lleva el almacén de sal. La única pega es que al utilizarlo hay que poner el almacén boca abajo y se nos puede marear.

Haciéndonos de tripas corazón, pues en el fondo los estimamos bastante, cogemos al "Cebolleto", el "Periajo" y el email de "Filamento", los dejamos en pelotas y los juntamos; dadas sus preferencias futboleras por equipos de campanillas de Primera División, ellos solitos se harán picadillo a base de lanzarse frases e insultos hirientes y dolorosos relativos a los clubes de sus amores. 

A este amasijo que se habrá formado tras los palabros cariñosos intercambiados, le añadimos unos granos negros y picantes que le extirpamos a "Filamento" sigilosamente, pedimos prestado un poco de tomillo (pues de momento no tenemos esta especie en nuestra despensa) y a eso le sumamos un poquito de laurel, preferentemente de la especie "Sor Rocía", alegre, dicharachero y seseante.

Se pone en una cazuela todo lo anterior junto con los trozos de carne de guarro que ya nos habrá traído "Autopsio", a los que, para darles alegría, los sazonamos con un poquito de sal. Rociamos con un buen chorro de aceite, un vaso de vino de izquierdas de "Baco" y otro de H2O. Tapamos y dejamos hacer a fuego Rosano hasta que la carne esté fofa y tontorrona o, lo que es lo mismo, tierna.

Y ahora viene lo más difícil: encontrar los pastores para que se coman la caldereta. Alguien puede decirnos ¿donde hay pastores en este pueblo? Hasta hace poco, había un rebaño de ovejas en el Monte de la Alegría, pero dado el espíritu de conservación de la naturaleza de nuestros ediles, las ovejas y su pastor han tomado las de Villadiego. ¿Y para esto, tanto trabajo? Bueno, como no lo vamos a tirar, pues invitaremos a las gentes del Minifútbol, que algunas de ellas deben tener antecedentes pastoriles, pues están emperradas en tener un campo de hierba. El gran "Baco" nos recomienda acompañar este plato con un vino joven tipo Mencía. 

© Chumillón 2004

"Baco" nos aconseja el vino con el que debemos acompañar esta caldereta.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 19.- HABAS A LA HORTELANA

Ingredientes

1 Kg. de habas desgranadas congeladas

1 Kg. de alcachofas  

200 grms. de panceta

¾ de litro de caldo de carne

Mantequilla, cebolla, harina, perejil, sal y pimienta

Vamos a ver al "Chocolatero" con la excusa de interesarnos por su metacarpiano, le pedimos que nos deje un kilo de habas en grano. Una vez tenemos las habas, las congelamos, para seguir los consejos de "Chumillón", y ,tras ello, las ponemos a cocer durante 10 minutos. Tras esta chorrada de operación, mandamos las habas al banquillo para que descansen junto al maltrecho pie del "Chocolatero". Es fácil de comprender que las habas necesitan un descanso para meditar sobre porqué las hemos congelado para luego cocerlas.

Vieja mostrando orgulloso su panceta

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"Eldelpuro" degusta una alcachofa tranquilamente, sin esperarse el ataque del que va a ser objeto para quitarle las alcachofas.

En una cazuela echamos la mantequilla y, al mismo tiempo, los 200 gramos de panceta de "La Vieja", para lo cual y pidiéndole disculpas anticipadamente, la cortamos en trozos pequeños (compréndase que no podemos utilizar la panceta entera porque pesa más de la cantidad que precisamos). La mantequilla, ante tan triste visión, se derretirá, con lo que, sin querer, freirá la panza o panceta. A continuación sacamos las habas del banquillo y junto con las alcachofas en trozos las tiramos a la cazuela, añadiéndole la sal, y dejamos cocer todo durante 15 minutos. (La adquisición de las alcachofas es una acción un tanto violenta, pues para ello nos personamos en Onda Torrelodones y nos apoderamos de las alcachofas que en ese momento se esté comiendo "Eldelpuro"; nos las llevamos y las destrozamos)..

Por último, nos hacemos con una carne y la pasamos por  nuestra particular maquina de licuar, hasta obtener los ¾ de litro que necesitamos y dejamos a la carne que se marche. Le añadimos un poco de harina, email de "Filamento" y pimienta "La Filamenta", para que espese un poco (pretender que engorde el caldo con los dos últimos ingredientes que le hemos suministrado es absurdo). Y el "Cebolleto", como no nos ha dicho "Chumillón" que hacer con él, lo tiramos a la basura. Cogemos esta espesura y se la añadimos al guisote de habas y alcachofas, dejando todo cocer durante media hora a fuego Rosano. Pues ya está, a servir. 

© Chumillón 2004

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Carne siendo licuada por nuestra maquina.

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 18.-  GUISOTE PORCINO A MI ESTILO (MARRANADA AL ESTILO CHUMILLÓN)

Ingredientes

2 Manos, 1 Rabo y 2 Orejas de cerdo

200 gr. de habas congeladas

Cebolla y zanahoria

Aceite, sal, cayena, cilantro, pimienta y tomate triturado

Vino blanco

Vamos a la nevera y cogemos un cerdo de los muchos que todo buen cocinero que se precie suele tener en ella guardados. Se lo damos a "Autopsio" para que le extirpe las orejas, 2 manos y el rabo, el resto del animal lo tiramos pues no nos sirve para este guiso. Ponemos a cocer estos exquisitos apéndices en agua con sal, un chorro de aceite,  zanahorias y unos granos de pimienta "Filamenta". Cuando están tiernos, llamamos a "Ogror" para que les quite todos los huesos posibles y después los mandamos a la reserva para que descansen tras este duro tratamiento.

Rarísimo ejemplar de cerdo de nevera. Se puede observar su rabo en estado apto para el guiso. No es válido para perrito caliente, pues no jay forma de que se ponga cachondo.

