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Esta sección tiene lugar en el programa radiofónico “La Hora del Mini”, que se emite los sábados a las 10,00 hs. en Onda Torrelodones (107,3 de la FM). En él, el gran maestro del arte culinario, el chef “Chumillón”, nos va desvelando los secretos de sus famosas recetas. Estos secretos los divulga a voces en nuestro citado programa, pero, dados los profundos sonidos guturales que emite y la velocidad que gasta, pocos pueden tomar buena nota de sus consejos gastronómicos. Por esto, los reproducimos aquí, para que las buenas y buenos amos de casa puedan realizarlos en sus cocinas. Y si queréis degustarlos, todos los sábados, tras el programa de radio, "Chumillón" lleva el secreto del día a la barra del Mini. |
Para una mejor comprensión de los ingredientes de las diferentes recetas o secretos gastronómicos de nuestro chef, os recomendamos empezar la lectura de las mismas por el "secreto gastronómico núm. 1".
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 61.- CARNE CON TOMATE |
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Ingredientes 1 Kg. de carne de vaca para guisar Cebolla, ajo, pimienta, guindilla y aceite 1 Lata de tomate triturado y vino blanco
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Lo primero que vamos a hacer es preparar la salsa, para lo cual cogemos una sartén y la ponemos al fuego con un poco de aceite. Por otra parte enfrentamos al "Cebolleto" y el "Periajo" -como ya es habitual- para que se dediquen a decirse todo tipo de improperios, hasta que estén muy picados, momento que aprovechamos para echarlos al aceite que ya se habrá puesto en estado cachondo o caliente. Cuando el "Cebolleto" esté bien lingoteado (nota del transcriptor: al "Periajo" nuestro chef no le hace puñetero caso), le añadimos el vino blanco, dado que se habrá quedado seco tras su confrontación dialéctica con el ajo, y al mismo tiempo le echamos la lata de tomate triturado, y dejamos embriagarse a fuego "roxano" hasta que todos estos ingredientes queden prendados unos de los otros, de tal forma que liguen entre ellos. Rectificamos de sal. |
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Si no disponemos en nuestra despensa de la lata de tomate triturado, podemos utilizar un bote de tomate haciendo uso del triturador que todo buen cocinero debe poseer. Ponemos el citado artilugio encima del bote e ipso facto quedará triturado su contenido. Es recomendable usar trituradores de la casa "Ogror", pues son los más eficaces y resistentes. "Chumillón" nos había dicho que rectificáramos de sal, pero ¿qué demonios vamos a rectificar si no hemos echado sal? Al que hay que rectificar es a él, pues todos los días nos organiza unos líos con sus recetas que no hay quien se entere de lo que tenemos que hacer para que el plato nos quede en condiciones y no haya que tirarlo directamente a la basura. |
Bote de tomate con feroz triturador incluido |
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"Periajo" de hermosa cabeza |
Y ahora, a ensuciar más cacharros, pues nos manda lingotear la carne, salpimentada, en un poco de aceite. Cuando haya adquirido el color del oro, añadimos la salsa de tomate y, con la cazuela bien tapada para que no se escape nadie, hacemos partícipe a la carne de los lingotazos de vino blanco que se están dando los de la salsa, eso sí, a chupitos cortos y lentos hasta que la carne se ponga melosa. Servimos caliente. ¡Hala, a quemarse! y luego las reclamaciones para nosotros mientras "Chumillón" tan contento en su casa riéndose por lo bajini del bromazo que ha dado a sus comensales al tratar de degustar el plato en estado cachondo. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 60.- CARNE AL ESTILO DEL RUBIO DE LA CARMELA |
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Ingredientes 1 Kg. de carne de ternera para guisar 2 Manzanas rojas, 12 ciruelas pasas sin hueso, 100 grms. de almendras trituradas Aceite, pimienta, azucar, vino blanco
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Llamamos a la Carmela y le pedimos que nos deje un rato a su hijo rubio; le llevamos a la cocina y como el rubio es muy exigente, nos pedirá que le demos los ingredientes que aparecen a la izquierda. El rubio pondrá a cachondear en una cazuela un poco de aceite y se dedicará a estropear, ajar y pochar la cebolla en el aceite. Llamamos a una ternera cualquiera que pase por la calle y la invitamos a pasar a la cocina; una vez en ella, le ponemos música de streeptease y el animal empezará a desnudarse lentamente, en el momento que se quite la falda, nos apoderamos de ella y se la damos al rubio que la hará jirones. Despedimos a la ternera que se irá muerta de vergüenza a la calle al ir semidesnuda. |
100 gramos de almendras antes de ser pasadas por el molinillo de triturar. Nótese que las almendras están en plena floración, si bien esta flor no es tan bonita como la de los almendros del valle del Jerte, por lo que, dado su feo aspecto, la cortamos y la tiramos con repugnancia y asco a la basura. |
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Cuando la cebolla, pese a estar estropeada, adquiera un color bronceado como si estuviera en la playa en lugar de en una cazuela con fuego, el rubio añadirá los trozos de la falda de la ternera, eso sí, para darles un poco de gracia dado su penoso estado, los salpimentará y los vertirá en la cazuela dejándolos que también se bronceen bien. Mientras se broncea todo, el rubio se apoderará de las dos manzanas y -aunque sea una lástima- las cortará en rodajas con mucho cuidado para no hacerlas daño y mucho menos a los huesecillos que tienen en su interior. |
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Par de bonitas manzanas rojas |
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Ciruelo rojo expulsando el hueso |
El rubio cogerá los 100 grms. de almendras y los pasará por el moderno triturador, que con sus plateadas fauces metálicas las destrozará. A continuación se irá a por las ciruelas y las quitará los huesos estrujándolas. Todos estos despojos los echará en la cazuela rociándolos con azúcar y luego los cubrirá con vino blanco para que se alegren el cuerpo después de tanta brutalidad que ha hecho con ellos. Finalmente, dejará que todo el conjunto se embriague a base de bien, hasta que los restos de la falda empiecen a decir tonterías y memeces, señal inequívoca de que están tiernos. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 59.- SOLOMILLO DE CERDO AL PIMENTÓN |
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Ingredientes ½ Kg. de solomillo de cerdo 100 gr. de jamón serrano. 2 patatas cocidas con piel Ajo, sal, aceite, pimentón dulce
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Si bien la gente piensa que los mejores cerdos se encuentran en tierras extremeñas y salmantinas, últimamente está en pleno auge la raza porcina catalana de la variedad "rovireche-caroditus", por lo que nos podemos hacer con un ejemplar de la misma. Sin hacer ni puñetero caso de los gruñidos del marrano, le arrancamos el solomillo y lo cortamos en trozos tirando el resto del puerco a la basura, pues su conservación puede originar olores sumamente fétidos que dañen la integridad de los restantes productos sanos y de calidad que guardamos en nuestra despensa. Ponemos a macerar los trozos del cerdo, junto al ajo muy cabreado, sal, pimentón y aceite, dejándolo descansar durante media hora a la pascuala (aunque él no se merezca en absoluto el reposo, pero así jorobamos al pascuala, al que le gusta compartir lecho y todo lo que se tercie con esta clase de marranos). Durante el reposo es muy probable que ambos se dirijan mutuamente unos gruñidos muy raros en forma de preguntas y respuestas, tales como: "¿esta?", a lo que el otro responderá "tut" . No les hacemos el más mínimo caso. |