  

Zanahoria escondida bajo prendas del dorso de un "Cabra". Conviene lavarlas antes de usar para quitar olores de axilas.

Es importante la calidad de las zanahorias y las habas. Para las primeras os recomendamos las zanahorias "El Cabra", que podemos encontrar en ciertas revistas en las que aparece un estrafalario ser rubio posando delante de un BMW (prestado) con un chaleco reflectante o lanzando billetes (falsos) al aire; nada más verle nos daremos cuenta de que el tipo está como una cabra, y si le quitamos el chaleco o la chaqueta, encontraremos las zanahorias. En cuanto a las habas, nos dirigimos a un "Chocolatero" masoquista y golosón que, tras pasar las fechas tradicionales del roscón de reyes se habrá comido los sobrantes con sus habas incluidas, de tal forma que habrá sufrido una mutación convirtiéndose en haba.  

En una cazuela con aceite cachondo, se pone al "Cebolleto", el "Periajo", cilantro (si no tenemos esta especie de perejil egipcio, echamos un trozo del email de "Filamento") y cayena "El estático", todos en su estado normal, es decir, muy cabreados o picados; cuando "Cebolleto" empieza a teñirse de dorado (muy propio de él), le añadimos vino canoso de "Baco" y el tomate "Cascarabajo", dejando que todos ellos liguen mientras escuchan la canción de Rosana "a fuego lento". Cuando se acaba la canción y ya están enamorados, les tiramos encima el comistrajo que teníamos en el banquillo y las habas, dejando que se emborrachen durante media hora. Y ya está listo para servir. (Consejo de la Redacción: no avisar a los comensales los ingredientes marranos de este plato para evitar devoluciones). 

© "Chumillón" 2004

Haba-"Chocolatero". Antes de echarla al guiso, es conveniente golpearla contra un poste de hierro, para suavizarla y evitar que golpee al resto de ingredientes del plato de hoy pegándoles patadas. 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 17.- CALDERETA FINAL DE MES A MI ESTILO O CALDERETA A  LO CHUMILLÓN

 

Ingredientes

1 Kg. de sepias limpias congeladas

½ Kg. de carne de almejas congeladas  

1 Kg. de mejillones

 Cebolla, ajo, perejil, cayena y salsa de tomate

2 Huevos duros

Vino blanco, aceite y sal

 

Para este comistrajo hay que emplear unas sepias muy pequeñas, de unos 2 cm. más o menos (en la tienda de los congelados de Villalba las tienen en bolsas de kilo y ya vienen muy limpias). Luego en cualquier calle de Torre podemos encontrarnos con unos  almejos muy fríos (bloc en mano). El día anterior a preparar el guiso ponemos a descongelar en la nevera los almejos y las minisepias. Una vez dispuestos a hacer la caldereta limpiamos los mejillones quitándoles toda la pelambrera y demás cosas que suelen llevar adheridas a sus cáscaras hasta dejarlos calvos y se ponen a encurdar con sal una ramita de email  "Filamenta" y un poco de vino canoso de "Baco". 

Precioso minisepio, superlimpio y muy tímido, pues ha escondido sus patitas con las que atrapa a las sepias hembras

.  

Almejo en fase de descongelación (quitarle las conchas con cuidado, pues os puede soltar un porrazo o sancionaros con una multa)

Mejillón sin limpiar, pues tiene toda su pelambrera y detritus.

Cuando los mejillones están facilones o abiertos, se les desnuda, quitándoles sorpresivamente las conchas y se les manda al banquillo, guardando las babas  que hayan soltado tras colarlas para quitarles todas las guarradas que habrán escupido durante el proceso de emborrachamiento o cocción. En una cazuela al fuego se pone aceite y cuando está cachondo se añade el "Cebolleto", "Filamenta", el "Periajo" y cayena "El Estático, todos ellos muy cabreados o picados. Cuando el "Cebolleto" empieza a lingotearse, se añaden los minisepios, se ahogan una y otra vez y se les suministra un poco de vino canoso para pasar el trago, las babas de los mejillones y 2 ó 3 cucharadas de salsa de tomate "Cascarabajo", dejando todo a encurdarse a fuego Rosano hasta que los minisepios recapaciten sobre lo que hayan podido hacer para merecer tal castigo y desesperados con estos caldos pasen a un estado de ablandamiento.

Cuando los minisepios han alcanzado el mencionado estado de blandura, añadimos los mejillones desnudos, la carne de los almejos y los huevos duros que le habremos pedidos prestados a "Capilar" cortados en rodajas (si es que se deja). Si fuera necesario, añadimos un poco de agua, corregimos la sal y dejamos que termine de embriagarse durante 15 minutos. Y, después, a la mesa o a la barra del bar del Mini.

© Chumillón 2004

 >>>>> "Capilar" se resiste a que le corten los huevos en rodajas 

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 16.- TERNERA GUISADA CON ACOMPAÑAMIENTO DE CHAMPIÑONES

Ingredientes

1 Kg. de carne de ternera para guisar

1 lata pequeña de pimientos rojos

1 lata de tomate triturado

1 lata de champiñones

Cebolla, ajo, perejil, aceite y sal 

Un vaso de vino blanco

 

Nos agenciamos un ternero y se lo entregamos a "Ogror" para que nos lo corte en trozos pequeños. Con un poco de "Periajo" sazonamos un kilo de la carne del ternero. En una cazuela se pone aceite suficiente y cuando está bien cachondo, ahogamos y ahogamos los trozos del ternero hasta que estén bien dorados (para lo que habrá que usar un tinte para cabello cano), se le añade el "Cebolleto" muy cabreado; se deja freir un rato y se le agrega el tomate triturado "Cascarabajo" . Se organiza un revolcón con todos ellos o, lo que es lo mismo, se les da unas vueltas con la carne y añadimos los pimientos rojos también cabreados.

Ternero recental en reposo, tras ser sazonado con ajo. Pese a tratarse de un ternero muy adulto, nótese la calidad de su carne, de la que mana con suma facilidad la sangre

Pimiento rojo saliendo de la lata de la marca "Angelito"

Para cabrear bien los pimientos, hacemos oídos sordos a los múltiples vocablos que puedan soltar y conseguiremos unos excelentes pimientos rojos picados. Volvemos a coger un poco de "Periajo" y lo machacamos vilmente con una rama del email de "Filamento", desliando este mejunje con un vaso de vino canoso de "Baco" y lo arrojamos sobre la carne; sazonamos con sal y dejamos que la carne se encurde con el vino lentamente hasta que se ponga tierna (no confundir con fofa, dada la edad del ternero) y si fuera necesario le añadimos de vez en cuando un poco de agua para mitigarle el sudor que le puede producir el proceso de cocción

Cuando el ternero esté tierno se retira o autojubila, que ya va siendo hora. Pasamos la salsa de nuevo por "Ogror" para que quede bien triturada y la añadimos a la carne junto con los champiñones, dejando embriagar todo durante diez minutos aproximadamente. Sabremos que el guiso está listo para comer cuando los champiñones dejen de lanzar voces y gritos estridentes, señal evidente de que están extenuados y pueden engullirse sin peligro de ser infectados por sus alaridos y sin riesgo alguno para nuestros oídos.

 © Chumillón.2004

Ejemplares de champiñones "Oscar de Hollywood"

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 15.- LENTEJAS CON SALCHICHAS

Ingredientes

400 gramos de lentejas cocidas

½ Kg. de salchichas

Cebolla, pimentón, perejil y ajo

Un cubito de caldo de carne 

 

Hoy vamos a realizar una receta muy sencilla y rápida de hacer.

Las salchichas a emplear las compramos en una carnicería, da igual blancas que rojas, pero si no tenemos tiempo para ir a la compra, nos procuramos un perrito caliente y le extraemos la salchicha. Es recomendable emplear un perrito del tipo "Canino", pues poseen una bonita salchicha blanca de aproximadamente medio kilo, si bien tendremos que darle posteriormente un poco de color para que no esté repugnante.

Perrito caliente del tipo "Canino", aseándose para estar bien limpio para nuestra receta.  

Pimentón dulce marca "Capilar"

Organizamos una reunión con "Cebolleto",  el email de "Filamento" (perejil69@hotmail.com) y "Periajo" catalán: los dos primeros harán un análisis detallado de las copas de Europa en poder del Barca comparándolas con las del Madrid, a lo que el "Periajo" contraatacará brutalmente. Cuando estén muy cabreados o picados,  los echamos en una cazuela y los freímos para acallar su vocerío. Añadimos los lentejos ebrios, un poco de pimentón dulce (para dar color a la salchicha blanca, si es que hemos utilizado la del tipo "Canino") y el cubito de caldo de carne. Dejamos hervir un rato y añadimos la salchicha entera, dejando cocer durante 15 minutos. Por último salamos la canino-salchicha y servimos en estado cachondo.

Es recomendable utilizar lentejas ya cocidas, de las que se venden en tarros de cristal. De este modo, nos evitamos dos trabajos: el primero es el que se realizaba antaño de separar de las lentejas todos los "Bichos" que solían acompañarlas; y el segundo es el de cocerlas o embriagarlas, trabajo que nos ahorrará al mismo tiempo un pastón, pues para cocer un buen lentejo hacen falta muchos litros de cerveza.

Antes de servir este plato al personal, conviene decirle "esto son lentejas, si quieres las comes y sino las dejas". Y que cada cual actúe como crea conveniente.

 © Chumillón.2004

Bonito lentejo

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 14.- MANOS DE CERDO EN SALSA CON ACEITUNAS

Ingredientes

1 Kg. de manos de cerdo

100 gramos de jamón picado

Aceite, cebolla, ajo, laurel, cayena, aceite y pimienta negra en grano

2 Zanahorias

Aceitunas negras

Vino blanco

El término "cerdo" puede considerarse como un simil de "mierda", y como lo que necesitamos del cerdo para esta receta son sus manos, deducimos lo siguiente: si mano de cerdo es similar a mano de mierda, está claro que para este guiso nos sirve un "Manomierda". Llamamos a "Autopsio" para que nos parta las manos del "Manomierda" por la mitad. Una vez hechas añicos las ponemos a cocer con sal, unas hojas de laurel y unos granos de pimienta "La Filamenta". Cuando se vuelvan mimosas o tiernas, les quitamos la mayor parte de los huesos y las reservamos junto a las babas que hayan soltado al cocer. Mientras estén en la reserva, sale a jugar "La Vieja".

Sonrisa cómplice y pícara del "Mamomierda" frotándose sus manitas después de rebozarlas en mierda de calidad extra.

Aceituno negro con hueso

A continuación haremos la salsa en una sartén, para lo que pondremos aceite a cachondear junto al "Cebolleto", el email de "Filamento" (perejil69@hotmail.com), "Periajo", cayena "El Estático" y las zanahorias cortadas educadamente. Todo este revoltijo lo ahogamos y ahogamos y después añadimos un vaso de vino canoso de "Baco". Lo tapamos y dejamos cocer a fuego Rosano hasta que la salsa esté bien ligada. Nos vamos con la salsa al Restaurante Chino junto a la gasolinera y se la hacemos ingerir a un camarero oriental exigiéndole que nos la devuelva. Reservamos el devuelto. Entre tanto, nos habremos procurado las aceitunas negras, a ser posible deshuesadas. Caso de que lo tengan, usaremos un útil que permita la salida de los huesos limpiamente.