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En una cazuela pondremos a cachondear un poco de aceite, añadiendo las patatas ebrias con su piel circuncidadas en rodajas y, como han sido malas, como castigo las ahogamos y ahogamos una y otra vez, junto con unos dados de jamón. Una vez pasada la fase del reiterado asfixiado, apartamos satisfechos el fruto del estrangulamiento y lo dejamos descansar, momentos que podemos aprovechar para jugar una partidita con los dados, pero sin comérnoslos. |
Apestoso cerdo rosáceo "rovireche-caroditus" |
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Suculento jamón serrano en plena producción de feos dados |
En la misma cazuela -en la que habrán quedado las babas que hayan soltado las patatas y los dados a causa de las repetidas maniobras de ahogamiento- echamos el recalcitrante solomillo del guarro, tratando de broncearle bien con un poco de aceite: los trozos del "rovireche" adquirirán un aspecto más sano y doradito. En ese momento, añadimos las patatas y los dados de jamón, zarandeándolos a base de bien, para luego dejarlos embriagar a fuego roxano durante diez minutos. Pues ya está. Servir tratando de presentarlo en un recipiente más decoroso que el que nos ha proporcionado "Chumillón" en el día de hoy (tal como muestra la foto), aunque el plato no se lo merezca. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 58.- POLLO AL LIMÓN |
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Ingredientes 1 Kg. de muslos de pollo Aceite, vino blanco, aceitunas negras Limón, cebolleta, ajo, sal y pimienta
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Buscamos un bonito pollo provisto de hermosos muslos y se los cortamos con huesos incluidos. No obstante, el chef nos dice que también podemos hacer este plato con cualquier otra parte del pollo. Una vez cortados los muslitos, los troceamos (tener mucho cuidado para no incluir la fea zona que presenta en el entremuslo, ni tampoco la fiera cabeza rematada en estrafalaria cresta salvaje); los salpimentamos y los freímos en aceite junto a dos dientes de "Periajo" enteros y pelados, para lo cual habrá que llevar al blaugrana al dentista para que le extirpe dos molares, por ejemplo, y con el torno les quite el esmalte. |
Bonito pollo mostrando impúdicamente sus muslos |
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En otro cacharro aparte, sofreímos en un poco de aceite algo más de "Periajo" y la cebolleta, ambos muy cabreados. Para picar al primero no hay más que decirle unos cuantos "Uh, uh, uh...", mientras que la segunda bastará con que la separemos de sus hermanitas para que se torne muy disgustada al ser alejada del feliz bulbo materno. Y de nuevo "Chumillón" nos lía con sus recomendaciones, pues nos dice que incorporemos a este recipiente el pollo (¿para qué lo hemos frito aparte con dientes de "Periajo", si luego lo echamos sobre otro poco más del antidrácula que contiene este segundo cacharro?), y va más allá: lo ahogamos y ahogamos bien; pero ¿cómo vamos a estrangularlo si le hemos extirpado la cabeza? Pues bueno, será para despistar. Dicho y hecho, cogemos la testa del ave y nos dedicamos a asfixiarla una y otra vez. Si así se queda contento.... |
Cebolletas pamperas en plena floración aferradas con sus raíces al bulbo maternal |
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Herrrrrrmoso ejemplarrrrrr de limón holandés de aspecto muy agrrrrrrrio, perrrrrro de corrrrrazón muy dulce |
Añadimos las aceitunas negras también cabreadas, la piel de un limón echa tiras, un poco de vino blanco y los jugos del limón, para lo cual le apretujamos por su orondo cuerpo (ver el cítrico de la foto) y por su boquita en forma de surtidor expulsará todos los líquidos amarillos que contiene (este plato no es para aprensivos, pues imaginaros qué tipo de líquidos de ese color puede expulsar). Dejamos todo embriagarse durante 20 minutos, añadiendo un poco de agua si fuera necesario, el caso es que debe quedar con poca salsa (y de nuevo nos preguntamos, ¿para qué le añadimos agua si debe tener poca salsa?). Y el reamte final: le podemos añadir unos tacos de jamón (¿de donde los sacamos si no nos los ha incluido entre los ingredientes?). "Baco" nos recomienda maridar esta receta con vino blanco fransola de Torres. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 57.- SALTEADO DE HABITAS CON GAMBAS |
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Ingredientes 800 gr. de habas congeladas 200 gr. de gambas cocidas y peladas Aceite, ajo, harina
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Hoy vamos a llevar a cabo una receta sumamente barata, rápida y fácil de hacer. Por razones presupuestarias no vamos a utilizar gambas de Huelva, ni habas frescas, sino que tanto unas como otras las vamos a comprar congeladas. Para empezar, cocemos las habas siguiendo las instrucciones del envase (se conoce que "Chumillón" no quiere mojarse sobre cómo hacerlo por si no queda bien no poderle culpar de ello). Una vez cocidas, las resbalamos o escurrimos, reservando una parte del caldo de cocción. Nos hacemos con el ajo y empezamos a decirle todo tipo de improperios y palabros que puedan irritarle, hasta conseguir que se cabree bastante. Cuando ya está bien picado, lo ponemos en una cazuela con aceite para conseguir que adquiera un colorcillo dorado. |
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Cuando el ajo esté dorado, añadimos la harina ahogándola una y otra vez hasta que esté bien ahogada. Después agregamos dos vasos del caldo de las habas que habíamos reservado previamente y las gambas cocidas y peladas. Sabia advertencia la de nuestro chef en cuanto a que las gambas estén peladas, para lo cual previamente las habremos desnudado del todo y privado de sus hermosos bigotes, así como arrancado la bonita y simpática cabeza. Por último, añadimos también las habitas escurridas, probamos de sal y dejamos a fuego suavón hasta que la salsa se ponga espesa. Si vemos que la salsa tarda tiempo en ponerse borde, podemos irle añadiendo harina. |
Hermoso ejemplar de gambo provisto de portentosa y simpática cabeza |
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Habos congelados ya cocidos, como se desprende claramente de la cara de embriaguez del mayor de ellos. |
"Chumillón" nos dice finalmente, que si no disponemos de gambas, lo podemos hacer con cualquier otro marisco, como por ejemplo colas de langostinos. No entendemos bien esto, pues no nos imaginamos unos percebes con habas. En cuanto al vino con el que maridar esta receta, "Baco" nos recomienda -en línea con la baratura del plato- un vino blanco de Rueda de los Hermanos Luton (2 hermanos franceses, que no son los Lumiere, los del cine, sino unos borrachuzos) y que es francamente bueno y barato (podéis encontrarlo en el Jardín de Epicuro a 5 € la botellita). © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 56.- SEPIA ENCEBOLLADA |
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Ingredientes 1 Kg. de sepia Cebolla, ajo, vino blanco, guindilla y aceite. 3 Huevos duros
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Cogemos la caña de pescar y vamos al sepiario más cercano a nuestro domicilio; ponemos como cebo una cervecita y casi de inmediato un hermosísimo sepio de 1 kg. picará el anzuelo. |