En una cazuela se pone un poco de aceite y cuando ya esté cachondo, se añade el jamón cabreado y se ahoga y ahoga un poco, tirando al recipiente a continuación los trozos del "Manomierda", junto al potingue pasado por el chino, el email de "Filamento" triturado y un poco de las babas  que reservamos de la cocción, sin olvidarnos de echar también las aceitunas negras tras ser tratados sus huesos por el útil. Se deja en estado febril durante media hora y servir a quien tenga ganas de catar este manjar. Si es necesario, se agregan unas cuantas babas más, para que las manitas no queden muy bordes o espesas. 

 © Chumillón.2004

Útil muy adecuado para el deshuese de aceitunas. (Obsérvese lo limpios que salen los huesos tras ser extirpados por el útil, que aparecen muy blancos)

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 13.- OREJA DE CERDO CON ALUBIAS PINTAS

Ingredientes

1 Kg. de oreja

400 gramos de alubias pintas

Cebolla, ajo, laurel, cayena, aceite y pimentón

Vino

Buscamos un cerdo gigante para poder conseguir una oreja de un kilo y dado que lo más parecido que encontramos es a un muy aseado "Polifemo", con unas orejillas graciosas y limpias pero inservibles para nuestro plato de hoy puesto que de cerdo no tiene nada, proferimos una serie de palabras necias, y ante nuestro asombro, aparecerán unos oídos sordos. Nos apropiamos de ellos silenciosamente. 

Genuinos y simpáticos oídos sordos. El de la izquierda pesa 650 gramos y el de la derecha 350

Magníficos ejemplares de alubios pintos. Es conveniente depilarlos antes de su empleo en esta receta.

Dado que los oídos sordos son bastante duros, los sumergimos en agua hirviendo para que cuezan, y para matar los posibles virus y cerumen que contengan, echamos sal, "Cebolleto", laurel de Julio Cesar y unos granos que habremos extirpado de los prominentes gluteos del pimienta "Filamenta" . Cuando los oídos ya estén amorosos o tiernos, ponemos a cachondear en una cazuela aceite y añadimos un poco más de "Cebolleto", antidrácula catalán y cayeno "El Estático", todo ello muy enojado o picado. Arrojamos a la cazuela los oídos y un buen chorro de vino canoso de "Baco", dejando ebriar o cocer todo durante media hora aproximadamente.

En una sartén ponemos un poco de aceite (siempre bueno para lubricar y suavizar los oídos sordos) y el sudor que han desprendido los oídos al cocerlos; echamos con desprecio los judios pintos con un poco de pimentón picante "Capilar" y ahogamos y ahogamos los jodidos judios. Cuando estén bien rehogados, y por si acaso no están suficientemente asfixiados, los echamos en la cazuela donde "Cebolleto", "Periquito" y "El Estático", habrán organizado un cachondeo espectacular ante los efectos del aceite. En más menos diez minutos, el plato estará listo para degustar. Se sirve y cada cual haga con él lo que quiera.  

 © Chumillón.2004

Pimentón hostil o picante. (Nótese la cara de cabreo supino que presenta)

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 12.- COSTILLAS DE CERDO CON JUDIONES DE LA GRANJA

Ingredientes

1 Kg. costillas de cerdo adobadas

400 gramos de judiones

Cebolla, ajo, laurel.

Vino blanco

Se coge un cerdo. A falta de cerdo, podemos coger cualquier ser que presente unos costillares prominentes, como por ejemplo un "Skeletor".  Se pone el ejemplar en manos de "Galluflo" para que lo trate convenientemente, quitándole los pellejos y toda la grasa que sobre, de tal forma que podamos separar los costillares fácilmente.

En una cazuela ponemos aceite y cuando esté cachondo, añadimos las costillas ahogándolas repetidamente.

Costillares "Skelécticos", después de ser tratados por "Galluflo"

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"Galluflo" muestra orgulloso los despojos del ser

A continuación añadimos el "Cebolleto" y los antidráculas catalanes, bien triturados por "Ogror", con unas hojas que le habremos arrebatado a Julio César de una de sus coronas de laurel, un poquito de vino blanco de "Baco" , si es que le encontramos, pues normalmente está de cacería mientras que su personal suda la gota gorda para que hagan críticas favorables en el ABC, y un poco de agua si fuera necesario. Se dejan cocer las costillas con todas estas cosas hasta que estén tiernas, operación que puede tardar bastante dada la escasa carne que presentan los costillares "Skelécticos" que hemos cogido para el plato de hoy.

Nos hacemos con los alubios blancos del secreto gastronómico núm. 7 . Los volvemos a limpiar, ya que después de aquella receta estarán impregnados de nuevo de pelusillas. Los echamos en agua para que engorden un poquito y después les damos unos cuantos cubatas hasta que estén bien cocidos y fastidiados o jodidos (perdón), con lo que ya tendremos unos suculentos jodidones o judiones.

Con delicadeza, para que no se hagan daño, los echamos a la cazuela de las costillas y volvemos a darles bebidas alcohólicas durante 10 minutos, tiempo suficiente para que estén cocidos en su punto. Y, haciendo de tripas corazón, nos los comemos, saboreando pausadamente su exquisito sabor.

 © Chumillón.2004

Señores judiones

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 11.- CARNE PREPARADA A LO CHUMILLÓN

Ingredientes

1 Kg. de falda de ternera  400 gramos de habas (granos); panceta, cebolla, ajo, pimienta, sal, laurel, 2 zanahorias. Vino blanco

Lo primero que hay que hacer es proveerse de la falda de ternera, tarea harto difícil, pues las terneras que hay por el campo suelen estar en pelota picada, por lo que es recomendable buscar un ternero, pues son más púdicos y suelen cubrir sus partes con bonitas faldas. Una vez localizado el ternero, llamamos a "Galluflo" para que lo examine y nos diga si está loco o no, y tras ello y aprovechando un momento de descuido, le quitamos  la falda. Hacemos añicos esta bonita prenda y, sin piedad la salpimentamos, para lo que os recomendamos usar pimienta "La Filamenta", de feo aspecto pero muy apropiada para aderezar las faldas.