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Una vez en casa, lo congelamos, ya que nuestro chef nos ha dicho que él prefiere la sepia congelada. Acto seguido, descongelamos el sepio, lo limpiamos bien y lo cortamos en tiras o dados. En una cazuela ponemos a otoñar o pochar abundante cebolla y ajo, en su estado ya habitual en este recetario, es decir, muy cabreados o picados el uno con el otro, también añadimos guindilla al gusto, y nos preguntamos ¿al gusto de quién?, o es que a lo mejor no hemos cogido bien la receta y lo que hay que hacer es añadir guindilla al busto de alguien o de alguna para darle un toque picante al asunto. Cuando la cebolla empieza a lingotearse, añadimos el sepio, lo salamos y agregamos el vino blanco para que se consuele, aunque para aplacar los efluvios etílicos le podemos echar un poco de agua. |
Gallino silencioso mostrando con orgullo sus hermosos tres huevos duros |
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Vino blanco somontano Beckembauer |
En cuanto al vino -según "Chumillón"- si hacemos el plato a primeros de mes le podemos echar jerez y si es a finales un simple vino blanco de tetrabik. Cubrimos todo y dejamos embriagarse al sepio al tiempo que le ponemos la canción de Roxana "a fuego lento". Cuando el sepio, afectado por el vino y la susodicha melodía empiece a decir más tonterías de las habituales en él, será claro síntoma de que se encuentra en estado tierno. Hay que poner especial cuidado en la intensidad del fuego, pues si se nos va la mano y lo ponemos fuerte, el sepio se puede arrebatar y este cefalópodo en concreto, en estado de arrebato o cabreo puede tener unos efectos insospechados para nuestro estómago. Por último, añadimos los tres huevos duros que le habremos quitado al gallino "Silencioso" , hechos rodajas y servimos en estado cachondo, acompañándonos de vino somontano de la variedad "Beckembauer" o de nombre algo parecido. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 55.- TERNERA A LA JARDINERA CON CHAMPIÑONES Y PATATAS DORADAS |
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Ingredientes Ternera para guisar Cebolla, tomate, apio, pimiento, laurel, sal, pimienta y vino blanco Champiñones y patatas cocidas
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Año nuevo, cocina nueva. Pues eso es lo que tendremos que hacer, una cocina nueva si queremos llevar a cabo la receta que hoy nos transmite "Chumillón", ya que para cocinar una ternera entera, necesitaremos un gran espacio con un fogón enorme. El caso es que nuestro chef nos ha dejado el plato de hoy sin indicarnos cantidades a utilizar, por lo que podremos emplear lo que queramos. Abrimos la puerta de la cocina y llamamos a la ternera que todo el que se precie debe tener cuidando su jardín; la invitamos a meterse en una cazuela de más o menos 2 metros cúbicos de capacidad, donde la estarán esperando unos 300 kilos de verduras, una hoja de laurel (?????), cantidades ingentes de pimienta, varios litros de vino blanco, un poquito de aceite (?????) y unas montañitas de sal. |
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Entre las verduras que hemos introducido en el recipiente, se encuentra el apio. Dado que es la primera vez que utilizamos este ingrediente, vamos a dar unos consejos sobre lo que hay que hacer con él: aunque nos de mucha pena, le cortamos los faralaes de la falda, ya que estarán un tanto sucios de su contacto con el suelo al bailar, y también le arrancamos la estupenda cabeza para conservarla para otros fines, ya que sería una lástima perderla en el comistrajo. Volvamos a la receta. Cubrimos todo lo que hay en la cazuela con agua (1.800 litros) y lo ponemos a embriagarse con el vino blanco hasta que la ternera de mugidos de placer, señal de que ya está tierna. Sacamos la ternera y pasamos la salsa por una hormigonera (aunque el chef nos ha dicho que lo hagamos con una batidora pero en el mercado no existen del tamaño adecuado para triturar estas cantidades). Cuando todo esté bien batido, vaciamos la hormigonera en la cazuela. |
Apium provisto de una bonita falda de faralaes |
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Florus campester arquitectonicuus |
En cuanto a los champiñones, "Chumillón" dice que pueden ser naturales o en conserva; preferimos los naturales. Nos hacemos con un buen montón de kilos de ellos y los limpiamos quitándoles las pelusillas que puedan presentar, así como impurezas que se hayan podido adherir a sus prietas carnes. Volvemos a coger la ternera y la echamos a la cazuela junto con los champiñones, así como unas patatas borrachas y lingoteadas con mantequilla. Dejamos sudar todo a fuego "Roxano" y servimos en estado cachondo. © Chumillón.2006 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 54.- SOLOMILLO DE CERDO "ENTOMATAO" |
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Ingredientes 1 Kg. de solomillo de cerdo Cebolla, ajo, perejil, guindilla, aceite y sal 1 Lata de tomate triturado, 2 huevos duros, vino blanco y pimienta molida |
Buscamos un gran cochino para quitarle el solomillo, pero lo más parecido que encontramos es un pequeño ejemplar como el de la foto de la derecha. No nos dejamos impresionar por los extraños quejidos del pérfido cochino y, con saña lo troceamos ayudados por las artes marciales del molinero de pimienta, que, tras descuartizarlo, lo salpimentará. Lo acostamos, con su asqueroso cuerpo tumbado a derechas como castigo. |
Birria de cochinillo "caroditus" |
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Molinero de pimienta encaramado en su molinillo moliéndosela. |
En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite, levantamos al marrano y lo echamos en el recipiente, ahogándole y ahogándole hasta que se ruborice a base de bien. Le expulsamos, y en el aceite que haya dejado el cerdo, ponemos a estropear o pochar el "Cebolleto" y el "Periajo", junto con un poco de perejil y de guindilla, todo ello al gusto. Una vez se haya pochado todo, añadimos un vaso de vino blanco (descorchando previamente la botella privándola de su raro tapón), y cuando el liquidejo se reduzca un poco, añadimos el tomate y dejamos hacer todo a fuego roxano. En el momento en que la salsa esté en su punto, añadimos los trozos del cochinejo y dejamos que se embriague hasta que la carne se ponga tierna, labor harto difícil porque el cochinillo de marras es muy duro dado que se junta con otros animales y bestias sin escrúpulos e instintos asesinos. |
Vino blanco Chumillino, con denominación de origen noble y rancio abolengo. |
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Par de huevos duros de la afamada firma "Capilar" |
Lo podemos servir acompañado de unas rodajas de los excelentes e inagotables huevos duros "Capilar" y un poco de perejil cabreado. Y si alguno tiene ganas, que se lo coma, aunque lo más recomendable es dárselo, en lugar de alpiste, al loro maragallo, para que, al engullir el fatídico perejil, la palme y nos deje a todos en paz. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 53.- REVUELTO DE SALCHICHAS CON PIMIENTOS DE PIQUILLO |
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Ingredientes ½ Kg. de salchichas 1 Frasco de pimientos de piquillo Cebolla, ajo, vino blanco y aceite
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Ya empezamos con los misterios, pues así, de entrada, "Chumillón" nos dice "las salchichas se ponen a cocer en vino blanco a fuego lento...". ¿Donde ponemos a cocer las salchichas, dentro de la botella? Pues va a ser que no, pues aunque el fuego sea roxano, acabará haciendo estallar la botella; luego entonces habrá que ponerlas en una sartén o en alguna cazuela o similar. ¿Y si no tenemos salchichas hembras y sólo tenemos salchichos machos? Tendremos que utilizar estos últimos, eso sí, antes les quitaremos los feos remates que llevan en los extremos de las cuerdecillas que los unen. Una vez resueltos estos dilemas y bien limpios los salchichos, los echamos en un recipiente al fuego lenturrón de Roxana, dándoles unos buenos lingotazos de vino blanco, hasta que se agarren una melopea o se cuezan. En ese momento, los retiramos del fuego, guardando los sudores que habrán soltado mientras se emborrachaban. |
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En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite sobre el que echamos al "Cebolleto" y el "Periajo" en estado de sumo cabreo, lo cual es bastante fácil de conseguir a base de recordarle al primero de ellos la brillante campaña del Madrid, mientras que podemos cabrear al segundo metiéndonos con el tal Olegué o Ulegué o como demonios se llame; el caso es conseguir que se estropeen o pochen. Cuando el "Cebolleto" esté tan harto de oír los comentarios sobre el Madrid que ya pase del tema, añadimos los pimientos de piquillo cortados en tiras, los salchichos y los sudores que desprendieron cuando estaban toligas. Probamos de sal y comprobaremos que están totalmente sosos, pues nuestro chef no nos ha indicado que la echáramos, por lo que corregimos y los salamos. Después de ello, dejamos embriagar todo (se entiende que con el vino que conservan los sudores) a fuego roxano durante quince minutos. |
Rosados salchichos importados de Oriente |
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Traviosos pimientos rojos con piquillo, uno abierto y otro cerrado |
Pasado ese tiempo, el guiso de hoy ya está. Al verlo terminado nos percataremos que ofrece un color rosáceo muy cursilón que no lo hace nada apetecible, por lo que podemos acompañarlo con un puré de patatas o con unas rodajas de huevos duros de la marca "Capilar"; mucho mejor que lo acompañemos con estas últimas, ya que disponemos de ellas en nuestra despensa, mientras que el puré de patatas todavía no nos ha enseñado "Chumillón" como se hace y es preferible esperar a que nos lo explique, que ir a la farmacia de la calle Jesusa Lara y sin venir a cuento hacer puré a su titular, pues posiblemente se cabree y nos haga él el puré. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 52.- POLLO A LA CANELA |
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Ingredientes 1 Pollo Canela, ajo, vino tinto Aceite, sal, harina, pimienta y perejil
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Nos hacemos con un pollo impúdico, es decir, desnudo para evitar desplumarlo y le decimos que lo vamos a cocinar. Ante tal noticia, al pollo se le erizará la cresta; no le hacemos caso y llamamos a un experto en cortar cabezas, apareciendo al instante el decapitador "Galluflo" que, después de cerciorarse de que no padece la gripe del pollo, le guillotinará para, a continuación, ensañarse con él haciéndole trozos pequeños. Como hemos cogido el primer pollo impúdico que hemos encontrado y resulta que es "Ahumado", salpimentamos todos los trozos en los que le ha convertido "Galluflo", para quitar cualquier resto de sabor a tabaco. Le dejamos reposar durante media hora, pasada la cual y comprobando que está un poco paliducho, le sofreímos con aceite hasta que parezca que viene de una sesión de rayos uva. |
Pollo impúdico "Ahumado". Antes de usarlo en la receta hay que someterlo a una cura de desintoxicación del tabaco |
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Y ahora, nos preguntamos: ¿cómo sofreímos al pollo en aceite?, ¿en una sartén, en una cazuela, en un puchero, en una olla? "Chumillón" no nos ha dicho nada al respecto, por lo que cada cual haga lo que le de la gana. Llamamos a "Periajo" y como represalia del pasado 0-3 del Barça, ayudándonos de un forceps, le arrancamos todos los dientes de cuajo. Tampoco "Chumillón" nos ha indicado cuantos ajos necesitamos, por lo que echamos la dentadura entera y sin desarmar ni trocear al comistrajo, pues más vale que sobre que que falte. Cabreamos sumamente al perejil hasta que se pique un montón y lo echamos también en el recipiente, así como un poquito de la fina harina de que disponemos en nuestra cocina. Ahogamos y ahogamos todo y lo cubrimos con agua por si no estuviera bien ahogado. Dejamos embriagarse todo a fuego Roxano durante veinte minutos. |
Canelo moliéndose su ramita de canela |
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Pizcos de harina asustados porque son conocedores de que van a ir a la cazuela. El de la izquierda está muy pero que muy atemorizado, mientras que el de la derecha muestra una sonrisa cómplice porque va a tomar vino |
Y de nuevo otra pregunta: ¿cómo se van a embriagar el pollo y sus acompañantes si no les hemos suministrado nada de alcohol? Bueno, continuaremos. Pasados los veinte minutejos les echamos el vino tinto (a buenas horas mangas verdes) y una cucharada de canela en polvo. Hoy nuestro chef nos lo está poniendo muy difícil, pues sólo tenemos canela en rama, menos mal que nuestro canelo particular pondrá manos al asunto y molerá su rama de canela. Por último, dejamos encurdar todo (ahora sí, pues ya tienen vino) alrededor de diez minutos hasta que "el pollo esté hecho". No acabamos de entender esto último, pues si al principio nos ha mandado trocear el pollo, ¿para qué hemos hecho todo este proceso, si al final se van a rejuntar los trozos para hacer el pollo? Lo tomamos acompañados de cerveza para olvidar todo el galimatías que nos ha organizado hoy "Chumillón". © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 51.- TERNERA GUISADA CON GUISANTES |
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Ingredientes 1 Kg. de ternera ½ Kg. de guisantes en lata Cebolla, vino blanco, harina, perejil, ajo, aceite y sal 1 Lata de pimiento rojo |
De paseo por una de nuestras fincas decimos "pitas, pitas" y, en lugar de una gallina como sería lo lógico, aparecerá ante nosotros un precioso ternero; dada su desfachatez al confundir nuestro reclamo, nos lo cargamos. Cortamos 1 kilo de su fantástica carne y, como castigo adicional, la sazonamos con ajo para que no aparezca Drácula y nos la mangue durante la media hora que la vamos a dejar sola sesteando. Pasado ese breve tiempo la despertamos y la tiramos a una cazuela con aceite cachondo, ahogándola una y otra vez tras haberla rociado previamente de sal, hasta que se sofoque o dore. Es importante la calidad del aceite que usemos para este guiso, siendo recomendable el empleo de aceite procedente de los olivos candelarios, especie que se da muy bien en el pueblo madrileño de Húmera (siguiendo la campaña publicitaria actual que recomienda el consumo de productos de nuestra región). |
Aceite de olivo candelario. Nótese la noble clase que presenta este producto. |
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A continuación añadimos al "Cebolleto" superpicado tras los numerosos éxitos obtenidos por "Luxa", el perejil machacado por y con un diente del "Periajo" (si se deja que se lo arranquemos), y analfabetizamos o desleemos todo con un poco de vino blanco de "Baco", otro poco de agua y una cucharadita de harina. Se deja embriagar todo con suavidad, es decir, sin dirigir improperios, insultos o soeces al guiso, sino todo lo contrario, hablándole con cariño y dulzura, hasta conseguir que se ponga tierno, estado que conoceremos cuando empiece a lanzar suspiros placenteros al tiempo que proferirá tonterías mimosonas. Si durante ese proceso observamos que pudiera llegar a emborracharse groseramente, le añadimos agua en pequeñas cantidades por si fuera necesario para disminuir el efecto etílico del vino. |