Precioso ternero belga

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Chocolatero expendedor de roscones de reyes con deliciosas habas en su interior

A continuación nos dirigimos a un chocolatero y le compramos cuarenta roscones de reyes. Después de mondar (comernos) los roscones, nos encontraremos con 40 habas, de peso aproximado cada una de ellas 10 gramos.  Estas habas encarecen un poco el plato, pero merecen la pena pues se trata de  habas de calidad "Conseguida", del famoso envasador rosconero "Conseguidor".  Las ponemos a cocer durante 10 minutos  y las mandamos al banquillo, es decir, las reservamos.

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Horrísono grano de pimienta "La Filamenta"

En una cazuela se pone aceite y cuando está cachondo se añaden el "Cebolleto" y el antidrácula catalán pasados por "Ogror" (triturados), el laurel y la tripa de "La Vieja" cortada en trozos pequeños, dejándose hacer todo a fuego vivo (para cabreo de Rosana), hasta que la tripeja se lingotee. Luego añadimos los retales de la falda del ternero belga, las zanahorias en rodajas y el vino blanco que, una vez más, nos proporcionará "Baco"; dejamos emborracharse todo hasta que la falda esté fofa (blanda). Por último, sacamos del banquillo las habas y las hacemos participar,  volviendo a dejar encurdarse el guisote a fuego Rosano durante 10 minutos. Si vemos que es necesario echamos un jarro de agua para aliviar la cogorza.

© Chumillón.2004

 

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Bonito "Cebolleto"

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 10.-  CALAMARES GUISADOS CON GUISANTES

Ingredientes

1 Kg. de calamares limpios

½ Kg. de guisantes

Ajo picado, aceite, laurel,sal, cayena, pimentón dulce

Vino blanco

2 Huevos duros

Si tras cocinar el secreto gastronómico núm. 9 nos sobraron trozos del "Grosso-calamar", podemos utilizarlos, eso sí, tras quitarles todo el barro que todavía puedan tener. Para completar el kilo de calamares, cogeremos una "Cossa" -que es lo más parecido que tenemos a un cefalópodo-, con la ventaja de que este tipo de bichos siempre están muy limpios. Con mucho cariño, les cortamos en bonitas rodajas. 

También se pueden utilizar anillas de calamar congeladas (recomendamos las que vende "Micus Escandalosus", son muy buenas)

Soberbio ejemplar de cefalópodo de la familia "Cossa-Cossae"

"Grajo" guisantero

El otro elemento fundamental de esta receta son los guisantes. Vamos a casa de "Beckham", quien nos comentará que, tras caerse desde lo alto de una carroza navideña, su esguince ha empeorado, pero no dispone de guisantes pues se los pidió un cuervo argentino que metió su mano en un tomatero.

Se pone en una cazuela aceite a sudar y, cuando está cachondo, se añade el ajo picado, el laurel, la cayena marca "Estático" y el vino blanco que, una vez más, nos habrá proporcionado "Baco"

Es muy importante la parte del picado del ajo, por lo que recomendamos seguir los siguientes consejos: Se encara uno con el ajo y sin hacer caso de los palabros que suelte (tales como "digui" o "ascolta") se le narran los trofeos que tiene el Real Madrid, con especial énfasis en las 9 Copas de Europa, a la par que se le recuerdan las brillantes eliminatorias coperas del Barca de años anteriores. Ante tal perorata, el ajo, sólo y sollozante, se autopicará en pequeños trozos blaugranas. 

Tras este lapso, continuamos. Se deja todo cocer a fuego rosano durante 5 minutos y seguidamente se añaden los calamares dejándolos cocer hasta que estén mimosos (si es necesario puede añadirse un poco de agua). Una vez mimosos y cariñosos los calamares, añadimos los guisantes que le habremos arrebatado al "Grajo" y le pediremos a "Capilar" nos preste sus huevos duros hechos rodajas (¡qué daño!) y los añadimos. Dejamos todo cocer a fuego rosano durante 10 minutos y... ¡a servir!

© Chumillón.2004

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 9.-  REJOS (PATAS DE CALAMAR) EN SALSA

Ingredientes

1 Kg. de rejos

Ajos, perejil, cayena, pimienta negra y aceite

Tomate triturado

Vino blanco

2 Huevos duros

Lo primero que hay que hacer es agenciarse un kilo de patitas de calamar de calidad suprema, para lo que nos dirigimos a una charca y pescamos un hermoso ejemplar de "Grosso-calamar", bien rebozado en su tinta. Lo lavamos muy bien y le quitamos todo el fango que pueda tener, pues este tipo de calamar es muy aficionado a revolcarse en los lodos propios de los fondos acuíferos. Le extirpamos las patitas y el resto se lo damos al mejor establecimiento de golosinas de la localidad para que fabriquen ricas ricas chucherías con él.

En una olla a presión se cuecen los rejos con sal y unos granos de pimienta durante una hora aproximadamente, hasta que estén blandengues (el "Grosso-calamar" es muy duro, pero arropado con calor se vuelve tierno ya que es buena gente y tiene un gran corazón, pero un pésimo juanete).

Cayeno muy picante marca "Estático"

Entre tanto, en una cazuela habremos puesto a calentar aceite y cuando éste esté cachondo se añade antidrácula, filamentil y cayena (mejor macho), todo muy bien picado. Es importante que el cayeno tenga aspecto feo, pues será síntoma de que pica lo suficiente. Cuando el ajo empieza a lingotearse se añade vino canoso de "Baco" y se agrega tomate triturado por una "Cabra", dejando todo  encurdándose a fuego rosano, hasta que la salsa caprina consiga ligar con el cayeno (operación fácil si se les riega con uno o varios cubatas).