Precioso y tierno ternero mostrando cara compungida conocedor de su triste suerte |
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Bolsa de 1 Kg. de guisantes congelados partida en dos para conseguir el ½ Kg. que necesitamos |
Al final de la suave melopea, añadimos los guisantes, momento en que se nos planteará un grave problema pues nos percataremos de que se nos ha olvidado comprar la latita de guisantes (aunque oímos comentar al chef en el programa de radio que "lo de los guisantes es una mariconada"), por lo que cogeremos del congelador una bolsa de 1 Kg. de estas legumbres congeladas y la cortamos por la mitad. Echamos la media bolsa al guiso y la otra media la tiramos a la basura, dejando todo sudar copiosamente durante 5 minutos más. Por último, servimos con tiras de pimientos rojos, aunque en esta ocasión y como puede apreciarse en la foto del plato (que aparece debajo de los ingredientes, arriba a la izquierda) a Chumillón se le ha olvidado añadirlos; es igual, así está mejor este suculento manjar. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 50.- ALUBIAS PINTAS CON TROPEZONES |
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Ingredientes 500 gr. de alubias cocidas Panceta, chorizo y morcillas tipo asturiano Aceite, laurel, ajo, cebolla, guindilla y sal |
Para empezar, cogemos a "Cebolleto" y "Periajo" y los encerramos en un recinto muy pequeño proyectándoles, alternativamente, goles marcados por el Madrid al Barça y viceversa. Cada vez que el vikingo vea uno del equipo blanco arremeterá contra el culé, y lo mismo hará éste cuando se inviertan los términos. Tras ver unos miles de goles, más o menos, estarán suficientemente picados y, por tanto, aptos para nuestro guiso. Ahora cogemos nuestra cazuela con aceite en estado cachondo (porque está al fuego, cosa que no nos ha dicho "Chumillón") y echamos sobre él a los dos elementos picajosos. |
"Galluflo", con cara de mosquita muerta, enseña los guantes como diciendo yo no he sido |
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Añadimos el laurel y la guindilla y llamamos a nuestro muy pérfido estrangulador particular para que ahogue y ahogue bien todo, ayudándose con un fuego Roxano para dar más sadismo al tema. Cuando todo este mejunje está bien asfixiado incorporamos el chorizo, la panceta y la morcilla totalmente circuncidados, y, de nuevo, nuestro estrangulador volverá a actuar ahogando cruelmente las rodajas de embutidos. Se nos había olvidado deciros que para realizar este tipo de viles asesinatos, el malvado usa siempre guantes con una doble finalidad: por un lado, para no dejar huellas de sus fechorías; por otra parte, porque es muy limpio y no quiere contaminar con gérmenes nocivos a sus victimas. A consecuencia de la falta de aire que han sufrido todos los ingredientes por haber sido estrangulados, la sangre se habrá acumulado en ellos, por lo que al rato mostrarán un color rojizo, como si se hubieran dorado. |
Genuino morcillo asturiano saliendo de la morcillera |
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A título de ejemplo, ofrecemos la imagen de tres magníficos ejemplares de alubios pintos, pero que muy pintos. Su precio en el mercado está más alto que las nubes (de ahí el color azulado que presentan de fondo) |
Vamos a un bar y buscamos 500 alubios en su estado nocturno habitual, es decir, beodos (o cocidos, es igual) y nos los llevamos a nuestra cocina; los echamos a la cazuela y dejamos que terminen de embriagarse durante diez minutos, tras lo cual podemos servirlos muy cachondos. Al final, podemos añadir un poco de perejil muy picado, pero como "Chumi" no nos lo ha relacionado entre los ingredientes a emplear en este plato, no tenemos, por lo que nos caben dos soluciones: no echar el perejil o, caso de que queramos que quede bonito con esta nota de color, se lo pedimos prestado a la vecina. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 49.-TERNERA CON MOJO PICON |
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Ingredientes 1 kg. de carne de ternera para guisar Cominos Pimentón dulce, ajo y perejil Aceite y Agua |
Comencemos por preparar el mojo picón. Para ello, tenemos que machacar tres dientes de ajo con el perejil y con los cominos, para lo cual usamos los dientes para que trituren el perejil y los cominos, y luego se inmolen o automachaquen. No debemos dejar que el aspecto tierno ni los llantos de los cominos nos afecten, pues podemos quedarnos sin el mojo, ya que este término, "mojo", deriva de "mojao" o sea, del pis que se van a hacer los pobrecitos cominos al machacarlos. Tras el machaque, añadimos el pimentón, un poco de aceite y agua, mezclándolo todo muy bien. |
Ternero en pelota picada |
Magnífica cabeza de ajo provista de su dentadura. La extirpamos tres dientes expertos en triturar perejil y cominos. |
En una cazuela ponemos a cachondear un poco de aceite. Nos hacemos con un ternero y llamamos a "Galluflo" para que nos corte un kilo de su zona más sabrosa (marcada por una raya en la foto), pero está en el WC y no puede atendernos, por lo que metemos la zona del ternero que queremos guisar en un pedazo cazuela (desechando la que hemos cogido inicialmente), y dejamos el resto del cuerpo del animal fuera de ella. El fuego, cómo no, tiene que ser Roxano, por lo que tenemos que mover el ternero de vez en cuando (necesitaremos una grúa), para que no se estriñe o agarre. |
Comensal sufriendo sobre sí el picante efecto del mojo picón (cierra los ojos a causa de que le caen los orines de los cominos) |
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Una vez que el trozo del ternero que hemos escogido esté bien doradito, le tiramos encima el mojo y terminamos de cubrir con un poco de agua para que así no se entere la criatura de que le hemos embadurnado con los pisecillos de los cominos. Y a continuación, dejamos cocer todo hasta que las nalgas del ternero estén bien blandengues (mucho cuidado, no acercarse a olerlas, porque con tanto calor como han pasado durante la elaboración de la receta, pueden soltar un suspiro ventoso de alivio que nos puede dejar patidifusos). Y quien tenga ganas, que se lo coma. © Chumillón.2005 |
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Graciosos cominos |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 48.- REVUELTO AL GUSTO DEL JEFE |
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Ingredientes 1 kg. de guisantes congelados 500 gr. de habas congeladas Panceta, chorizo, cebolla, aceite y sal
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Hacemos con el "cebolleto" la misma operación que se indica en el siguiente secreto gastronómico, para lo cual tendremos que buscarnos un hermano gemelo de nuestra particular cebolla, pues el original ya lo hemos estropeado en la receta citada. Llamamos por teléfono a nuestro proveedor habitual de comida para mascotas, perros y gatos y le preguntamos si también tiene guisantes y habas congelados; cuál no será nuestra sorpresa, cuando al poco rato aparecerá portando una bolsa de 1 kilo de guisantes congelados en su cabeza y los 500 gramos de habas en un bolsillo. Al parecer sufría una fuerte jaqueca y un dolor agudo en cierta zona de su cuerpo, por lo que -afortunadamente para nosotros- disponía de estas legumbres. |
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Parece ser que las habas y los guisantes no se llevan muy bien, por lo que los pondremos a sudar por separado en sendas cazuelas con agua, así, además, quedarán totalmente desinfectados de cualquier posible virus a causa del contacto con el proveedor de comida para mascotas (aunque es muy limpio), especialmente las habas. Al solitario "cebolleto", le añadimos la panceta y el chorizo en trozos, y ahogamos y ahogamos muy despacito. La panceta la habremos cortado, una vez más, de una "Vieja", sin que nos preocupemos de que se quede sin nada de ella, pues por mucho que cortemos misteriosamente se regenera en breve. En cuanto a los chorizos podemos utilizar de los mismos que usamos para las recetas 24 y 22, de las casas "Alcocer y Cortina" y "Roldán", respectivamente, pues son unos estupendos chorizos, aunque si no encontramos de estas firmas podemos usar chorizo de Industria Montilla, que últimamente está teniendo mucha aceptación, gracias a la campaña publicitaria de gran éxito que está desarrollando la cadena radiofónica COPE. |
Proveedor de comida para animales provisto de saquito de guisantes |
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Habas en estado de cocción |
Recuperamos las habas y los guisantes ya cocidos y los vertemos sobre el guisote con un poco de los líquidos sudorantes que habrán soltado mientras estaban en sus cazuelas, pero procurando que no nos caiga ningún habo macho (como el que aparece en la foto), pues puede liarse a dar patadas a los chorizos destrozándolos. Metemos el dedo para probar como está de sal y volvemos a dejar sudar todo durante otros 10 minutos. Llamamos al personal y... a comer. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 47.- ALUBIAS BLANCAS A MI ESTILO |
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Ingredientes ½ kg. de alubias blancas cocidas ½ kg. de oreja de cerdo cocida Cebolla, guindilla, sal, aceite, vino blanco y zanahorias cocidas |
Para empezar, nos apoderamos de "cebolleto" y, sin que se de cuenta y armados de un cuchillo, lo picamos finamente. Cogemos los despojos y los echamos a una cazuela con una base de aceite, poniéndolos a pochar por si todavía no están bastante estropeados. Nos vamos a la calle con el cuchillo y nos dirigimos a una cerdería, buscando una cerda que se encuentre en estado etílico o cocida; sin mediar palabra, le cortamos medio kilo de una de sus orejas, tras lo cual le pedimos disculpas por el cortecillo, pero la muy guarra no las aceptará pues no parará de chillarnos (lógico, la hemos dejado sorda). |
"Cebolleto" muy picado |
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Volvemos a la cocina con el medio kilo de oreja y lo tiramos a la cazuela con la guindilla y un vaso de vino blanco de "Baco"; intentamos que se agarren una cogorza durante 15 minutos, cosa bastante difícil dado lo tacaños que hemos sido en la cantidad de vino que les hemos dado a ingerir. Acto seguido, vamos a la despensa a por el medio kilo de alubias blancas, pero sólo disponemos de alubios machos bastante sucios y llenos de impurezas; los lavamos muy bien y les quitamos todas las pelusillas que les afean aún más, cortándoles igualmente todas las protuberancias que emergen de sus hermosos cuerpos, así como extraemos los dos puntillos negros que tienen cada uno de ellos en forma parecida a unos ojos, dejándoles las hendiduras que se aprecian en las fotografías, para que así puedan empaparse interiormente de la salsa que se está organizando en la cazuela. |
Guindilla picantona |
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Resbalamos o escurrimos los alubios y, junto con las zanahorias, los introducimos en la cazuela, tapándola y dejando que todo el conjunto sude copiosamente. Pasado un rato, ya podemos servir en estado bien cachondo, acompañando el comistrajo de un vaso de vino blanco para pasar el trago. Como "Chumillón" no nos ha dicho nada sobre si hay que trocear la oreja o no, la hemos dejado entera por lo que el que sea más rápido, se la comerá, dejando a los demás compuestos y sin oreja, por lo que únicamente podrán comerse los alubios. © Chumillón.2005 |
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Hermosos alubios blancos que juntos pesan más o menos ½ kilo |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 46.- CONEJO ESTOFADO |
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Ingredientes 1 Conejo troceado Aceite, laurel, ajo, guindilla y jerez Cebolla, perejil y sal |
¡Loles!, ¡Loles!... nada, que la Loles no contesta, ¿dónde se habrá metido la Loles? y ¿ahora qué hacemos si nos hacía falta su conejo para cocinar la receta de hoy? Está claro, necesitamos los servicios de un asesino. Llamamos a nuestro cazador con gorro y él se encargará, con su certera puntería, de proporcionarnos un conejito adecuado para preparar el sabroso plato que nos ha recomendado el sanguinario "Chumillón". |
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Cazador con gorro |
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Coto de caza "Doña Arrasadora", en el que pueden encontrarse entre la maleza todo tipo de animales . |
El cazador con gorro se dirigirá al coto de "Doña Arrasadora", que está repleto de animales. ¡Pum, pum¡ dos tiros y dos víctimas: por un lado ha obtenido el conejo que deseamos, y por otro, se ha cargado a su perro; tiramos a la basura el sabueso y llevamos el conejo a la cocina, donde, en una cazuela, pondremos a calentar aceite y cuando esté cachondo le añadimos 3 dientes de "periajo" con su piel blaugrana incluida, una hoja de laurel (a la que le quitaremos la bonita flor) y la guindilla. Le decimos al asesino que estrangule todo un poco. Una vez finalizada esta acción homicida, le encomendamos que lleve a cabo otra de descuartizamiento, partiendo en trozos el conejo, trozos que salará para que no se descompongan. Y a continuación le daremos la orden de que sumerja los trozos en la cazuela para tratar de hacer desaparecer pruebas que nos podrían comprometer, diciéndole que los remueva bien para que no vuelvan a juntarse y recomponer de esta forma el cuerpo del delito. |
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Después de esto, podemos dejar ir a nuestro sicario y seguir nosotros con el comistrajo. Añadimos la cebolla y el perejil, muy pero que muy picados. Mareamos bien el meollo y le obsequiamos con un vasito de jerez y agua hasta que quede todo sumergido, dejándolo sudar a fuego Roxano, hasta que las carnes del pobre y triste conejo se pongan fofas, blandas o tiernas. Pues ya está, a servir y a comer. © Chumillón.2005 |
Preciosa hoja de laurel en bonita flor |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 45.- COSTILLAS DE CERDO ENTOMATADAS |
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Ingredientes 500 gr. de costillas frescas 1 Lata de tomate, cebolla, ajo, guindilla, aceite, pimienta, sal y vino blanco |
Del arsenal de costillas frescas que suele haber en cualquier nevera y, por lo tanto, en la nuestra, cogemos medio kilito. En una cazuela ponemos un poco de aceite a cachondear y procedemos a lingotear las costillitas, que habremos salpimentado. Cuando éstas cojan el color del oro, añadimos un majado de cebolla (muchos os preguntaréis cómo demonios se hace el majado, pues bien, para obtenerlo no tenéis más que seguir las indicaciones que se hacen en el recuadro inferior derecho de este secreto gastronómico, eso sí, conseguirlo implica cierto riesgo), también le echamos el ajo sin cabrear, es decir, entero, un poco de guindilla y otro poco de vino blanco que, una vez más, nos proporcionará "Baco", si es que conseguimos contactar con él, pues a lo mejor está en una cacería, en una cata, en un curso, en una vendimia, o en cualquier otro sitio, porque este tío no para. |
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Restos del comistrajo de hoy |