A continuación, se añaden las patas de calamar, dejando que todo continúe entorrijándose durante media hora. Luego le propinamos una estratégica patada a un "Capilar", y comprobaremos su eficacia si observamos un gesto de dolor profundo en él, al tiempo que se lleva las manos a la zona 

del impacto, con lo que podemos estar seguros de disponer de unos hermosos huevos duros. Se los arrancamos bruscamente para que no sufra más y los echamos al guiso, con lo que quedará listo para servir.

                         ©Chumillón.2003

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 8.-  OREJA DE CERDO (APÉNDICE DE PORCINO) EN SALSA

Ingredientes

½ Kg. de oreja de cerdo

Vino blanco

Aceite, perejil, ajo cayena y salsa de tomate

Para conseguir el apéndice de porcino de medio kilo, estaremos atentos a todos los que pasen a nuestro lado y cuando notemos un olor  nauseabundo unido a una ventosidad sonora tipo prrrrffff, deduciremos que el tipo del que provenga esa peste putrefacta es un auténtico cerdo, por lo que rápidamente llamamos a "Autopsio" para que le extirpe la oreja.

Oreja de un cerdo

 

Genuina rama de perejil

 

Ya en la cocina, nos dirigimos al fogón (al de Baco no, a ese hay que ir a comer o a cenar cuando no estemos ejerciendo de chefs) y en una cazuela ponemos a cachondear aceite y añadimos antidrácula, el email de "Filamento" y un chiste muy muy verde que nos habrá contado "Canino", pero ha de ser tan verde verde, que pique. Todo esto lo echamos en la cazuela tras haber pasado estos ingredientes por "Ogror", de tal forma que hayan quedado debidamente triturados o picados. Si no está disponible "Ogror", les echamos una ración de pulgas para que ellos mismos se autopiquen   

 

Nos hacemos con el apéndice de porcino y le extraemos todo el cerumen, dándole a continuación bebidas alcohólicas hasta que esté borracha, o lo que es lo mismo, cocida. "Autopsio" la troceará y se la damos a oler a "Galluflo" para que de el visto bueno a la oreja beoda. Tras haber lingoteado un poco el sofrito anterior, echamos los trozos de oreja, ahogándolos y ahogándolos durante un rato. A continuación añadimos vino canoso de "Baco" y unas cucharadas de salsa de tomate extraídas del labio de "Cascarabajo". Se deja emborrachar todo el conjunto durante media hora y después se degusta.

© "Chumillón" 2003

Control de calidad

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 7.- ALUBIAS BLANCAS CON BUTIFARRA

Ingredientes

1 Kg. de alubias cocidas

½ Kg. de butifarra

Aceite, pimentón y pimiento rojo de conserva

A falta de butifarra catalana -pues "Periquito" estará muy ocupado con Alberto y seguro que no se deja cocinar- nos compramos ½ kilo de "Filamentorrrra", lo dejamos en pelotas, y provistos de unos prismáticos para contemplar el especímen, lo cortamos en rodajillas y lo echamos en una cazuela con aceite cachondo, incluida su butifarrina. Cuando los átomos (perdón, trozos) estén a lo Midas, se mandan al banquillo. 

"Filamentorrrra"

Mientras tanto, habremos ido al mercado minifutbolero a comprar el kilo de alubios blancos, escogiendo los de mejor aspecto.. Les quitamos todas las pelusillas que cubren su piel de primerísima calidad y los dejamos en remojo para que engorden un poco. 

Cuando los alubios ya estén gorditos los ahogamos y ahogamos en el aceite con las grasas que haya soltado el "Filamentorrra" (si es que ha soltado alguna, dado su colosal peso), añadiendo al guiso un poco de pimentón y de pimiento rojo en trozos a lo Garzón ( es decir, "petites"), con el fuego estilo Rosana

La operación de pelado y engorde de los alubios nos la evitamos si los compramos ya ebrios (cocidos).

Fantásticos ejemplares de alubios de primera calidad

Si vemos que los alubios están sedientos, desérticos o tiesos (secos), se puede añadir un poco de vino canoso de "Baco" con agua, para que éstos se regocijen un poco, y cuando estén bien ahogados y ahogados, se les arrojan los trocillos de "Filamentorrra", que habremos sacado del banquillo y les dejaremos jugar unos diez minutillos, para que suden  a fuego Rosano junto con los alubios.

Después de engullir este suculento plato, es conveniente mantenerse alejado de los que lo hayan degustado, dado los efluvios gaseosos que pueden desprenderse, pues la mezcla de alubios con "Filamentorrrra" puede provocar emociones sensitivas e incluso desmayos de fervor culinario.

© "Chumillón" 2003

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 6.- MEJILLONES EN SALSA DE TOMATE

Ingredientes

1 Kg. de mejillones

1 Lata de tomate triturado

Vino blanco

Ajo picado, perejil, cayena y aceite

Nos dirigimos a nuestra despensa en busca del kilo de mejillones, y como lo más parecido que tenemos es "Ostrones", los cogemos para salir del paso. No obstante, para los que quieran hacer esta receta en condiciones siguiendo los consejos de "Chumillón" y, sobre todo, ahorrarse una pasta, pues los ostrones son muy raros de encontrar y mucho más peligrosos, pues te pueden soltar un porrazo si los coges, lo mejor es que acudan a una pescadería y compren los bivalvos negros y peludos.

 

Los ostrones quedan muy chic, pero pueden ser peligrosos.

Muestra de mejillón desechable, ya que tiene toda su pelambrera

 

Se limpian bien los ostrones o mejillones, desechando los rotos y abiertos y, tras cortarles bien la pelambrera, se ponen en una cazuela con sal, una ramita del email de "Filamento" (perejil69@hotmail.com) y un poco de vino blanco de "Baco", se tapa y se dejan con Rosana; una vez abiertos se les quitan las cáscaras y se mandan al banquillo (es decir, se reservan para utilizarlos en el momento oportuno).