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Ahogamos y ahogamos bien todo, dejándolo embriagarse muy lentamente con el vino blanco, tapando muy bien la cazuela para que no se nos escape nadie. Al rato, añadimos el tomate ¡triturado!... ¿qué hacer, si sólo tenemos un brik de tomate frito?, pues bien sencillo: trituramos este envase y lo echamos en la cazuela (no deja de ser una pena hacer trizas el paquete de tomate frito, con lo bonito y, sobre todo, práctico que puede ser para usos posteriores, pero hay que seguir los consejos de "Chumillón". Las costillas y sus amiguitos de guiso, como no son egoístas, invitan también al tomate a participar durante media hora en la borrachera colectiva de vino blanco. Cuando todos ellos se encuentran emitiendo cánticos como claro exponente de su estado etílico, sabremos que ya están listos para ser degustados, por lo que procederemos a servirlos bien cachondos. |
Original envase de tomate dotado con una boquilla novedosa de extracción. |
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Para obtener un buen majado de cebolla nos dirigimos al museo del Prado y, sin que nadie nos vea y con un poco de disimulo y despreciando el marco, cogemos el lienzo de una de las famosas majas de Goya (preferiblemente el de la desnuda, pues así nos evitamos tener que pelarla, aunque si alguno tiene ganas puede aprovechar la ocasión para hacerlo). Le cortamos la cabeza y ponemos la del "cebolleto", y ya está, hemos conseguido el majado. © Chumillón.2005 |
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Majado de "cebolleto". Obsérvese la cara de gustirrinín que tiene en su nuevo cuerpo |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 44.- ENSALADA DE PRIMAVERA A MI ESTILO |
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Ingredientes 1 kg. de judías verdes ½ kg. de patatas 3 Huevos duros, 5 tomates, 2 latas de anchoas Aceite, vinagre y sal |
Ahora que parece que llega el invierno, "Chumillón" no tiene otra idea mejor que proponernos para hoy un plato primaveral. Prepararos que para empezar viene un auténtico galimatías. Textualmente dice: "Se cuecen las patatas, con piel, en agua fría con sal; una vez cocidas se pasan por agua fría y se dejan enfriar". Totalmente lógico, ya que si nos acercamos al invierno es normal que todo se haga en frío. Lo que no acabamos de entender es cómo nuestro chef consigue cocer las patatas con agua fría, y todavía menos, para que las pasa por agua fría y, de remate, las deja enfriar. Pero, ¡señor mío!, si hemos cocido las patatas con agua fría, ¿para qué las volvemos a echar más agua fría y encima las dejamos enfriar? Lo que sí que parece estar claro es el porqué las patatas se cuecen con piel, ya que, si estuvieran desnudas, con tanto baño de agua fría se podrían enfriar o constipar, transmitiéndonos virus gripales al ingerirlas. |
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Arrasadora en su salina |
Las judías... bien, las judías..., llegado este momento "Chumi" nos dice que son congeladas y nosotros las habíamos comprado frescas, ¿qué hacemos con ellas?, pues tirarlas y agenciarnos rápidamente una bolsa de judías verdes planas congeladas. ¿Y para qué las queremos congeladas si, a diferencia de las patatas, nos indica que las pongamos a cocer en agua hirviendo?, eso sí, con sal de la afamada casa "Arrasadora", que es la mejor. Retomemos otra vez las patatas: "una vez frías" -insiste el chef- se cortan en rodajas finas, así como los tomates -nos imaginamos que para no desentonar- también fríos. Y como las pobres patatas y los tomates deben estar tiritando, pues... ¡hala!, los echamos en una ensaladera y, para que entren un poco en calor, añadimos las judías verdes cocidas, eso sí, bien escurridas. |
Bolsa de judías congeladas. Dos esbeltos jodíos verdes escurridos tratan de escapar . |
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Buscamos a "Capilar" y le pedimos que nos de sus huevos duros, en concreto 3, y, ante su sorpresa, los circuncidamos. Nos aprovisionamos de 2 latas de anchoas, si bien en nuestra tienda sólo las hay de 1 kg. (es igual, así hay más anchoas), las incorporamos a la ensalada junto con las rodajas de los huevos de "Capilar". Vertimos sobre todo esto un buen chorro de aceite y vinagre al gusto de cada uno y a continuación mareamos la ensalada a base de removerla bien. Y por si no estuviera suficientemente fría, "Chumillón" nos hace la recomendación de que, antes de servirla, la metamos en la nevera durante diez minutos. Lo dicho al principio: plato especialmente apropiado para el tiempo caluroso al que nos aproximamos. © Chumillón.2005 |
Par de latas de anchoas de 1 kg. cada una, la lata se entiende, porque si pesa 1 kg. cada anchoa, necesitaremos una piscina como recipiente para la ensalada. |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 43.- ESTOFADO DE TERNERA |
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Ingredientes 1 kg. de falda de ternera Cebolla, ajo y pimienta 2 Tomates maduros, laurel y clavo Aceite, perejil, vino blanco, sal y cilantro |
Hoy va de canciones. Compramos una ternera vestida y la ponemos a escuchar una canción sensual, como por ejemplo la de la película nueve semanas y media; la ternera, al oír esa música, y creyéndose Kim Bassinger, enloquecerá y se pondrá a hacer un streeptease; se quitará la falda arrojándonosla, momento que aprovechamos para hacernos con la prenda dejando a la ternera que continúe con su despelote, pues ya no nos sirve para ningún otro guiso al haber contraído el mal de las vacas locas. Indignados por el despilfarro que nos ha supuesto el gasto de la ternera para sólo usar un kilo de su falda, hacemos esta prenda jirones o, lo que es lo mismo, la troceamos. Salpimentamos los retales y los ponemos a lingotear en una cazuela con aceite, que se habrá puesto bien cachondo al pensar que va a ungir con su viscosidad el cuerpo de la famosa actriz. Una vez que se haya estropeado del todo la falda, al dorarse, la sacamos del recipiente y la guardamos con mucho cuidado de no mancharnos. |
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Fakir en plena producción de clavos |
En ese mismo aceite, ahogamos unos dientes de ajo, la cebolla y los tomates, todos ellos muy cabreados. Cuando todo esto esté bien ahogado y ahogado, lo trituramos por si todavía les queda algo de vida. Recuperamos los restos de la falda y los tiramos a esta salsa con una hoja de laurel. Buscamos un fakir de los numerosos que suele haber por ahí y, sin venir a cuento, le pegamos un puñetazo muy fuerte en el estómago con lo que le provocaremos que devuelva los clavos con los que se alimenta cada día. Haciendo de tripas corazón, cogemos tres clavos y se los arrojamos a la falda junto con un vaso de vino blanco de Baco. |
Genuino cilantro momificado recién importado de Egipto |
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Bonitos tomates de la huerta de la abuela. Ojo con el de la derecha, que es más hermoso, pero tiene una cría que no podemos utilizar para el guiso porque pezqueñines no, gracias. |
Para terminarnos de asegurar de que en la cazuela no queda un resto de vida, cubrimos todo con agua y dejamos que el guisote vaya reduciendo la borrachera provocada por el vino, para lo que le ponemos la canción de Roxana "a fuego lento". Cuando la carne empiece a musitar la melodía que puso de moda en los 70 Jane Birkin con su marido Serge Gainsgbourg mientras jugueteaban ("je t'aime... moi non plus"), sabremos que está en su punto. Y si queremos que esté un poco más picantona, le añadimos un poco de pimentón picante (habrá que pedirlo prestado, pues "Chumillón" no nos lo ha dado entre los ingredientes) al gusto. Un poco antes de servir, le espolvoreamos un poco de perejil picado. Lo que no entendemos es porqué "Chumillón" nos ha hecho importar el cilantro si luego no lo hemos utilizado. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 42.- CARNE GUISADA CON PIMIENTOS |
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Ingredientes 1 kg. de carne de vaca para guisar 4 pimientos verdes y 2 rojos Cebolla, ajo, aceite, perejil, guindilla y vino blanco
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Nos dirigimos a nuestra nevera y del congelador sacamos la vaca; la cortamos 1 kg. de los 400 que aproximadamente pesa, y volvemos a congelar los 399 kg. restantes. Llamamos a "Galluflo" para, después de verificar que no está loca, nos la destroce en pequeños trozos. Cogemos los pimientos y los cortamos en trozos grandes (dado el reducido tamaño de los pimientos que estamos utilizando, está claro que nos van a salir pocos trozos). Los salamos y los echamos en una cazuela puesta al fuego, y los rociamos con un poco de sal, aceite y agua. Los tapamos bien, para no ver como se retuercen, y los dejamos que suden muy lentamente, para que purguen bien sus pecados y fechorías. Es importante lavar bien estos pimientos, pues en el huerto del que los hemos cogido huele un a modo de así como a pozo negro atrancado. Nos olvidamos de momento de los pimientos y seguimos con la preparación del plato de hoy. |
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Bonito y limpio pimiento rojo |
En otra cazuela ponemos la carne a lingotear en un poco de aceite. Juntamos al "cebolleto", el "periajo", la guindilla y el perejil y les echamos un buen puñado de pulgas; cuando no paren de rascarse tras la acción de estos simpáticos animalitos, les ordenamos que se retiren y echamos estos condimentos a la cazuela junto con un poco de vino blanco de "Baco"; tapamos bien para que no se escape ninguno de ellos (por si todavía siguieran tan picados que dieran algún brinco y escaparse arruinándonos la receta) y, a continuación, -palabras de Chumillón- "dejamos cocer la carne". Pero bueno, oiga, ¿cómo hay que hacer para que sólo cueza la carne y el resto no? |
Feo y sucio pimiento verde, impregnado de malos olores (véase su cara caída) |
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"Cebolleto" de cosecha reciente |
Debemos tener en cuenta que los "cebolletos" de cosechas recientes, suelen venir con bastantes raíces, e impurezas, por lo que conviene rasurarlos a tope hasta dejarlos limpios y desnuditos que resultan más sabrosones. Con palabras medidas, suaves, melosas y cariñosas nos dirigimos a la carne hasta conseguir que se ablande, momento que aprovechamos para tirarle encima los pimientos con sus jugos propios y quitárnoslos de la vista. Dejamos cocer todo este potingue el tiempo que nos parezca -el cocinero no nos ha dicho cuanto-, puede ser un rato, media hora, cuatro horas o incluso un día entero, el caso es que hay que servirlo bien caliente y, luego, comerlo o tirarlo, a gusto del consumidor. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 41.- COSTILLAS CON VERDURAS DE TEMPORADA |
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Ingredientes 500 gr. de costillas frescas Cebolla, ajo, guisantes, zanahorias y judías verdes Aceite, guindilla y vino blanco
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Nuestro chef nos da dos alternativas para hacernos con los ingredientes de este plato: a) Cocer las verduras frescas ; b) Comprarlas en un super ya preparadas. La verdad es que no le entendemos, porque si compramos el género ya preparado, ¿qué misterio tiene el secreto? Pues bueno, nos dirigimos a la fresquera y nos hacemos con unos cuantos guisantes (4 ó 5), dos judías verdes y una zanahoria. (Como "Chumillón" no nos ha indicado cantidades, sugerimos las citadas para ahorrar). Según él, ahora tenemos que "cocer por separado las verduras" hagámosle caso y pongamos en un recipiente los guisantes, en otro las dos judías verdes, y en otro la zanahoria, y las ponemos a sudar o cocer en agua con sal en sus recipientes respectivos. Cuando ya han sudado bastante, las resbalamos y, como estamos en plan amarrategui, nos guardamos el caldillo que hayan soltado. Nos imaginamos que este caldo hay que echarlo en otro recipiente. (Al término de la receta nos acordaremos de "Chumillón" cuando nos toque fregar todos los cacharros que estamos utilizando). |
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En una cazuela -otro cacharro más-, ponemos a estropear los ya habituales "cebolleto" y "periajo", en estado de sumo cabreo y enfrentamiento, con un poco de aceite para suavizar tensiones. "Baco" nos recomienda usar un aceite extra de la variedad verdial, en concreto de la marca "Amistad" (la vende él), que es pistonudo. Nos hacemos con el medio kilo de costillas, que podemos cogerle a a algún sujeto como el de la derecha y las destrozamos. Cuando el "cebolleto" empiece a lingotearse (el "periajo" debe dar lo mismo lo que haga, puesto que nuestro cocinica no nos indica nada respecto a él), le arrojamos los trozos de costillas, ahogándolas una y otra vez hasta que tomen colorcillo, porque la verdad es que es un asco como están en la foto. Y si queremos animarlas un poco les añadimos guindilla del modelo de la receta número 37, sobre todo para aquellos que les gusten las cosas picantillas. |
Jugador de ajedrez esperando pacientemente que su contrincante mueva ficha |
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Chumizanahorio sonriente ignorante de su destino |
Añadimos a continuación un vaso de vino blanco ("Baco" está hoy en plan vendedor y nos sugiere vino Castell de Reney, de la Bodega Gotin Brue), y cubrimos las costillas -para no ver lo feas que son- con el caldo que nos guardamos de la cocción de las verduras separadas. Dejamos embriagar a fuego roxano con tranquilidad (hasta podemos echarnos la siesta) hasta que las costillas estén bien mimosas, cariñosas o tiernas, momento que aprovechamos para, en un descuido, añadirles las verduras; ahogamos y ahogamos todo y dejamos embriagar durante unos 15 minutejos. Probamos de sal (no meter el dedo en la cazuela para probar, por favor) y ya podemos servir. Al final, "Chumillón" nos dice que podemos usar otras verduras, como, por ejemplo, habas o incluso coles de Bruselas, aunque en este segundo caso el guiso nos iba a salir un tanto caro si es que hay que irse hasta Bélgica para conseguir las coles. © Chumillón.2005 |
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SECRETO GASTRONÓMICO NÚM. 40.- PATATAS GUISADAS CON MORCILLA |
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Ingredientes 1 Kg. de patatas 1/2 Kg. de morcillas Aceite, pimentón, cebolla,
ajo y vino blanco |
Alegres y contentos, cogemos nuestro carrito de la compra y nos vamos al mercado más próximo a comprar el kilo de patatas. Son muy recomendables las del género "chumilluus chumillensis" (ver las que utilizamos en el secreto gastronómico núm. 37). Al llegar a la cocina y sin que nadie vea nuestros feos vicios, las... ¡desnudamos!. Una vez desprovistas de sus sucias vestimentas, las destrozamos y las hacemos trizas en pedazos adecuados para este guiso. En una cazuela, con un poco de aceite, ponemos a perjudicar o pochar el "cebolleto" y el "periajo" (tradicionales en nuestra surtida despensa). El periajo mostrará al otro un ejemplar del Estatut, y, lógicamente, el cebolleto se cabreará sumamente, máxime cuando el otro empiece a largarle palabros en una lengua extraña, a los que contestará con casticismos madrileños. Ambos se enzarzarán en una profunda lucha dialéctica hasta lograr un profundo grado de picadura. |
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Que no se nos haya olvidado |