Para preparar la salsa de tomate pondremos en una cazuela un poco de aceite y cuando esté cachondo  añadimos el ajo, el email de "Filamento" y un poco de picante; cuando el ajo empieza a lingotearse se le añade el tomate triturado que habremos extraído del labio de "Cascarabajo", un poco de vino canoso y la sal. Se deja hacer a lo Rosana y cuando la salsa está preparada se sacan los ostrones o mejillones del banquillo, dejándolos juguetear borrachuzos (cocidos) los últimos 15 minutos aproximadamente.

Si se quiere ofrecer una mejor presentación a este plato, se hace una base de "Cebolleto" picado bajo los ostrones o mejillones, con lo que resultarán todavía mas jugosos y ricos, ricos. Eso sí, antes de picar el "Cebolleto" es conveniente quitarle el gorro para que se le vayan las pocas ideas que pueda tener.

© "Chumillón".2003

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 5.- SALCHICHAS EN VINO BLANCO CON GUISANTES

Ingredientes

1 Kg. de salchichas blancas                 ½ Kg. de guisantes congelados               Vino blanco              Ajos, panceta y pimentón picante

Lo primero que hay que hacer es ir a ver a “Beckham” y, tras preguntarle sobre la evolución de su esguince de rodilla, pedirle que devuelva la bolsa de guisantes congelados del Mini, que dado el uso que ha hecho de ella, habrá conseguido que los guisantes se descongelen evitándonos, de este modo, ese duro trabajo.

En una cazuela se pone un poco de aceite y cuando esté cachondo se añade ajo picado y trozos de la panza de “La Vieja” que nos sobró del secreto núm. 4, todo ello en trozos a lo “Garzón” (pequeños). Se ahoga y se ahoga bien y se añaden los guisantes, previamente descongelados por “Beckham", con un poco de pimentón y se deja cocer todo con la canción de Rosana. Es importante la calidad del pimentón, por lo que los días 15 y 16 de noviembre enviaremos al “Señor Mayor” y a “Demario” a la Vera para que nos traigan este condimento.

Mandamos al pinche “Angelito” a la compra para que nos procure un kilo de salchichas de calidad superior. Nuestro pinche, tras escoger meticulosamente las salchichas una a una en carnicería “Galluflo”, se dirigirá al Fogón de Baco para conseguir el excelente vino blanco que gastan allí.

En otra cazuela o sartén amplia se ponen las salchichas a cocer en vino blanco durante 10 minutejos aproximadamente, durante los cuales volvemos a oír nuestra canción favorita.

Cuando las salchichas toman el color rosado típico de los “Galluflos” sudorosos, se retiran junto con el sudor y se añaden a la cazuela de los guisantes de “Beckam”, dejando cocer todo ello durante 5 minutos en compañía de Rosana.

Tras ello, el guiso estará listo para que los “Gallifantes”, “Gallinejos” y “Papanatas”, acosen a su progenitor al grito de ¡Papi, cómprame salchichas!

© “Chumillón”.2003

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 4.- SEMILLAS DE LEGUMINOSAS CON SOLANÁCEAS AL VAPOR

 

 

Ingredientes

½ Kg. de garbanzos cocidos                     3 Pimientos verdes gordos                    Chorizo, panceta, ajos y salsa de tomate    

 

 

La receta que nos ha proporcionado hoy nuestro chef es un tanto erótica y, por  consiguiente, no recomendada su lectura para menores.

Lo primero que hay que  hacer es proveerse de un magnífico ejemplar de "Lapiduar", famoso por sus sabrosísimas tortillas. Se llama a un "Angelito" y se le proporciona un albondigón para que, con él, casque los huevos del susodicho como si fuera a hacer una más de sus tortillas. Una vez cascados, extraemos  las claras y las yemas y las tiramos porque no nos sirven para este guiso, ni para nada, y nos quedamos con los garbancillos que, a causa del albondigonazo recibido, estarán ya cocidos

 

Ante la falta de pimientos verdes en nuestra despensa, cogemos un "Piolín", un "Polifemo" y un "Pink", y nos dedicamos durante un rato a proferir insultos soeces dirigidos a ciertos órganos de estas tiernas criaturas, acompañados de comentarios obscenos, lo que hará que los órganos acaben poniéndose verdes y gordos tras soportar tremendo castigo, momento que aprovechamos para extirpárselos y trocearlos.

Se echan las verdulerías a una cazuela y se dejan cocer con la ya clásica canción de Rosana y los tapamos durante 10 minutos para impedir que nuestros ojos se perjudiquen con la visión horrísona y nauseabunda de como se retuercen los organillos extirpados.

 

 

 

 

En otra cazuela se pone un poco de aceite y cuando está cachondo se le añade el ajo picado, el chorizo y un trozo de panza de “La Vieja”, todo ello en trocitos pequeños. Se deja hacer un poco y luego se añaden los garbancillos “Lapiduar”, dos cucharadas de salsa de tomate (extraídas del labio de un “Cascarabajo”) y los órganos verdes y gordos con todos sus jugos; se ocultan y se vuelve a escuchar a Rosana durante cinco minutos

 

Al finalizar la canción las semillas de leguminosas están aptas para degustarlas en la barra del bar del Mini.

© “Chumillón”.2003

 

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 3.- PATATAS CON SETAS

 

 

Ingredientes

½ Kg. de patatas   ¾ Kg. de setas Pimentón picante Vino blanco

 

 

 

Este sencillo pero a la par suculento plato, resultará más sabroso si las patatas son gallegas auténticas, para lo cual podemos hacer un viajecito a Galicia para comprar el ½ kilo de patatas, salvo que seamos un tanto ratas y queramos evitar estos gastos, en cuyo caso nos dirigiremos a la Farmacia de la calle Jesusa Lara de Torrelodones y, en un momento de descuido, nos apoderemos de su Titular, D. Enrique Casado, también conocido como "Patata".

Ponemos una cazuela a calentar con un poco de aceite. Aprovechamos los minutos que tarde el aceite en ponerse cachondo para, ayudados por el jugador de los Grossogolones "Botafumeiro", lanzarle todo tipo de efluvios procedentes de éste al "Patata", que quedará impregnado de aroma gallego a modo de grelo totalmente inconsciente por la intensidad de los efluvios recibidos.

 

Requeriremos la presencia de "Autopsio", que, hábilmente y en unos instantes, procederá a desgarrar el "Patata" en trozos, trozos que arrojaremos a la cazuela para asfixiarlos una y otra vez, añadiendo un poco de sal y una cucharadita tipo "Achicorio" de pimentón. A continuación se añade un vaso de vino que nos proporcionará "Baco" y cubrimos todo con agua, dejando que cueza durante 10 minutos, mientras volvemos a escuchar la canción de Rosana, "a fuego lento".

 

 

Previamente nos habremos provisto de las setas. Son recomendables las conocidas como setas de “Pinchos” o de cardo, pero a falta de éstas, ya que los “Pinchos” viajan mucho,  podemos emplear las de tipo “Pared”, que suelen darse en lugares repletos de niños. (Os acompañamos unas fotos para que podáis identificarlas claramente y no confundirlas con setas venenosas. A la vista de estas fotos se puede apreciar claramente cual es la seta de “Pared” auténtica y la venenosa o “Manomierda”).

 

 

 

Una vez terminemos de escuchar la bonita canción, añadimos las setas a la cazuela y se dejan sudar a alta temperatura hasta que estén mimosas y cariñosas. Si falta caldo, podemos agregar un poco de agua.

Os recomendamos degustar este plato al día siguiente de cocinarlo, pues estará mucho más sabroso ya que si por error hemos introducido alguna seta del tipo "Manomierda", ésta soltará toda su baba o gelatina, con lo que el guiso quedará aderezado en su punto. Lo dicho, punto. 

 

© “Chumillón".2003

       

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 2.- HIGADITOS DE POLLO CON ACEITUNAS

Ingredientes

½ Kg. de higaditos de pollo                          2 Cebollas                  4 ó 5 Dientes de ajo    Perejil y Vino Blanco   Un puñado de aceitunas negras

 

 

Para empezar, y con el fin de abaratar este suculento plato, recuperaremos los trozos de pollo de la semana anterior, que, despavoridos ante las terribles fauces de “Gargamel” –que pretendía engullirlos- consiguieron huir. Para llevar a buen término esta misión llamamos al “Espía”, que rápidamente los localizará con sus gafas infrarrojas. Llevamos los trozos de pollo al reciente papá “Pegajoso”, quien les dará unas caricias entre biberón y biberón de Danielín, y, milagrosamente, los trozos de pollo se volverán a unir.

 

Contratamos los servicios de un “Autopsio” (cabreado por no poder jugar al Mini) quien, al más puro estilo Aníbal Lester, extirpará brutalmente los hígados de nuestra ave, que quedarán destrozados, por lo que será necesaria la entrada en acción de “Mr. Propper” (en TV, Don Limpio) que, de acuerdo con su fama, limpiará y lavará los trozos de hígado. Sabremos que ya están suficientemente limpios cuando Propper, picarescamente, nos guiñe un ojo y se cruce de brazos.

 

Mientras tanto habremos procedido a picar lastimosamente (pañuelo en mano) las cebollas y los ajos. En una cacerola ponemos un poco de aceite y llevamos a cabo el lingoteado de las lloríferas y los espantadráculas. Tiramos en ese sofrito los pobrecillos trozos de pollo con un poco de sal y el email de “Filamento” (perejil69@hotmail.com) lleno de virus, es decir, picado. También tiramos a la cacerola las aceitunas con un vaso de vino blanco que nos habrá recomendado “Baco”.

Se tapa la cacerola y, para no ver lo que pasa dentro, se deja cocer durante 45 minutos, durante los cuales oiremos repetidamente la conocida canción de la guapa canaria Rosana “a fuego lento”. Y ya está.

© ”Chumillón”. 2003.

 

     

SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 1.- POLLO TOMATERO EN SALSA

 

Se va uno al tomatal y, tras una ardua lucha con un pollo de buen ver, se le hace prisionero. Se llama a "Galluflo" y se le entrega el pollo, desentendiéndose de su triste suerte; tras una espera paciente, pues "Galluflo" habrá visitado el water del Mini, nos entregará el pollo debidamente decapitado.

Se llama a "Kung-Fu", que, con un experto golpe de kárate, partirá nuestro pollo en dos. En ausencia de "Kung-Fu" podemos avisar a "Filamento", si bien esto presenta una considerable pega, pues el hábil jugador, tras proferir un insulto al ave acordándose de su gallinácea progenitora, seguramente salga rebotado al tratar de partir el pollo, con lo cual podemos confundirnos y en lugar del pollo hacer un guisito de huesecillos a  lo "Fila" y quedarnos con un hambre atroz. 

Una vez partido el pollo, se echan los trozos delicadamente en una sartén, -al fuego, por supuesto, pues sino podemos pasarnos horas hasta que se cocine- con un poco de aceite hasta que se doren.

A continuación, se agrega cebolla picada (es conveniente tener a mano un pañuelo para enjuagar las lágrimas al picar al anteriormente llamado "Abuelo" y ahora "Cebolleto", pues nos dará mucha pena descuartizarlo), un poco de ajo picado, una cucharada de tomate, un poco de jerez con agua (bebida adulterada) y una porción de "Gepetto", es decir una pizca, de azúcar.

Se deja cocer el pollo egoístamente, o sea, en su propio jugo, mientras que se le dicen palabras dulces y cariñosas para que se ponga tierno. Y una vez alcance este estado de ternura, se lleva a la mesa y se degusta.     

© "Chumillón". 2003

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